Mundiales de piragüismo

España cierra con dos oros y una plata un Mundial excepcional

Arévalo repite oro en K1 200, el C4 500 también se llevó la victoria y María Corbera logra la plata en C1 200

Carlos Arévalo, en el podio

Carlos Arévalo, en el podio / UCAM

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España vivió otro día espléndido en la última jornada del Campeonato del Mundo de piragüismo sprint de Halifax (Canadá). Dos medallas de oro y una plata fueron el espléndido botín logrado por las embarcaciones españolas, que ya habían saldado las finales del sábado con tres medallas (dos oros y una plata), igualando su mejor resultado en una cita mundialista.

El gallego Carlos Arévalo se impuso en la final del K1 200 y completó un doblete histórico, después de subir a lo más alto del podio 24 horas con el K4, junto a Craviotto, Cooper y Morage; la embarcación española del C4 500 también consiguió el título mundial, con el cuarteto formado por el mallorquín Joan Moreno y los gallegos Pablo Graña, Manuel Fontán y Adrián Sieiro y la delegación española continuó su cosecha de medallas con la plata de María Corbera en C1 200, amplía a seis el número de preseas.

Arévalo se proclamó campeón del mundo en una gran regata, dominador desde el inicio y venciendo el pulso al que era dominador de la prueba en las últimas competiciones, el húngaro Kolos Csizmadia, que acabó tercero.

El palista gallego había accedido a la final venciendo su serie pero con el tercer tiempo. Sin embargo protagonizó una final imponente, primero en todo el recorrido que completó con un tiempo de 36.43, por delante del sueco Petter Menning (36.71) y de Csizmadia (38.82).

"Ha sido una regata muy dura con viento en contra pero me he encontrado muy bien y estoy muy contento. Las sensaciones han sido muy buenas. Ganar el oro en el k4 y ahora del K1 es lo máximo. No puedo aspirar a más", manifestó el palista de Betanzos, de 28 años, militar de profesión.

La victoria de Arévalo, hoy en día uno de los mejores palistas del panorama, se debe también a su perseverancia. En el 2016 se quedó a las puertas de la clasificación de Río. Llegó a plantearse la retirada, mientra seguía su carrera en el ejército en Asturias. Camino de los Juegos de Tokio decidió presentarse de nuevo a las pruebas selectivas de la Federación y se ganó la plaza en el K1 200, en la que quedó quinto, como en el equipo del K4 500, con los acabó por colgarse la plata olímpica. 

El C4 500, dominador

En una final directa, sin clasificación previa, España aprovechó la ausencia en el último momento de Alemania y se proclamó campeona del mundo con superioridad que mostraron Moreno, Graña, Fontán y Sieiro, que aventajaron en 49 centésimas a los polacos Aleksander Kitewski, Arsen Sliwinski, Wiktor Glazunow y Norman Zezula, y en 1:10 segundos a los ucranianos Vitaliy Vergeles, Andrii Rybachok, Yurii Vandiuk y Taras Mishchuk.

"Tenemos un gran equipo de piragüismo en España con un altísimo nivel como estamos demostrando en este Mundial, en el que estamos en lo más alto", resaltó Grana con la satisfacción del éxito conseguido.

En la prueba anterior al oro de Arévalo, la madrileña María Corbera había firmado la cuarta medalla para España, con la que mejora los trofeos conseguidos en el último Campeonato del Mundo disputado en Copenhague.

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Tras ser cuarta en la Copa del Mundo de Racice, María firmó una gran final en Halifax (Canadá), en una prueba que inició bien, con el dominio de la china Lin Wenjun, que cedió ante el poderío de la estadounidense Nevin Harrison (49.87), campeona en 2019, y acabó cediendo en la pugna por la plata con María (50.54) por solamente una centésima.

Corbera, que el año pasado fue campeona del mundo en C2 200, reedita la plata lograda en los anteriores mundiales en esta misma prueba por Antía Jácome.