Campeonato en Camerún

Las locuras de la Copa África

  • El torneo llega a los cuartos de final con Guinea Ecuatorial como gran sorpresa y varios capítulos extravagantes que refuerzan el encanto de una cita singular.

Seguidores de Gambia celebran el gol del triunfo de su selección en el encuentro de octavos contra Guinea.

Seguidores de Gambia celebran el gol del triunfo de su selección en el encuentro de octavos contra Guinea. / Pius Utomi Ekpei / AFP

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Raúl Paniagua
Raúl Paniagua

Periodista

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La Copa África nunca es una competición bienvenida en Europa. Para algunos clubs supone una masacre de jugadores en plena competición. Es un torneo con detractores, pero con un encanto especial. Siempre ocurren historias, escenas y episodios que difícilmente pueden verse en otra competición. Es la magia de una cita que llega a los cuartos de final con varias imágenes para el recuerdo. 

Burkina Faso-Túnez, Gambia-Camerún, Egipto-Marruecos y Senegal-Guinea Ecuatorial serán los cuatro duelos de este fin de semana en busca de las semifinales. Algunos favoritos, como Costa de Marfil, Nigeria y Argelia, la vigente campeona, ya se quedaron en el camino. La sorpresa es Guinea Ecuatorial, que cuenta con 15 futbolistas nacidos en España. Eliminó a Mali en octavos.

Cambio surrealista

Quedan 10 días de competición, pero la cita ya ha dejado momentos inolvidables, algo habitual en cada edición En 2002, por ejemplo, Tommy Nkono fue detenido por la policía cuando era ayudante de Winfried Schäfer. «Me agredieron, me tiraron por unas escaleras y me pusieron unas esposas. Decían que era por hacer brujería, por usar magia negra, por tirar un objeto extraño en el campo. ¡Qué estupidez! Jamás viví nada así», relataba el gran exportero en este diario.

Aficionados de Camerún ven por televisión un partido de su selección.

/ Charly Triballeau / AFP

El pasado martes se produjo la escena curiosa del seleccionador de Malawi gastando una ventana de cambios segundos antes del descanso, un detalle más del surrealismo de un torneo que se inició con la denuncia de Bertrand Traoré, capitán de Burkina Faso, por irregularidades en los test de covid. 

Aboubakar atribuye su racha goleadora a la 'escoba mágica' que le regaló el mítico Roger Milla como amuleto

El jugador del Aston Villa y el seleccionador adjunto Firmin Sanou denunciaron un «escándalo» al aparecer un equipo médico en el hotel que no había sido enviado por la organización. Hasta las once de la noche no llegaron los doctores oficiales, que se saltaron todos los plazos establecidos, una polémica más en un país con solo un 3% de la población vacunada por completo contra el covid (el 14% tiene una dosis y el 9%, dos).

Final antes de tiempo

El episodio más rocambolesco llegó en el Túnez-Mali de la fase de grupos, cuando el colegiado Janny Sikazwe dio por terminado el partido dos veces antes de tiempo, una en el minuto 85 y otra en el 89 y 50 segundos. «El árbitro sufrió un fuerte golpe de calor y padeció una severa deshidratación, por lo que fue llevado al hospital», justificó la organización, que intentó reanudar el partido 35 minutos después bajo la dirección del cuarto árbitro. Los tunecinos ya no se presentaron.

El árbitro Janny Sikazwe pita antes de tiempo el final del Túnez-Mali de la primera fase.

/ Mohamed Abd El Ghany / Reuters

En los octavos tampoco faltaron las anécdotas, empezando por el duelo entre Camerún y las Islas Comoras, que tuvieron que jugar con un defensa bajo palos. Tenían dos porteros con covid y el titular lesionado en el hombro. La selección solicitó nuevas pruebas a la CAF porque no se fiaban de los resultados de los test y uno de los metas dio negativo, pero la organización no aprobó su concurso al pedirle cinco días de aislamiento antes de volver a jugar. 

El lateral-portero

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No hubo piedad y el lateral izquierdo Chaker Alhadur, del Ajaccio de la Segunda División Francesa, se enfundó la camiseta de portero. No evitó el adiós ante el anfitrión, pero dejó una acción estelar en un mano a mano con Aboubakar, el pichichi del torneo que atribuye su racha goleadora a la escoba mágica que le regaló el mítico Roger Milla como amuleto de la suerte.  

Más feliz acabó el guardián de Burkina Faso tras el sufrido triunfo gestado en una dramática tanda de penaltis ante Gabón. Herve Koffi, del Charleroi, asistió de rodillas al lanzamiento de su compañero que aseguraba el pase a cuartos. Al confirmarse el éxito empezó a dar volteretas y saltos mortales como si fuera Simone Biles. En las redes fue calificada como «la mejor celebración de la historia». Cosas de la Copa África.  

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