DE LISBOA A LA NOCHE MÁGICA DE MONTJUÏC

El Barça-Bayern, en cinco claves: Y Flick pagó su deuda

Raphinha alumbra una era al frente de un Barça de ensueño (4-1)

La noche de Raphinha: 54 segundos, 100 partidos y 3 goles

Flick saluda a Raohinha, al que susstituyó en la segunda parte tras marcar tres goles al Bayern en la Champions.

Flick saluda a Raohinha, al que susstituyó en la segunda parte tras marcar tres goles al Bayern en la Champions. / Jordi Cotrina

Marcos López

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El Barça se debía una noche así en Europa, escenario del horror durante tantos y tantos años. Hasta que apareció Hansi Flick, el entrenador del 2-8 de Lisboa que certificó el final del Barça de Messi, para devolver la deuda contraída hace cuatro años. De aquel 2-8 al 4-1. Más de la mitad del camino está más que hecho para el entrenador alemán.

Casadó y Balde felicitan a Raphinha que marcó el 1-0 del Barça al Bayern Múnich en Montjuïc.

Casadó y Balde felicitan a Raphinha que marcó el 1-0 del Barça al Bayern Múnich en Montjuïc. / Jordi Cotrina

1.- El gol más rápido

El Barça entró con un vértigo descomunal al partido. Tanto que no necesitó ni un minuto para marcar el 1-0, obra de Raphinha. Pero, en realidad, ese tanto perteneció a la idea atrevida y valiente de Flick, que ha inyectado adrenalina pura en este grupo de jugadores. Por cierto, el mismo de la pasada temporada con la única novedad de Casadó.

Apenas habían pasado 54 segundos cuando los azulgranas festejaban ponerse en ventaja convirtiéndose en el segundo gol más rápido del Barcelona en la historia de la Champions. El segundo solo superado por el de Van Bommel al Panathinaikos en el 2005 cuando solo necesitó 36 segundos. El récord estaba, sin embargo, en otro lugar. El récord fue que nadie le había marcado tan rápido en Europa al Bayern Múnich.

Un sonriente Flick ante Kompany, el entrenador del Bayern Múnich, en Montjuïc.

Un sonriente Flick ante Kompany, el entrenador del Bayern Múnich, en Montjuïc. / Jordi Cotrina

2.- Flick se hizo perdonar

Tuvo valentía en la pizarra. Y mas valentía aún cuando el Bayern oprimió al Barça en un espectacular inicio de partido, a pesar del 1-0 de Raphinha, quitándole la pelota hasta límites dictatoriales con un 77%. Pero no se asustó Hansi Flick, quien ordenó un equipo titular con seis jugadores por debajo de los 22 años. Salió con Cubarsí (17 años), Lamine Yamal (17), Balde (21), Casadó (21), Fermín (21) y Pedrí (21).

O sea un juvenil Barça que tuvo la personalidad que le ha inyectado su entrenador en un tiempo récord. Poco más de dos meses para protagonizar una mutación espectacular porque no se deshizo con el empate de Kane. Ni tampoco cuando el Bayern le empujó a su área. De ahí salió con una grandeza futbolística que se recordará durante años y años.

Grandeza en el juego. Y, sobre todo, en el carácter, siendo como era el Barça un equipo tierno. Muy tierno. Nadie lo diría viendo la reacción, firmada por Raphinha, pero que nació de la obra coral y colectiva dibujada por Flick.

Casadó festeja uno de los goles de Raphinha al Bayern Múnich en Montjuïc.

Casadó festeja uno de los goles de Raphinha al Bayern Múnich en Montjuïc. / Jordi Cotrina

3.- Casadó se disfrazó de Koeman

El fútbol se juega con la cabeza. Se usan los pies, que diría Cruyff, pero lo más valioso es el cerebro. Rodeado de jugadores del Bayern, aún en campo propio azulgrana, un pequeño y anónimo centrocampista (tiene 21 años) levantó la cabeza y soltó un monumental pase. Monumental por la distancia –debían ser casi 50 metros los que sobrevoló el balón el cielo de Montjuïc- y monumental, sobre todo, por la precisión porque llegó con la velocidad adecuada a los venenosos pies de Raphinha.

Es Marc Casadó, jugador anónimo hasta hace unos meses, refugiado en el filial, a la sombra de Marc Bernal. Y la grave lesión de este en Vallecas le abrió la puerta a Casadó para dirigir el Barça con una asombrosa naturalidad. Su asistencia a Raphinha –era el 3-1 azulgrana- evocó aquellas diagonales de Koeman en la década de los 90.  

Lewandowski marca el 2-1 del Barça al Bayern Múnich tras asistencia de Fermín en Montjuïc.

Lewandowski marca el 2-1 del Barça al Bayern Múnich tras asistencia de Fermín en Montjuïc. / Jordi Cotrina

4.- Presión y contrapresión

. Hermoso fue el partido. De inicio a fin. Tal vez, el vídeo del Barça-Bayern sea expuesto en el aula de cualquier colegio de entrenadores porque nadie renunció a lo que es. Ni tampoco a lo que quería ser. Y a lo que fue. En la primera mitad, el Barça presionaba situando su línea defensiva en el centro del campo, a casi 50 metros de Iñaki Peña. No era este un portero sino más bien un antiguo líbero, aquel jugador que barría por detrás de la defensa.

Y el Bayern, valiente como es con Kompany, también hizo de la presión un estilo de vida. Si tú me ahogas, yo aún más, le vino a decir, con su gorra puesta, vestido casi de portero de discoteca, Vincent a Hansi. Pero en determinados momentos el larguero amenazaba demasiado a Iñaki Peña, a quien sus propios defensas le pedían que no se quedara tan cerca de la línea de gol. 

Una imagen del Miontjuïc lleno durante el Barça-Bayern de la Champions.

Una imagen del Miontjuïc lleno durante el Barça-Bayern de la Champions. / Jordi Cotrina

5.- 50.312, récord de asistencia total en Montjuïc

El ‘efecto Flick’ ha obrado también un cambio en la mentalidad del aficionado azulgrana. Hace unos meses se le hacía pesado y hasta desagradable subir la montaña olímpica para ver a su equipo. Ahora, en cambio, sube en procesión, feliz y orgulloso el culé, porque no se quiere perder ni un solo encuentro. Y la visita del Bayern Múnich dejó una cifra nunca alcanzada en este período de alquiler en el estadio olímpico.

Hasta 50.312 aficionados se reunieron en Montjuïc, incluyendo casi 3.000 alemanes. Una entrada nunca vista desde agosto de 2023 cuando se trasladó de forma provisional a un lugar que era inhóspito en la ciudad. Inhóspito hasta que el Barça de Flick lo ha convertido en un escenario de alegría, felicidad y, sobre todo, de pura diversión.