HÍPICA

Donosti, el hipódromo de los catalanes

La carrera de la Copa de Oro de San Sebastián confirmó que los aficionados de Catalunya han convertido el recinto donostiarra en su santuario

Panorámica del hipódromo de San Sebastián.

Panorámica del hipódromo de San Sebastián. / José Ignacio Castelló

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José Ignacio Castelló

Definitivamente, Catalunya ya tiene hipódromo. Eso sí, nada más ni nada menos que a casi 500 kilómetros de distancia. Se pudo comprobar este lunes pasado en la carrera de la Copa de Oro del hipódromo de Lasarte (San Sebastián), porque a falta de un recinto hípico que organice carreras periódicamente en la comunidad catalana, profesionales, aficionados, familias y turistas han hecho de este recinto su santuario hípico catalán.

Cientos de fieles a este deporte, y los que no lo son, llegados de Catalunya acuden cada verano en peregrinación a San Sebastián a ver la Copa de Oro para divertirse y apostar. Hacen de la jornada hípica su propia diada, compartiendo con vascos y madrileños, especialmente, la tensión de la competición o el relax del espectáculo de este deporte mientras disfrutan de unos días de turismo por tierras guipuzcoanas.

Carrera fetiche

Con la disputa de la Copa de Oro, el día grande del mitin de carreras que se celebra los fines de semana de julio y agosto en el hipódromo donostiarra, la presencia de aficionados catalanes se hizo notar notablemente en las abarrotadas gradas. Los más inexpertos se acercaron a las taquillas de apuestas, en la que se llegó a jugar en esta sola carrera 205.000 euros, intentando aprender lo que era una gemela, un colocado o un trío, que se llegó a pagar a 206 euros por euro jugado. "Llevo 20 años acudiendo en verano al hipódromo con mi familia, y no había visto tanta gente en las tribunas que hablase catalán y que se animase a apostar”, dice la catalana Teresa Sarrias, aficionada a las carreras.

La falta de un hipódromo en Catalunya y la oferta deportiva que ofrece San Sebastián en verano han hecho que este recinto centenario y esta carrera supongan un reclamo no solo para aficionados, sino también para profesionales. Como el entrenador catalán Marc Comas, que tuvo que trasladar su domicilio a Guipúzcoa para hacer posible su sueño de entrenar a purasangres de carreras. “La falta de una pista en Catalunya y la proximidad de los hipódromos franceses convirtieron las cuadras de Lasarte en el lugar ideal para preparar a mis 23 ejemplares”.

El efecto pandemia

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Marc Comas no es el único profesional catalán que compite en la pista donostiarra. Ramón Costa, Marc Pulido y David Farlete también son habituales en este hipódromo. “Entre el aumento del turismo por la pandemia y la presencia cada vez más de profesionales catalanes estamos notando sobre todo este año una mayor afluencia de público catalán en nuestras instalaciones”, afirma Marta Pastor, jefa de prensa del hipódromo.

Algo que se puede multiplicar el domingo que viene, cuando cuatro horas antes del partido de liga entre la Real Sociedad y el Barça en el Reala Arena los aficionados culés se decidan acudir al hipódromo para vivir otra jornada con la disputa del Premio Gobierno Vasco, la segunda gran carrera de la temporada estival por detrás de la Copa de Oro, prueba ésta ganada el lunes por “Il Decamerone”, y que en sus 54 años de historia solo ha contado con un triunfo en 1996 de una cuadra catalana, de nombre Laia, con su caballo Mdudu. Escasa cosecha para tanta afición.