Fórmula 1

Alonso pone rumbo a Aston Martin

"Sigo teniendo el hambre y la ambición de luchar por estar al frente", afirma el asturiano

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Miguel Martínez

Llegó a las nueve de la mañana del pasado 1 de enero a la fábrica de Enstone con la ilusión de ver a todo el equipo trabajando ya en el coche del 2022, con la esperanza de que los jefes de diseño o su ingeniero de confianza le hablaran sobre las zonas grises del nuevo reglamento que aprovecharían para construir un monoplaza competitivo, para conocer la palanca que les llevaría a competir con Red Bull, Ferrari o Mercedes. Fernando Alonso no encontró nada, ni diseños revolucionarios, ni palancas… ni gente trabajando, nada. Se dio una vuelta por la fábrica casi en soledad y se fue sabiendo que no había “Plan”, que la palabrita se quedaría en un hastag gracioso. Supo en ese mismo instante que conduciría un coche del montón… Y ese mismo día se olvidó del podio logrado con Alpine unas semanas antes y empezó a pensar en el siguiente paso, otro equipo para seguir en Fórmula 1. Será Aston Martin, el equipo propiedad de su amigo multimillonario Lawrence, y tendrá de compañero de box, a su hijo, Lance.

“Sigo teniendo el hambre y la ambición de luchar por estar en cabeza”, mantiene con 41 años recién cumplidos y un pilotaje del máximo nivel, a pesar de un coche con el que marcha dñecimo en el campeonato con un cuarto como mejor posición. “Quiero formar parte de un equipo que se compromete a aprender, desarrollar y triunfar”. Y ese no es el caso de Renault rebautizado como Alpine. A la gran marca generalista le basta con que su imagen se asocie a la Fórmula 1 para vender millones de coches. No está en sus planes invertir más para intentar ganar. Y tampoco ha sabido aprovechar el límite presupuestario —desde el año pasado ningún equipo puede gastar más de 150 millones de euros— para hacer frente a los grandes. 

El equipo galo ha sufrido cambios contantes en su organigrama cuando más estabilidad necesitaba. Lauren Rossi sustituyó a Cyril Abiteboul como jefe de equipo, y Luca de Meo, el nuevo presidente del grupo Renault, decidió llamar a su amigo Davide Brivio, jefe en el equipo de motos de Suzuki y su aterrizaje propició la salida de Marcin Budkowski, como jede de diseño. La llegada de Omar Szafnauer como jefe de equipo no arregló mucho, más allá del patrocinador, y, al poco, Brivio desapareció del organigrama del equipo. No existe el cerebro del diseño, ni de la organización, porque el jefe de ese departamento Pat Fry no es un hombre brillante. El motor tampoco ha dado un paso adelante. El responsable del departamento, Remy Taffyn, se fue también el año pasado y no hay nadie ni con ideas ni con recursos para evolucionar el propulsor.

Argumentos en contra

Aún así, Alonso intentó imprimir carácter al equipo, pero no es cómodo sentir en tu nuca a alguien tan intenso como el asturiano cuando se trabaja a otro ritmo. Alonso escudriñaba otras posibilidades y Alpine buscaba argumentos para no renovar al asturiano tras dos años de contrato. Y lo encontró pronto en un piloto de cantera, el australiano Oscar Piastri, uno de esos chicos que lo gana todo en categorías inferiores (títulos de F-3 y F-2 al primer intento) y que está llamado a hacer cosas importantes, un perfil similar a Leclerc. Rusell o Norris… Si Alpine no sube a Piastri el año próximo perderá sus derechos sobre el australiano después de haber financiado la carrera y contrastar su talento. Y es más cómodo para Alpine que ocupe el asiento del incómodo Alonso que el de Esteban Ocon, el único piloto francés de la parrilla para un equipo francés que representa a todo un país.

“Seguiré en Fórmula 1 en Alpine o en otro equipo”, se cansó de repetir Alonso desde el pasado mes de enero, mientras Omar Szafnauer ahondaha en el mismo mensaje. “Bueno, es genial si Fernando quiere continuar, pero nosotros también tenemos a Oscar en nuestra agenda. Oscar es un magnífico joven que está muy bien preparado. Esta realmente ansioso y con muchas ganas. Es uno de los jóvenes más prometedores que están camino a la F1 y nosotros estamos trabajando muy duro junto a él“. repitió una y otra vez el jefe de Alpine.

El coche de Vettel

Alpine se quedará con su perla —también le resultará más barato— y Alonso se va Aston Martin para pilotar el coche que este año conduce Sebastian Vettel en el año de su retirada. "Aston Martin ha atraído sistemáticamente a gente con pedigrí ganador y me he dado cuenta del enorme compromiso con las nuevas instalaciones y recursos en Silverstone", explica Alonso sobre su nuevo equipo que debería rentabilizar el próximo año el fichaje de cerebros de los últimos meses.

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Mike Krack es el team principal (tras la salida de Otmar Szafnauer): “Fernando acelerará nuestro progreso y nos llevará a un rendimiento del que podamos sentirnos orgullosos. La combinación de experiencia y juventud en nuestros pilotos será increíblemente fuerte", explica el luxemburgués, capaz de fichar a dos cerebritos: Dan Fallows y Luca Furbatto. El inglés llegó en abril tras ganar la batalla legal para dejar el icónico departamento de aerodinámica de Red Bull, mientras que el italiano aterriza tras un gran trabajo como jefe de ingeniería en Alfa Romeo.

Son la cabeza visible de rosario de incorporaciones menos rutilantes y de inversiones en la fábrica de Silverstone. No será por dinero en el caso del multimillonario Lawrece Stroll, el mismo que enseñaba sus extensas posesiones en Canadá a Fernando Alonso desde un helicóptero en 2007 mientras le pedía consejo para poder llevar algún a la F-1 el entonces niño de 11 años Lance Stroll.