AJEDREZ

"A Carlsen le falta una rivalidad épica como la de Kasparov con Karpov"

Este asturiano de Pravia ultima los detalles del torneo de Candidatos que se jugará en Madrid del 16 de junio al 7 de julio. En medio de la vorágine, conversa con El Periódico sobre el estado del ajedrez.

David Llada, jefe de comunicación de FIDE.

David Llada, jefe de comunicación de FIDE. / José Luis Roca

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Fermín de la Calle
Fermín de la Calle

Periodista

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El teléfono de David Llada echa humo. El asturiano lo justifica advirtiendo que “el ajedrez vive una situación excepcionalmente buena. Más que un boom es una tendencia. Ha crecido con la aparición de internet y algunos formatos como Twitch, que permiten meternos en la cabeza de los campeones durante las partidas porque explican lo que están pensando. Además, el confinamiento hizo que mucha gente recuperase el ajedrez, que se refugiase en él. Y luego 'Gambito de Dama' desató la tormenta perfecta”.

Excusas y ego

Llada es un enamorado del ajedrez, deporte que juega, fotografía y del que escribe. Una de las cosas que le seduce es que “no hay excusas en la derrota. No puedes culpar al árbitro o a la mala suerte. Estás tú y tu rival. Es brutalmente honesto y te hace ser crítico contigo mismo. Si alguien te supera porque es más rápido o fuerte duele, pero si lo hace porque es más inteligente, escuece más. Porque te duele el ego. Ni el sabor de cinco victorias compensan el dolor de una derrota en ajedrez”.

Admite a regañadientes que se aprende más de las derrotas, pero recuerda que “Kasparov decía: ‘Cuando nos equivocamos, todos analizamos lo que hacemos mal. Pero cuando ganamos, la gente no se para a reflexionar’. Una de sus fortalezas siempre fue analizar qué le hacía mejor que los otros”.

Estos días se vuelve a hablar de lo que Lasker y Capablanca bautizaron como “la muerte por tablas” del ajedrez: se firman demasiados empates en partidas muy jugables. Para David, “el formato de los torneos invita a no arriesgar. Si los profesionales saben que en 15 jugadas hay tablas, no fuerzan. Aunque los que aprietan, suelen encontrar recompensa. Carlsen es el gran ejemplo de ello. Es un jugador que no intenta ganar desde la apertura, pero busca una posición jugable, una situación de desequilibrio para que haya juego en el tablero. Exprime cada posición con optimismo”. Un empuje que le convierte en el sucesor de Fischer, y en el líder del ránking: “Magnus siempre hace preguntas difíciles en el tablero, te enfrenta a retos complicados y te da la oportunidad de equivocarte. No diría que arriesga. Persiste”.

Mejor de la historia

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¿Es Carlsen el mejor jugador de la historia por encima de Fischer o Kasparov? Para el hombre de la FIDE “es difícil discutir que no lo sea ya. Solo le falta una rivalidad como la de Fischer con los rusos o la épica de los Kasparov-Karpov. Su próximo retador será de su generación, pero quien le debe arrebatar la corona es alguien de la nueva generación”. Las comparaciones ya no se hacen con los predecesores, ahora se combinan las virtudes de varios ajedrecistas. A Carlsen le adjudican “la técnica de Karpov y el empuje de Fischer”.

El noruego, algo desmotivado en la defensa de una corona que luce desde 2013, ha descubierto a un rival que le seduce: el franco-iraní de 17 años, Alireza Firouzja. Llada destaca “su genialidad táctica. Es una mezcla de Karpov y Tal, dos maestros que no tienen nada que ver. Alireza tiene chispa. Hasta Carlsen elogia su genialidad en partidas rápidas. Un rival me dijo que Magnus no soporta aburrirse. Necesita nuevos retos. Y tener un rival talentoso, de 13 años menos lo es. Es un desafío al que no se ha enfrentado nunca. Justo lo que necesita él… Y el ajedrez”.

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