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20 GOLES ENCAJADOS EN 15 PARTIDOS

La 'línea de Flick' se agrieta, pero él no cambiará su filosofía

La crónica: Lamine salva la cara a un Barça que juega desnudo (3-3)

La contracrónica: Una absurdidad

Las reacciones: La nariz rota de Eric, la frustración de De Jong y la queja de Lamine: "el 90" de lo que se dice es mentira"

El mensaje: "Se ha hablado mucho de la pubalgia, de que estaba triste y era todo mentiras", denuncia Lamine

Flick anima a Dani Olmo antes de darle entrada al partido junto a Robert Lewandowski.

Flick anima a Dani Olmo antes de darle entrada al partido junto a Robert Lewandowski. / NICOLAS TUCAT / AFP

Marcos López

Marcos López

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"No es fácil de explicar, no es fácil…." Ni siquiera él, ideólogo de una singular forma de jugar, encuentra el remedio a esa crisis estructural que ahoga a su Barça. Hansi Flick, tozudo y fiel a su plan, ya ha dejado claro que no tocará su línea. "No soy ese tipo de entrenador que cambia", anunció. Pero el problema es que su equipo, da igual quien juegue, se ha convertido en transparente.

No se trata, como sostiene el alemán, de los cuatro últimos jugadores que protegen ahora a Szczesny, sino de un asunto realmente estructural. Son ya nueve partidos consecutivos encajando un gol -ocho con el meta polaco, incapaz como ha sido de mantener su portería a cero- y desde la caída con el Paris SG en Montjuïc el escenario ha ido de mal en peor.

14 tantos encajados en el último mes avalan la tremenda fragilidad de un Barça que se ha desmontado. Reniega de sí mismo y parece un meme de lo que fue hace unos meses transformado en una caricatura como se vio en el 3-3 del Brujas donde no gobernó el partido, ni siquiera gozando de una versión estelar de Lamine Yamal.

Flick no toca nada. Su filosofía -"no queremos cambiar, somos el Barça, queremos jugar a nuestra manera”- es innegociable. "Nuestro estilo es intensidad y efectividad", replicó con cierto tono de enfado el técnico cada vez que le cuestionaron sobre las causas que provocan el derrumbe de su obra. Es una cuestión de ejecución, convencido de que la vuelta de Raphinha, Pedri y Joan García junto a la mejor versión de Lewandowski y Dani Olmo obrarán la mutación esperada.

Problemas viejos que no hallan solución

Pero el equipo no es intenso ni efectivo por lo que se muestra cada vez más inmaduro e inestable, devastando emocionalmente al vestuario porque fue incapaz de aprovechar la mejor versión de Lamine Yamal. Pero con el ’10’, ya de vuelta tras esa molesta pubalgia (intervino en el 1-0, marcó un soberbio tanto en el 2-2 y provocó el 3-3 con el centro que forzó el autogol del Brujas), no basta.

No basta porque recibir tres tantos en Bélgica delatan que la crisis es tan grave que no se le avista un fin inmediato porque esa fragilidad no es defensiva sino del propio sistema en sí.

Hansi Flick, durante el Brujas-Barça.

Hansi Flick, durante el Brujas-Barça. / Dani Barbeito / SPO

Es un irreal Barça. Hace un año también iba por Europa encajando goles. En Mónaco fueron dos coincidiendo con su primera derrota del curso (2-1). En Belgrado, y ante el Estrella Roja otros dos (2-4). En Alemania, y ante el Dortmund, más de lo mismo: otros dos goles en contra (2-3). ¡Y qué decir de los cuatro del Benfica en Lisboa (4-5)! ¡O los tres del Dortmund en la vuelta de los cuartos de final, de nuevo en Alemania (3-1), amparado por el 4-0 de la ida! ¡O de los cuatro del Inter en la frustrante semifinal de San Siro (4-3)! Allí sí estaba Iñigo Martínez. Ahora, ya no.

"No defenderemos en nuestro campo. Somos el Barça y queremos jugar a nuestro fútbol. Pero la última línea tiene que hacer las cosas mejor"

Hansi Flick

— Técnico del Barça

Ahora, el equipo anda desbordado. Y desorientado, proyectando grietas en su estructura, dejando dudas entre los propios jugadores, mientras se consumen los días y pasan los partidos sin que se atisbe una solución.

BRUGES (Belgium), 05/11/2025.- Carlos Forbs (R) of Brugge scores his team's second goal during the UEFA Champions League league phase match between Club Brugge KV and FC Barcelona, in Bruges, Britain, 05 November 2025. (Liga de Campeones, Bélgica, Reino Unido, Brujas) EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS

Carlos Forbs bate a Szczesny en el Brujas-Barça- / OLIVIER MATTHYS / EFE

La línea, mal tirada y peor ejecutada, fue la responsable del 1-0 (Koundé se despistó y nadie, claro, presionó al pasador) y del 3-2 del Brujas cuando aprovechó el espacio a la espalda de Balde. Y un córner a favor de los azulgranas servido por Lamine se transformó en la puerta del 2-1 belga tras la desidia en la presión de Rashford y De Jong -dimitieron ambos provocando la peor imagen de un desfigurado Barça. Un equipo que atacó bien (tres tantos fuera de casa y tres disparos a los palos -Fermín, Koundé y Eric Garcia-) y defendió horrible.

El problema es tan evidente que no se puede ocultar bajo la alfombra. Pero ni el vestuario sabe determinar lo que le ocurre de verdad, por lo que la semilla de la inquietud es cada vez más grande. "No defenderemos en nuestro campo", anunció Flick, al tiempo que admitió, eso sí, que "la última línea tiene que hacer las cosas mejor".

"Con dos pases se nos plantan en el área. No es solo la línea, atacamos y defendemos todos"

Eric Garcia

— Jugador del Barça

"Nos crean mucho peligro. Con dos pases se nos plantan en el área. No es solo la línea, atacamos y defendemos todos", expuso Eric Garcia, que ve venir a los delanteros rivales desatados y sin vigilancia alguna. "No hemos sido capaces de presionar sobre el balón", insistió el técnico alemán. El diagnóstico está claro desde hace bastantes semanas. La solución continúa sin llegar.

El Brujas solo cayó una vez en fuera de juego

Y Flick, situado bajo el foco de la sospecha porque no da con el remedio, ni se inmuta, por mucho que los futbolistas, a cada tanto que recibían en Brujas, miraran hacia el banquillo pidiendo explicaciones o se reprochaban entre ellos mismos el desorden. Y su trampa, la trampa de Flick provocando el fuera de juego en el rival, está en desuso.

Hace un año, el disruptivo Barça de Flick había provocado 99 fueras de juegos en los primeros 15 partidos. Ahora, en cambio, solo ha generado 61. La trampa no es para el oponente sino para el propio equipo. Ha perdido vigencia porque el rival ha encontrado el antídoto adecuado para sortearla.

"Los rivales saben cómo jugamos, nos estudian. No podemos conceder tantos goles"

Ferran Torres

— Jugador del Barça

Desde Luis Enrique, el técnico del PSG, a Nicky Hayen, el entrenador del Brujas, pasando por Almeyda (Sevilla) han sabido hallar la rendija para explorar los latifundios a la espalda de la defensa azulgrana. "Los rivales saben cómo jugamos, nos estudian. No podemos conceder tantos goles", confesó Ferran Torres dirigiendo la mirada hacia la necesidad de crear matices nuevos sobre la misma idea 'flickniana' si no quieren caer en la perdición definitiva.

Lamine Yamal muestra su dorsal 10 en Brujas.

Lamine Yamal muestra su dorsal 10 en Brujas. / Efe

¿En cuántos fuera de juego cayó el miércoles el Brujas? En uno. Sí, solo en uno. Dos goles recibió el Barça por una mala gestión de su línea y solo sacó un mísero rédito. Todos miran hacia la última estación. Todos, menos Flick. "Se trata de intensidad cuando estamos contra el balón. No se trata solo de defender en la última línea sino en el centro del campo", denunció el técnico, dolido porque su Barça había perdido muchos duelos.

La estadística oficial de la UEFA, una vez acabada la caótica montaña rusa de Brujas, le daba la razón: 21 duelos se llevó el conjunto belga y solo seis los azulgranas. Hace un año, y en los 15 primeros partidos, el Barça de Flick e Iñigo Martínez había recibido 14 goles en contra. Ahora, el Barça de Flick y sin Iñigo lleva ya 20, la segunda peor cifra del siglo XXI solo superada por los 23 que recibió el Barça de Luis Enrique en la temporada 2015-16, en el inicio posterior al triplete.

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