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De Finlandia a Barcelona: la marcha nórdica conquista la ciudad
La práctica de esta disciplina aporta múltiples beneficios para la salud y se ha empleado en la recuperación de pacientes con problemas cardíacos en programas del Hospital Clínic de Barcelona.

Un hombre practica la marcha nórdica. / Jordi Pau Caballero

La marcha nórdica nació en Finlandia como una forma de entrenamiento para los esquiadores de fondo en verano para poder mantener la forma y llegar en condiciones a la temporada de invierno, pero poco a poco ha ido extendiendo sus dominios más allá de las montañas para conquistar las calles de las grandes ciudades. Hoy en día ya no es tan raro ver grupos de personas caminando con bastones por Barcelona, y en la carretera de les Aigües, cada fin de semana, se reúnen grupos preparados para caminar con sus bastones por los senderos de las colinas de la ciudad catalana. No hay más que echar un vistazo en Wikiloc para descubrir la multitud de rutas que proliferan en Barcelona.
"Llegó a la Península en el año 2004 aproximadamente, pero nació en Finlandia en los 80. Los múltiples beneficios físicos que tiene su práctica para la salud y la facilidad de llevarla a cabo son dos de los factores que han contribuido más a que se haya extendido tanto", afirma uno de sus principales exponentes en el país Jordi Pau Caballero. "Para practicarlo al final solo hace falta un par de bastones y espacio para andar, no tiene impacto y es económico, por lo que es apto para muchísimas situaciones y personas. Allá dónde puedas caminar, puedes practicar la marcha nórdica y ese es uno de sus grandes reclamos", afirma el técnico deportivo, guía de montaña media y Modern Nordic Walking Coach. De hecho, caminar con bastones moviliza más grupos musculares que hacerlo sin ellos y esta disciplina se ha empleado en ocasiones en pacientes convalecientes de enfermedades cardíacas, como en el Hospital Clínic, así como en distintos programas de recuperación de lesiones para reintroducir la práctica deportiva segura.
En Barcelona, cada vez más centros cívicos se han sumado a la moda y han empezado a ofrecer cursos de esta disciplina. "Por mucho que naciera en un entorno rural y montañoso, en espacios urbanos se puede practicar sin ningún problema. La clave está en adaptar los bastones con puntas de goma para evitar el impacto con el asfalto", señala Pau. "Al final es una actividad social en la que la gente se reúne, hace actividad física y disfruta del camino, pero no se termina de aprovechar todo su potencial porque no se toma 100% en serio. Yo he puesto a prueba en mi propio cuerpo los efectos de la práctica con diferentes intensidades y con formaciones que me han permitido mejorar y sacar el máximo rendimiento de la disciplina", añade el técnico, que añade que su práctica va mucho más allá de "juntarse y caminar".

Un grupo de personas practica la marcha nórdica en la montaña. / Jordi Pau Caballero
La importancia de la postura
En los años 80 la práctica de esta disciplina se extendió más allá del público esquiador y empezó a ser una práctica habitual de la población general finlandesa, sin emabrgo, no fue hasta 1997 cuando su práctica se reguló y se organizó el primer curso de esta modalidad en Finlandia. "Se empezó a institucionalizar cuando en el 97 se creó el primer bastón específico para esta práctica. Y no es ninguna tontería, porque el bastón ha de ser especial, no vale cualquier bastón, aunque al prinicpio, cuando nació se usaban los de esquiar", explica el especialista.
"El uso activo de bastones adecuados para el Modern Nordic Walking hace que se mantengan las características básicas de la marcha pero con una buena técnica y postura. Como resultado, el rango de movimiento de los brazos al caminar con bastones es el mismo que al caminar sin bastones a la misma velocidad y con una buena técnica de marcha", puntualiza el experto.
Ahora mismo, la marcha nórdica está englobada en las actividades que forman parte de la Federación de Deportes de Montaña y existen públicos muy variados entre sus adeptos. "Esta disciplina se puede practicar a varios niveles desde uno más sencillo con el foco en la salud, otro enfocado en el fitness y uno más exigente con el foco en su vertiente más deportiva", explica Pau. Por ello, hay desde gente más mayor que lo utiliza como su herramienta de romper con el sedentarismo y mejorar la salud hasta deportistas que compiten en esta disciplina. "Aunque existe una vertiente más competitiva de este deporte, de nacimiento nunca lo fue. Estaba diseñado para ser una práctica saludable que podía contribuir a mejorar el rendimiento deportivo, pero ha evolucionado y ahora existen competiciones de esta modalidad y cada vez tiene más visibilidad", afirma el experto.
Sin embargo, a nivel de práctica por salud, el experto desaconseja la competición. "Cuando se compite, se pierde el foco en la postura corporal y por tanto, se deja un poco de lado uno de los pilares fundamentales de este deporte como son los beneficios posturales y puede incluso llevar a lesiones asociadas a esa postura forzada", puntualiza. "Como actividad de fitness, la marcha nórdica permite mantener un buen nivel de cardio y de actividad física al aire libre", señala.
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