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FÓRMULA 1

Verstappen logra el 'milagro' que se le escapó a Alonso: primer campeón en 40 años sin el primer ni segundo mejor coche

El holandés ha amarrado su cuarto Mundial con un monoplaza clasificado en el tercer lugar en el campeonato de constructores, algo que solo ha ocurrido dos veces: Nelson Piquet (Brabham; 1983) y Keke Rosberg (Williams; 1982)

Max Verstappen celebra una victoria.

Max Verstappen celebra una victoria. / EFE/EPA/ALI HAIDER

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Que en la Fórmula 1 gran parte del porcentaje del éxito de cualquier piloto depende del rendimiento de la máquina es algo que ha quedado más que demostrado a lo largo de los años. Muy atrás están los tiempos en los que primaba el talento por encima de la mecánica. Actualmente, sin un buen coche es imposible luchar con victorias y por extensión, si no es con el mejor es más que complicado pelear por un campeonato.

¿Cómo ha quedado el Mundial de constructores de la F1?

Solo un puñado de elegidos escapan de esa lógica aplastante, de la que Max Verstappen se ha convertido este año en la excepción que confirma la regla en un 2024 para el recuerdo. Porque el holandés ha logrado algo que ha ocurrido muy pocas veces, y que no se veía desde hace 40 años. Tras confirmarse que tanto McLaren (666 puntos) como Ferrari (652)han acabado por delante de Red Bull (589), se ha convertido en el tercer piloto de la historia en ganar con un coche que ha ocupado el tercer lugar (o inferior) en el campeonato de constructores.

De un plumazo, y tras un año excelso en el que supo aprovechar el dominio de su coche en el primer tercio de la temporada no fallando nunca, y en el que maximizó al máximo su rendimiento cuando el Red Bull pasó a ser por muchos momentos el cuarto coche, siendo regular y sacándose victorias épicas de la chistera como la de Brasil, Verstappen se ha despojado de un plumazo de la etiqueta esa que acompaña a muchos campeones.

"Sin duda, ha sido mi mejor temporada. Estoy muy orgulloso porque durante la mayor parte del año, diría que durante el 70% de la temporada, no tuvimos el coche más rápido", recalcó el propio Verstappen. "Comenzamos bien, pero luego tuvimos muchas carreras difíciles. Y eso es algo de lo que estoy muy orgulloso, esas carreras difíciles en las que definitivamente no éramos el coche más rápido. Mantuvimos la calma, la mayor parte del tiempo. Maximizamos e incluso superamos el rendimiento en algunos lugares", destacó recientemente el holandés.

"Las estadísticas no mienten", o sí

Verstappen entra, de esta forma, en un selecto club en el que hasta ahora solo había dos pilotos: en 1983, con Nelson Piquet (Brabham, 3er lugar) y en 1982, con Keke Rosberg (Williams, 4to lugar). "Todos los que han peleado con Max hasta ahora por campeonatos no han conseguido intimidarle mucho, ojalá me toque a mí y ojalá pueda yo cambiar la historia", señaló recientemente Fernando Alonso, que en un par de ocasiones (2010 y 2012, en ambas con un Ferrari que estaba lejísimos de los Red Bull de Vettel) estuvo muy muy cerca de lograr la gesta que ahora ha consumado Mad Max

"Creo que eso lo dice todo. A riesgo de decir una obviedad, Max es fenomenal. Las estadísticas así no mienten", afirmó al conocer el dato Damon Hill, campeón del mundo en 1986. Y puramente, por números, es así, pero también lo es que esas mismas estadísticas se pueden interpretar de diferentes formas, como siempre pasa en un deporte tan complejo y con tantas aristas como la Fórmula 1. Tras el Gran Premio de Abu Dabi, Red Bull ha acabado el año tercero en el campeonato de constructores con 589 puntos, muy por detrás de los 666 del ganador McLaren y también a la zaga de los 652 de Ferrari, segundo.

Ambas escuadras, además de coches competitivos, han contado con duplas de pilotos (Norris-Piastri y Leclerc-Sainz) que saben lo que es ganar carreras este año y que han estado siempre en los lugares de honor, algo que no ha sucedido en la escuderia de las bebidas energéticas. En ella, casi todo el peso ha recaído en Verstappen ante la disolución de un Checo Pérez que parece tener las horas contadas como piloto de Fórmula 1. Hasta tal punto ha llegado la diferencia que el holandés ha acabado el año prácticamente triplicando los puntos de su compañero, que ya no lo será en 2025.