Carrascazos

El calcetín de Mbappé, por Lluís Carrasco

Kylian Mbappe es atendido en el césped tras una entrada de Romero.

Kylian Mbappe es atendido en el césped tras una entrada de Romero. / AFP7 vía Europa Press

Lluís Carrasco

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¿Recuerdan? "9 de cada 10 dentistas recomiendan el consumo de chicles sin azúcar..."

Siempre me he preguntado qué pasa con el dentista que no está de acuerdo con esa sentencia, y la respuesta es sencilla: el díscolo considera que la salud de los dientes, no depende de tomar o no un chicle, sino de mantener de forma estricta, una regular y ordenada higiene dental. Yo, miren ustedes, y refiriéndonos ya a la famosa jugada que está llenando de tinta los medios y de lloros las redes, soy ese dentista disruptivo, y es que, a diferencia de la mayoría de colegas y tertulianos, no solo no veo por ningún lado motivo para enseñar una roja a Romero, sino que incluso niego que hubiese contacto destacable.

La entrada es grosera, imprudente y de un riesgo mayúsculo, y de impactar de lleno, el peligro sobre el gemelo sería evidente, pero si solo es eso, es decir una entrada peligrosa con roce, el reglamento es claro y meridiano, y tipifica la sanción de tarjeta amarilla por juego peligroso y temerario. Si a eso añadimos que se produce en el centro del campo y concretamente en la banda derecha de esa medular, encontrándose el cuarto árbitro justo delante del lance corroborando al árbitro el "no impacto..." ¡No hay más preguntas señoría!

Las 20 faltas del Alavés

No, señores y señoras, no hay tema. El chicle con azúcar, sin abusar, pueden tomarlo cuando gusten, y si lo desean, obsequiar a sus pequeños con ese efímero placer. No olviden que la salud depende de la higiene, no de momentos puntuales, también la del fútbol, y lo que realmente no resulta muy higiénico, ni saludable y apesta a podredumbre, no es una jugada sin contacto demostrable, sino que el domingo se produjeran 20 faltas del Alavés por 7 del Barça y los de Gasteiz vieran 2 tarjetitas amarillas, y en cambio los culés, cosidos a patadas... ¡Cinco! Eso sí resulta científico y difícil de explicar...

Lo dicho, Mbappé continuó jugando sin la más leve muestra de daño o dolor y su calcetín acabó el partido sin la más mínima rasgadura o deterioro. Por algo será.