EL RETORNO DE UN GRANDE

El renacimiento del Milan y la 'receta Maldini' para el Barcelona

El alirón 'rossonero', 11 años después, marca el camino para los azulgranas, tras tres Ligas perdidas

Daniel Maldini choca su mano con la de su padre Paolo.

Daniel Maldini choca su mano con la de su padre Paolo. / REUTERS / ALBERTO LINGRIA

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Daniel Maldini tenía solo nueve años en 2011, la última vez que el Milan ganó el 'Scudetto'. Era la primera que no levantaba su padre, Paolo, mítico capitán 'rossonero' desde 1997 hasta su retirada en 2009. Daniel, ahora jugador del primer equipo, y Paolo, director técnico, celebraron el domingo la Liga alargando el palmarés de la saga de los Maldini iniciada por el abuelo Cesare, que ganó cuatro Ligas y levantó con el brazalete en el brazo la primera Copa de Europa del club.

Tras vivir su época de mayor esplendor bajo el mandato de Silvio Berlusconi, el Milan se había sumido en una travesía del desierto: primero en el ocaso del 'berlusconismo' y luego durante el primer lustro de propiedad primero china y luego norteamericana. Cuando Elliott Management se hizo con el control del club en 2018 decidió poner el proyecto deportivo en manos de Paolo Maldini. El director técnico empezó el trabajo de reconstrucción del siete veces campeón de Europa.

"Las ideas han vencido al dinero"

"Las ideas han vencido al dinero", resumía este lunes Arrigo Sacchi, que condujo al Milan a encadenar la Copa de Europa en 1989 y 1990. No era tarea fácil porque el estado de las arcas distaba mucho de lo que Paolo y Arrigo habían vivido en los años de opulencia de Berlusconi, en los que la cartera del magnate televisivo y primer ministro italiano atraía a talentos como Weah, Van Basten o Shevchenko. Maldini, que como jugador ganó cinco Champions y siete Ligas, ha conseguido ir componiendo un bloque campeón a base de fichajes 'low cost' como Kalulu (joven central francés, revelación este año, que no costó ni un millón) o veteranos que parecían ya de vuelta como Giroud o Ibrahimovic.

El delantero sueco, el único superviviente en la plantilla del título de hace una década, regresó en enero de 2020 con 38 años. Su carácter cambió la mentalidad del vestuario: acabaron sextos y se metieron en Europa League tras no perder en los últimos 12 partidos. Maldini, que ya había atado al alemán Ralf Rangnick como entrenador, le dio otro voto de confianza a Stefano Pioli. El técnico, cuestionado también al inicio por la afición por su pasado interista, correspondió al respaldo logrando el curso siguiente el subcampeonato y devolviendo a la Champions al Milan tras siete años de ausencia.

En los años de carestía el ídolo de San Siro estaba bajo los palos: Donnarumma, tras debutar con 16 años, parecía el pilar de la reconstrucción. Pero, tras irse gratis en verano al PSG, ha sido curiosamente cuando el Milan ha puesto fin a su maleficio. Mike Maignan, su sustituto en el marco, ha dado seguridad atrás. Los 13 millones que pagó el Milan son una ganga y un ejemplo de la nueva política de fichajes. El meta francés, elegido mejor portero del Calcio, solo ha encajado nueve goles en 2022, bien abrigado por una pareja de jóvenes centrales, Kalulu-Tomori, y el doble pivote de Tonali y Kessié. Este último, el fichaje más caro desde 2019 (32 millones), pondrá ahora rumbo a Barcelona gratis.

El ejemplo para el Barça

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La banda izquierda ha sido determinante: el exmadridista Theo Hernández ha mezclado de fábula con Leao, la gran baza ofensiva 'rossonera' y que dio las tres asistencias en el alirón contra el Sassuolo. Un extremo al que se le acumulan las ofertas de media Europa, incluido un Madrid que busca alternativas en ataque tras el portazo de Mbappé.

El ejemplo del Milan es el que intenta seguir el Barça para volver a celebrar Ligas tras el colapso económico al que le abocó Josep Maria Bartomeu: dejar los fichajes de tres cifras, apostar por refuerzos a coste cero y buscar delanteros veteranos a los que les quede aún pólvora en las botas y hambre de títulos como Giroud, Ibrahimovic, Aubameyang... o Lewandowski.