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Fútbol

El Atlético estropea el final de curso del Girona (0-4)

Los colchoneros, muy superiores, golearon a los jugadores de Míchel con tres goles de Sorloth y uno de Lenglet, en un último cuarto de hora para el olvido.

Julián Alvarez encara a Krapyvtsov, el portero del Girona, en una acción.

Julián Alvarez encara a Krapyvtsov, el portero del Girona, en una acción. / David Borrat/EFE

Marc Brugués

Barcelona
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No ha sido la despedida soñada. Al contrario. Una derrota en casa nunca es agradable aunque sea intrascendente en cuanto a la clasificación, pero perder por 0-4 es feo y ensucia todavía más una temporada que se ha salvado por los pelos. El Girona ha competido bastantes minutos contra el Atlético sí, pero el fútbol y la gasolina se han acabado muy pronto y el Atlético lo ha aprovechado para destrozarlo y clavarle una contundente derrota por 0-4. Tres goles en los últimos cinco minutos han estropeado la fiesta de la salvación de un Girona que ha acabado con la lengua fuera y siendo un juguete en manos del Atlético al final. La derrota estropea el final de una temporada que al final se ha salvado gracias a Stuani, que se ha llevado una ovación memorable cuando ha sido sustituido. Seguramente el mejor de un partido jugado a unas altísimas temperaturas y que ha provocado varios sustos entre la afición por golpes de calor y mareos. Sorloth, con tres goles, y Lenglet, no han dado opción a los de Míchel.

Con el trabajo hecho y la tranquilidad de haberse ahorrado una última jornada de infarto como tuvieron este sábado los jugadores del Espanyol y el Leganés, el Girona cerraba la temporada con un duelo de altura contra el Atlético. No era la mejor hora, las dos del mediodía, pero Montilivi respondió para disfrutar del último baile y despedir al equipo. Ni Juan Carlos ni Juanpe, los dos jugadores que acaban contrato fueron titulares en un once donde Míchel situó dos jugadores jóvenes y con proyección en el club como, Krapyvtsov bajo palos y Francés en el eje de la defensa. Portu y Stuani sí que estuvieron, no como premio sino porque son los dos hombres más peligrosos ofensivamente del equipo. Sin tensión competitiva por parte de ninguno de los dos equipos, el partido fue bastante movido de entrada. Nada comparado con lo del otro jueves, obviamente, pero sí que el Girona como ya se vio la jornada pasada en Anoeta, era más alegre en el juego y más atrevido en ataque. Sobre todo a partir del mejor Asprilla del curso desde la izquierda con buenas internadas y centros en el área. De acciones claras de ataque rojiblancas, jefe, salvo un cabezazo forzado de Yangel Herrera en la salida de un córner.

Debut del portero

Algo más de trabajo tuvo Krapyvtsov en su portería. Primero para parar un chut de Lino y después para salir, valiente, en una pelota dividida con Álvarez. No pasaba nada, pero el partido era distraído y disputado, con tensiones con De Paul y Llorente de actores y un Diego Simeone con ganas de protagonismo. Tanto es así que fue amonestado incluso por un Gil Manzano que no tenía ganas de enseñar tarjetas. Observado con lupa por una afición que lo descubría en directo, Krapyvtsov estuvo a punto de llevarse un buen disgusto en la última acción de la primera parte. El joven portero ucraniano vio como un lanzamiento de falta de Álvarez se le envenenaba por culpa del bote y entre la mano, la cara y el palo pudo evitar el 0-1 ante los aplausos del público y sus compañeros.

La media parte llenó los bares y los lavabos de forofos que buscaban refrescarse de unas temperaturas altísimas que provocaron que unos cuántos tuvieran que ser atendidos. Mientras tanto, en el campo, el Atlético, ya con Sorloth y Correa en el césped, dio un paso adelante. Y, está claro, si a esto se le añaden errores no forzados es sinónimo de peligro. O de gol, directamente. Y esto es el que pasó en el Girona después de un mal pase de Krejci en la construcción que entre Álvarez y De Paul aclararon porque Sorloth superara Krpayvtsov. La gasolina se acababa a un Girona que también movería el banquillo con la entrada en el campo de Juanpe, Iván Martín primero y de Romeu y Abel Ruiz, después.

Con el 0-1, el Atlético ya tenía el trabajo hecho y el Girona no podía. Ni por piernas ni por fútbol. No es que los colchoneros exigieran mucho ni incrementaran el asedio, pero el segundo gol caería otra vez de un regalo. Esta vez fue de Krapyvtsov a quien se le escapó un chut de Lino y Lenglet cazó el rechazo. El Girona había levantado la bandera blanca, pero otra badada de Romeu, permitió lanzar el contragolpe y que Sorloth hiciera lo tercero. Todavía habría tiempo para el cuarto. Un resultado excesivo que castigaba a un Girona fundido.