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Begoña González

Begoña González

Barcelona
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Es sin duda el momento más esperado del año. Nos pasamos el año contando los días para irnos. Una escapada a la playa, una ruta de montaña, una visita a la familia del pueblo o un exótico destino paradisíaco. Cada cual según sus preferencias. Seguro que al pensar en las vacaciones, lo último que viene a la cabeza es hacer ejercicio, pero descansar no tiene por qué implicar un parón físico total. Es bueno dejar de lado el estrés y las preocupaciones, pero precisamente con ese fin, la actividad física puede ser una buena aliada para acabar de desconectar. Aun así, a veces cuesta encontrar la motivación o la excusa que nos empuje a mover el cuerpo y optamos por un descanso sedentario. Aquí van 5 consejos para mantenerse en forma estando fuera de casa:

Normalmente de vacaciones optamos por llevar una dieta más relajada y un estilo de vida más sedentario. Estar tumbado en la playa muchas horas, pasar la tarde en una terracita o simplemente descansar son algunas de las opciones más habituales. Muchas personas aprovechan también el periodo vacacional para hacer turismo. Este podría ser un buen momento para aumentar los pasos diarios y elevar así el ejercicio físico y el gasto calórico sin apenas darnos cuenta. Para hacerlo más llevadero, podemos diseñar un itinerario agradable por zonas en las que queramos ver monumentos o sitios de interés dejando de lado el coche o el autobús o incluso planificar actividades de senderismo allí dónde nos encontremos. De este modo, además de hacer ejercicio, se puede llegar a rincones que desde el transporte no se suelen encontrar. No olvides hidratarte y proteger tu piel del sol con SPF50. 

Encerrarse en un gimnasio estando de vacaciones suele ser lo último que apetece. Por ello, es una buena alternativa tratar de aprovechar espacios naturales o al aire libre para hacer algo de deporte. Seguramente no estar encerrado entre cuatro paredes, notar la brisa o disfrutar de las vistas mientras se hacen sentadillas hagan el ejercicio más interesante. ¿Por qué no una rutina de abdominales en la piscina? O una de cardio por la playa, o salir a correr por una nueva ciudad. El entorno agradable, la naturaleza y la novedad del paisaje pueden amenizar el ejercicio y hacerlo más apetecible. ¿Por qué no acabar esa rutina de piernas con un buen baño en el río? Si en cambio se prefiere entrenar bajo techo, cada vez más hoteles cuentan con pequeños y no tan pequeños gimnasios en los que entrenar o incluso ofrecen actividades guiadas en las zonas comunes. 

“El ejercicio más efectivo es el que se hace”. Esta es una máxima del fitness que es más que demostrable. De nada sirve meter las zapatillas en la maleta si luego se encuentran 2.000 excusas para no salir a correr. Para evitar caer en esta tentación, una buena solución es determinar el momento del día que dedicaremos a hacer ejercicio. Quizás sea levantándonos media hora antes que los demás y saliendo a correr con el fresquito mañanero, o quizás nuestro momento sea antes de cenar, cuando ha caído el sol mientras los demás descansan. Pero está claro que si se reserva un hueco, será más fácil llevarlo a cabo. De igual modo, será importante saber qué se va a hacer. No basta con calzarse las zapatillas a la hora de la siesta porque entonces llega el '¿Y ahora qué?'. Si dudas de cómo adaptar tus ejercicios de gimnasio al aire libre o si prefieres llevar a cabo una rutina diferente en verano, contacta con un profesional del entrenamiento para que pueda darte unas pautas que puedas seguir allá dónde estés. 

En función del destino o el estilo de alojamiento en el que nos encontremos dispondremos de una serie de maquinaria o de recursos que nos permitirán llevar a cabo una u otra rutina de entrenamiento. Para evitar quedarte sin saber qué hacer, es recomendable pedir a un profesional una rutina de ejercicio planificada que se pueda desarrollar con peso corporal y sin necesidad de material para poder llevarla a cabo en cualquier contexto. Existen múltiples ejercicios que pueden hacer que tu rutina se adapte de la mejor forma a ti. Sin impacto, sin salto, sin necesidad de tumbarse, sin uso de mancuernas, o por contra, con bandas o con un 'trx' si sabes que vas a disponer de él. Sea como sea, el plan y la anticipación serán clave para que todo sea más fácil. 

Por último, aprende a disfrutar de la desconexión. Opta por alguna clase de yoga, meditación o sesión de estiramientos para conseguir que el bienestar físico de haber entrenado pase también a convertirse en bienestar emocional. Las vacaciones nos han de permitir coger fuerzas para el resto del año y cuidar del cuerpo y de la mente nos ayudarán a conseguir ese objetivo.