Luces y sombras

Un Madrid líder, pero con mandíbula de cristal

El vértigo de Vinicius, los goles de Benzema y, sobre todo, las paradas de Courtois, que es el sexto portero de la Liga con más trabajo, explican el liderato incontestable del Real Madrid. Y maquillan también los problemas defensivos, donde Militao, Alaba y Casemiro no dan el nivel esperado.  

Rakitic y Alaba pugnan por un balón en el Real Madrid-Sevilla.

Rakitic y Alaba pugnan por un balón en el Real Madrid-Sevilla. / @sevillafc

3
Se lee en minutos
Fermín de la Calle
Fermín de la Calle

Periodista

ver +

Corría el minuto 69 cuando un centro al área de Muniain, frontal y sin complicación aparente para los centrales, fue rematado en el borde del área pequeña por Unai Núñez. El central del Athletic cabeceó sin ningún defensor madridista cerca. Militao se ocupaba de Yeray, Casemiro de Williams y Alaba se desentendió del rojiblanco, que desperdició el centro. Lo que no fue óbice para que el austriaco pidiese explicaciones a sus compañeros y buscase un culpable al que achacar su clamorosa desatención en la marca. Alaba, jugador con carisma que a veces convierte su suficiencia en arrogancia a la hora de atender las tareas defensivas, ya había cometido un fallo de bulto en el minuto 23, al tragarse un pase a la espalda que casi rentabiliza Williams.

Militao se distrae

Pero si Alaba estuvo desafortunado ante el Athletic, su escolta en el eje de la zaga, Militao, volvió a mostrar lagunas en su juego defensivo posicional. En el minuto 22 perdió de vista un pase largo que terminó dándole en la espalda y provocó una ocasión de gol. Y cinco minutos cometió un fallo aún más grave. Otro centro frontal fácil de defender permitió a Raúl García rematar solo un balón que Courtois evitó que se convirtiera en el 0-1. El brasileño se desentendió del marcaje del vasco, como hizo ante el Sevilla en el córner que supuso el gol de Rafa Mir.

Militao dio distancia al delantero y Diego Carlos terminó haciendo de pantalla al madridista, que estaba a más de dos metros de Mir cabeceó con los dos pies en el suelo. El gol provocó una catarata de reproches de los defensas blancos por la desatención en la que participaron Alaba, Mendy y ¡el propio Militao! No se trata de un fallo aislado. Los rivales le ‘han cogido la matrícula’ y sacan provecho de ello. Lopetegui mostró el camino.

Ancelotti no hizo prisioneros en la rueda de prensa posterior, pero señaló el talón de Aquiles: “Tenemos que mejorar en defensa. En los dos últimos partidos hemos sufrido a balón parado, aunque afortunadamente podemos disfrutar de Courtois”. Carletto fue condescendiente con los suyos, los problemas no son específicos de los últimos partidos.

Courtois, a destajo

Thibaut es el salvavidas del Real Madrid. Es el sexto portero con más trabajo de la Liga tras parar 42 de los 55 disparos recibidos (un 72% de éxito). Demasiada exigencia si se compara con la de Ter Stegen en un Barcelona mediocre, 22 paradas, o la de Jan Oblak en el Atlético más vulnerable de las últimas temporadas, 18.

Más allá de errores de marcaje posicional, es cierto que la zaga no está teniendo la ayuda de un mediocampo muy cansado. Ancelotti insiste en alinear a Casemiro, Modric y Kroos y la acumulación de minutos, y de años, pesa. Eso explica que de los 15 goles encajados, cuatro llegaron entre el minuto 75 y el 90, la franja en la que son más castigados.

Noticias relacionadas

Especialmente llamativo resulta el caso de Casemiro, que no alcanza la forma y eso provoca que llegue tarde, cometa muchas faltas y vea más tarjetas (4) de las necesarias. El mediocentro ha cometido 26 faltas, siendo el jugador blanco más indisciplinado, por delante de Lucas (17) y del impulsivo Camavinga (15). Faltas que acompaña de protestas que revelan su estado de desquiciamiento.

Todo esto explica que haya encajado 15 goles en 15 jornadas, cifra que sería más amplía de no ser por un estelar Courtois, que vive su mejor momento en el Madrid. El belga, junto a Benzema y Vinicius explican el liderato incontestable de los blancos. El renacer goleador del francés en su madurez futbolística, sumado a la explosión del brasileño convierten al Real Madrid en el equipo más letal de la Liga (35 goles). Un equipo con la pegada salvaje de Tyson y mandíbula de cristal.