BALONMANO FEMENINO

Granollers, eje de un Mundial con trasfondo político y económico

  • El torneo iba a celebrarse en cinco sedes catalanas, pero se ha extendido a la Comunidad Valenciana, excepto Granollers, que acoge el grueso de los partidos

  • La selección española debuta este miércoles frente a Argentina (20.30 h.) en Torrevieja (Alicante), su sede en la liguilla inicial.

Las jugadores españolas celebran el triunfo sobre Alemania en el torneo previo al Mundial.

Las jugadores españolas celebran el triunfo sobre Alemania en el torneo previo al Mundial. / David Fernández / Efe

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Irati Vidal

Arranca un Mundial diferente, atípico, de los que hacen época. Un Mundial marcado por la pandemia y también por la convulsión política. Por primera vez en la historia, España acoge la Copa del mundo de balonmano femenino, un hito que en su construcción ha dejado patente que sí, que la política y el deporte se acaban entrelazando.

La candidatura nació en una Granollers Cup, evento por excelencia del balonmano mundial. Una charla entre Josep Mayoral, alcalde de la ciudad catalana y Francisco V. Blázquez, presidente de la RFEBM, acabó cuajando en una candidatura perfecta. Porque poco dudó la IHF de que el torneo tenía que disputarse en España. Aunque por aquel entonces y con las sedes en mano, el mundial parecía más bien catalán. Granollers, Tarragona, Lleida, Badalona y Barcelona lideraban un cartel en el que también estaba Castellón. Pero la candidatura se presentó en 2016, se otorgó en 2017 y no se ejecuta hasta esta misma semana (del 1 al 19 de diciembre). Y mucho ha pasado desde entonces.

José Ignacio Prades, seleccionador femenino de balonmano de España.

/ David Fernández / Efe

De seis sedes (Granollers, Lleida, Tarragona, Barcelona, Badalona y Castellón) se ha pasado a cuatro: Torrevieja, Llíria, Castellón y Granollers.

Cuestión de dinero

“En cuanto nos dieron el Mundial empezamos a trabajar con los diferentes ayuntamientos y todo parecía bastante cerrado pero las elecciones del 2019 lo cambiaron todo. Lleida y Tarragona (que pasaron del PSC a ERC) se descolgaron del proyecto”, explica a EL PERIÓDICO, Álvaro Ferrer, regidor de deportes del Ajuntament de Granollers, insistiendo en que no cree que el procés por la independencia, que agitó el clima político durante los primeros años de candidatura, tenga algo que ver. Asegura no saber el motivo.

El Ayuntamiento de Tarragona lo explica. Es todo cuestión de dinero. “Solo acoger la fase preliminar suponía un coste de 500.000 euros de canon, con un extra de 100.000 euros si jugaba la selección española. Además, debíamos ceder las instalaciones durante 20 días. Apostamos por el deporte pero siempre que sea sostenible para la ciudad. El procés no tiene nada que ver en la decisión”.

Tarragona renunció por el coste de la fase preliminar: 500.000 € más 100.000 si estaba España

Y si los movimientos políticos no eran suficientes, llegó la pandemia, que ha sido la última piedra en el camino.  Desde la Federación trabajaron para que el Palau Sant Jordi de Barcelona acogiera la fase final, pero se ha acabado descartando por protocolo sanitario.

Kaba Gassama intenta superar la defensa alemana en un amistoso internacional de balonmano.

/ David Fernández / Efe

De Barcelona a Granollers

“Jugar en Barcelona, en el estadio olímpico, habría sido perfecto, pero movilizar a las delegaciones y medios de comunicación a la ciudad condal supone un riesgo extra, por lo que la decisión más segura ha sido la de disputar la fase final en Granollers”, explica Jaume Fort, presidente de la Federación Catalana de Balonmano y presidente del Comité ejecutivo, para el que albergar una cita como esta es “todo un orgullo”. Lo es para él y para los organizadores, que han vivido cuatro intensos años de cambios y preparativos.

De seis sedes se ha pasado a cuatro: Torrevieja, Llíria, Castellón y Granollers. Y de un Mundial ‘casi catalán’ a otro con acento valenciano. “La apuesta de la Comunidad Valenciana por el balonmano está siendo espectacular, atraen espónsors y están muy implicados con el mundial y el balonmano base”, resalta Fort, reiterando que “el balance final sigue siendo de matrícula para el balonmano catalán porque Granollers acogerá hasta 38 partidos, más que ninguna otra sede, y se ha asegurado tener a las ocho mejores selecciones del continente”.

Natalia Nemethova (Eslovaquia) remata ante Monika Maliczkiewicz (Polonia).

/ David Fernández / Efe

Repartir el pastel

Entre ellas, Fort espera que esté España, que arrancará la competición (miércoles, 20.30 h., Teledeporte) ante Argentina, en Torrevieja. La fase preliminar de las Guerreras se disputará íntegramente el Palacio de los deportes de Torrevieja , una decisión totalmente estratégica.

“Hay que repartir el pastel y hacer que todas las sedes tengan equipos de calidad. En Granollers somos de repartir y las esperamos a partir de cuartos”, dice Álvaro. Fort, profundiza: “La decisión de que España juegue en Torrevieja viene dada, pero lo que está claro es que hay que favorecer la asistencia. De ahí a que se haya estimado que España juegue allí y Francia, por cercanía, lo haga en Granollers”. Por eso, desde el principio, se decidió que las Guerreras iniciaran su camino hacia el trono desde la Comunidad Valenciana. La decisión no le quita protagonismo a Granollers, que se va a convertir en la segunda ciudad de la historia tras Múnich en albergar unos JJOO, un Mundial masculino y otro femenino de balonmano.

Granollers se iguala a Múnich: será la segunda ciudad de la historia en albergar JJOO, un Mundial masculino y otro femenino de balonmano.

Jenifer Gutiérrez remata en un amistoso frente a Alemania.

/ David Fernández / Efe

Empoderar a la mujer

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Y precisamente de eso va a este Mundial, de hacer historia y no pensar en sedes ni polémicas. Porque si en algo se ponen de acuerdo todos los actores es que el torneo va sobre ellas. Las jugadoras, pero sobre todo, las mujeres. “El Mundial es la sinergia perfecta porque llevamos tiempo trabajando para empoderar a la mujer y acabar con las desigualdades de forma transversal”, explican desde el Ayuntamiento de Granollers. La FCH se abraza a la idea: “Queremos aprovechar el Mundial de impulso, que sirva para tener más jugadoras, más entrenadoras, más directivas y más arbitras. En definitiva, que cada vez sean más las mujeres que disfruten del deporte”.

Así será porque con el juego en marcha no hay polémica que valga. De hoy en adelante, las protagonistas llevan un balón en mano y están dispuestas a asegurar el espectáculo.