EL MERCADO AZULGRANA
Con Joan Garcia fichado y Nico Williams de camino, el Barça se vuelca en resolver el 'overbooking' de la plantilla
El primer fichaje: Joan Garcia entra en el universo azulgrana hasta 2031: "Tenía muchísimas ganas de que llegara este día"
El problema: Ter Stegen se asoma ahora a una peligrosa encrucijada
El pacto: El Barça sella el acuerdo con Nico Williams y pagará su cláusula de 58 millones de euros al Athletic
El caso: La angustia sin fin de Ansu Fati: de nuevo con las maletas en la mano

Deco, Laporta ,Joan Garcia y Rafa Yuste, tras la firma del nuevo portero azulgrana hasta 2031. / FCBARCELONA
Con Joan García ya fichado y apurando sus primeros días de vacaciones como nuevo jugador del Barça y teniendo el aval de Nico Williams para vestirse de azulgrana y reunirse con su amigo Lamine Yamal, Deco, el director deportivo azulgrana, tiene más que completada la plantilla para la próxima temporada. En lo esencial quedaría garantizada la reformulación del proyecto de Flick (capítulo II).
Ahora le toca resolver a Deco el overbooking que existe en la plantilla, donde habrá, como máximo, dos incorporaciones. Pero deben producirse muchas más bajas para liberar espacio en el fair play salarial y encajar la inscripción de los dos nuevos fichajes.
Eso permitiría a Hansi Flick tener el grupo que ha pedido, donde no caben Ansu Fati, a punto de cerrar su cesión al Mónaco, previa ampliación de renovación hasta 2028, Iñaki Peña, Pablo Torre, Christensen, Pau Víctor, Oriol Romeu, que vuelve de su cesión al Girona, ni Ter Stegen, el caso, sin duda, más conflictivo.
No pierde el técnico alemán a ninguna de sus piezas básicas -todas han sido renovadas y andan comprometidas con el proyecto, tipo Lamine Yamal, Pedri, Raphinha, Araujo, aunque se abre ahora una ventana donde su cláusula desciende a los 65 millones de euros durante 15 días (del 1 al 15 de julio), Gavi, pendiente de que Frenkie de Jong selle su renovación, al igual que Eric García- sino que, además, inyecta competitividad, talento y aire nuevo en las áreas.
Tanto en el área propia -la contratación de Joan Garcia altera la jerarquía de la portería y desbanca a Ter Stegen de su hegemonía que ha durado más de una década- como en la contraria, donde Nico Williams no es únicamente un extremo punzante, atrevido y realmente muy desequilibrante sino que reformula, y por completo, todo el ataque del Barça.

Marc-André ter Stegen, en el calentamiento previo al Villarreal-Barça, el día que se lesionó. / ANDREU ESTEBAN / EFE
Hay cuatro en nómina y dos no deberían estar, según el plan de Deco, una vez acabado el mercado veraniego. Joan Garcia es el nuevo número uno para Flick, mientras Szczesny, fichado en octubre pasado por la grave lesión de Ter Stegen, es el ideal para asumir el rol de segundo guardameta. No queda espacio, por lo tanto, para el capitán alemán, a pesar de que tiene contrato hasta 2028, por mucho que él insista en que se ve en septiembre en el nuevo Camp Nou.
Tampoco hay lugar alguno para Iñaki Peña, cuya breve experiencia como titular no salió como esperaba Flick, por lo que se le enseña también el camino de salida, a pesar de que tiene contrato hasta 2026. La opción del Valencia, que encajaba bien en los planes del portero alicantino, desaparece porque a Mestalla llega Julen Agirrezabala, cedido por el Athletic por un año. La idea del Barça es que Diego Kochen sea la tercera vía la próxima temporada.

Christensen, en el Valladolid-Barça disputado en el Nuevo Zorilla. / Lap
Los roles en la defensa quedaron muy definidos en la pasada temporada. Había un cuarteto titular: Koundé, Pau Cubarsí, Iñigo Martínez y Balde. Y otro suplente que formaban Eric García (asumió la función de lateral derecho pasando incluso por delante de Héctor Fort), Araujo, Christensen (estuvo diez meses lesionado) y Gerard Martín. La estructura de esa zona está tan delimitada que no hay margen para la sorpresa. Flick, que llegó a estudiar el fichaje de Tah (Bayer Leverkusen), lo acabó descartando, entre otras razones porque esa posición, la de central, está más que repleta.
Hay cinco. Y sobra uno. Es Andreas Christensen, el menos usado (apenas jugó 259 minutos) y quien mejor rendimiento económico proporcionaría al club. Llegó libre del Chelsea en el verano de 2022 y tiene firmado su contrato hasta junio de 2026. Una venta del central danés aliviaría el fair play salarial de la plantilla y no supondría tampoco en el plano deportivo ningún inconveniente para Flick, quien suele mirar hacia abajo. Ahí anda, por ejemplo, Andrés Cuenca.

Marc Bernal, el jugador del Barça. / FCBARCELONA
Tras meses de ausencia, debido a la grave lesión que padeció en Vallecas, Flick recupera a Marc Bernal, el mediocentro que se inventó el pasado verano y a quien le entregó la titularidad junto a Marc Casadó en la primera jornada en Mestalla, en centro del campo que apenas ha podido usar el técnico alemán.
Es, por lo tanto, Marc Bernal un refichaje a tenor de la confianza que le daba Flick, que le hizo titular ante Valencia (71 minutos), Athletic (83) y Rayo (89) hasta que se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Con 18 años cumplidos en mayo, necesita tiempo y ritmo para integrarse al grupo, pero Flick lo considera muy valioso.
Serán él y cinco centrocampistas más: De Jong, Pedri, Casadó, Gavi y Fermín. Regresa Oriol Romeu de su cesión al Girona. Pero vuelve para volver a irse. Y Pablo Torre, que calificó de "injusto" el trato que le dio Flick, tampoco tiene sitio en el nuevo Barça.

Lamine Yamal y Nico Williams conversan durante el partido de liga entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao. / Jordi Cotrina
No confió Flick en Ansu Fati. No confió nada. Y poco también en Pau Víctor. Necesita, por lo tanto, remodelar la estructura ofensiva de su equipo. Con un solo fichaje, el de Nico Williams, llena de muchos y nuevos matices a su ataque, donde quedará la puerta abierta a la cantera con jóvenes como Dani Rodríguez y Toni Fernández que le garantizan frescura y desparpajo.
Flick siempre ha considerado capital encontrar otro habitante para el ala izquierda, lugar destinado al inicio al colombiano Luis Díaz, pero el Liverpool no quiere ni negociar, por lo que reunir a Nico con Lamine -uno en cada banda- resulta excitante. Excitante en lo deportivo para Flick y en lo comercial para Laporta.
Tienen ambos, y junto a Dani Olmo, el ataque con el que España fue campeona de la Eurocopa-2024. La llegada del aún delantero del Athletic, cuya cláusula es de 58 millones de euros más el IPC, elevaría el tono del Barça, que podría atacar de muchas maneras distintas durante la nueva temporada.
Con el clásico ‘nueve’ (Lewandowski), con el suplente del ‘nueve’ (Ferran Torres) o con ‘falso nueve’ (Olmo o hasta quien sabe si Raphinha). De ahí la necesidad de hallar club a Ansu Fati -un suplente que cobra como una estrella- y Pau Víctor, jugadores que fueron irrelevantes para Flick.
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