La reconquista de Europa

El Barça se lleva dos trofeos de Eindhoven: "Nuestra afición es imparable"

Aficionados culés durante la final de la Champions

Aficionados culés durante la final de la Champions / Reuters

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Laia Bonals
Laia Bonals

Redactora de deportes

Especialista en Deporte femenino y historias personales, entre otros

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"Los culés siempre están". Es una frase que se repite preguntes a quién preguntes. Tanto en el vestuario como en los despachos y en el palco. El barcelonismo ha respondido al llamamiento del club y ha acompañado y espoleado a sus jugadoras hasta la segunda Champions de su historia. Pero, una vez más, han demostrado que no solo están en las victorias, sino que sus sinergias con el equipo van más allá. "Nuestras raíces con la afición del Barça van más allá de ganar o perder", admite Markel Zubizarreta a EL PERIÓDICO.

"Una vez más nuestra afición ha demostrado que son imparables", reconocía una Aitana exultante. "Nos apoyan allá donde vayamos y hacen grandes esfuerzos. Hay gente que ha venido en bus más de veinte horas, en coche... Ya me lo imagino y uf... ¡Se te queda el culo cuadrado! Quiero dar las gracias a la afición, que se ha desplazado hasta aquí. El año pasado dije que la debíamos y aquí la tenéis", añadía sonriente la '14'.

Más de 8.000 culés se desplazaron a Eindhoven para acompañar al Barça en su nueva reconquista de Europa. La ciudad y más de la mitad del estadio se han teñido de azulgrana para la segunda final ganada en tres años por el Barça. Los culés han llegado de todos lados, pero desde Barcelona han salido la mayoría que han alentado a su equipo.

"Muchísima gente se ha desplazado. No solo hoy, sino toda la temporada. Se han hecho notar mucho en el estadio. Son una fuerza suplementaria que nos ayuda", decía Irene Paredes tras la victoria. "Quiero enviar mi agradecimiento, no solo en el día de hoy sino por el apoyo de toda la temporada. Hoy han sido claves desde la salida del hotel, con esta calor que necesitábamos, para entender que tenemos que jugar al futbol por nuestra gente", añadía Jonatan Giráldez, quien ha levantado su primera Champions como entrenador culé.

"El inicio de una era"

El proyecto azulgrana lleva gestándose desde hace años. El paso a la profesionalización, la inversión de recursos en el equipo y en la estructura y el papel de Markel Zubizarreta ha sido claro. "Es una bestialidad ver la gente que ha venido. Yo tengo a mi familia que se ha levantado a la cinco de la mañana y que ha venido a vernos ya es una bestialidad. No me quiero imaginar la gente que ha venido con autocar o que ha decidido venir aquí unos días y que se siente reflejada con nuestro equipo. Es lo mejor que nos podemos llevar por encima de cualquier título", decía a este diario el director deportivo del Barça, exultante minutos después de que Alexia Putellas levantará la Champions.

Turín fue un punto de inflexión para las azulgranas. Pero no lo fue solo dentro del vestuario, sino que en los despachos y en la grada la conjura fue total. Todos tenían que remar para poder llegar a Eindhoven y hacer lo que han hecho. "Perder no le gusta a nadie, pero nuestras raíces con la afición del Barça va más allá de ganar o perder. Lo podemos ver cada día en el Johan, en actos que hacemos y en muchos otros sitios enganchamos a la gente", añade Markel, que reconoce a la afición culé su papel diferencial.

Las jugadoras del Barcelona celebran el título sobre el césped

/ Alberto Álvarez / EFE

"Deportivamente, esta Champions acredita que somos los mejores de Europa. Socialmente, todos los hitos en el Camp Nou y todo lo que estamos consiguiendo en relación con la movilización de la afición, también estamos en el primer puesto. Estar ahí hace que todo el mundo nos mire y hay que seguir mejorando porque si no nos pillarán", se sinceraba Zubizarreta, arquitecto del equipo que hoy se ha vuelto a convertir en el rival a batir en toda Europa.

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Joan Laporta se desplazó este sábado por la mañana a Eindhoven para poder asistir al partido y ha sido uno de los encargados de colgar a sus jugadoras la medalla de oro. "Han sentido los colores y han ganado la 'Champions'. Esto no para. Continúa. Han logrado otra vez la gloria y seguirán haciendo historia", celebró el presidente del club catalán.

El club no solo se lleva la Champions para Barcelona, sino que vuelve con algo más importante: la consolidación de una afición que es capaz de hacer 20 horas en autobús por verlas jugar. Ganar o no, es un regalo añadido.

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