Homenaje póstumo

Jordi Llopart y sus apóstoles

  • El domingo los grandes marchadores de la historia se citan en El Prat de Llobregat para rendir tributo a la primera gran estrella de esta especialidad atlética.

  • No fallarán Dani Plaza, Josep Marín, Chuso García Bragado, Mari Cruz Díaz, Reyes Sobrino y Valentí Massana, entre otras figuras.

Jóvenes marchadores entrenan esta semana en el Prat de LLobregat.

Jóvenes marchadores entrenan esta semana en el Prat de LLobregat. / JORDI COTRINA

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Jordi Llopart tenía discípulos, apóstoles que conocieron la religión de la marcha gracias a sus enseñanzas. Hace un año se fue, pero su evangelio deportivo quedó como una escritura andando sobre el asfalto desde que en 1978 se convirtió en el primer atleta en ganar una medalla de oro en un campeonato de Europa; mucha más fama adquirió cuando dos años después alcanzó la plata en los Juegos de Moscú. Sucedió antes de comenzar a implantar su doctrina; en convertir, por ejemplo, a Dani Plaza en campeón olímpico de Barcelona 92, hasta que se retiró en Canet. Hace un año murió tras un atraganto. Pero no se le olvida. Este domingo le tributan un homenaje en El Prat, en recuerdo también de su padre Moisès. No faltará casi nadie entre los grandes astros de la marcha española.

"Fue una persona especial en mi vida. De muy joven porque quería asemejarme a él. Deseaba imitarlo. Me asesoró hasta el punto de convertirse en mi 'hermano' atleta y luego en mi entrenador en la recta final de Barcelona 92. Me motivó para el oro", cuenta Dani Plaza (55 años), una de las estrellas que este domingo marchará durante un kilómetro en homenaje a Llopart, a partir de las 13.20 horas desde el polideportivo Sagnier del Prat.

No faltará Josep Marín. La rivalidad entre Llopart y Marín alcanzó cotas propias de las grandes estrellas de un clásico futbolístico. Tal fue la competencia que hasta dejaron de hablarse, aunque todo cambió cuando ambos se retiraron. Marín (71 años), campeón de Europa y subcampeón del mundo, en los años 80 del siglo pasado, glosa la figura de Llopart como el gran impulsor del cambio internacional en el atletismo español. "Él abrió el camino al resto de marchadores. Tenerlo a mi lado, e intentar ganarlo, supuso un punto extra en mi carrera deportiva".

Chuso García Bragado, 52 años, puso fin a su etapa como marchador en los Juegos de Tokio, después de haber acudido a ocho citas olímpicas y 13 campeonatos del mundo, con un título y tres subcampeonatos. También marchará en El Prat. "Ya me habían desahuciado como atleta cuando Jordi se convirtió en mi entrenador. Me convenció para que creyera en mí. Me hizo enfocar la marcha de otra manera y entonces llegaron las medallas".

Más discípulos

Mari Cruz Díaz (52 años) se convirtió a los 16 en la campeona de Europa más joven de la historia de España. "Sin él, y sin su padre Moisès, ninguno de nosotros habría existido. Compartir equipo con él me daba seguridad". Como a Reyes Sobrino (54 años), campeona de Europa en la pista cubierta de Budapest en 1988. "Fue mi referencia en el equipo español y siempre se le echará de menos".

Valentí Massana (51 años) fue otro de los grandes marchadores mundiales que no fallará en la cita del Prat. "Tenía una técnica tan depurada, que todavía hoy deberían imitar los principales marchadores internacionales", indica quien fue campeón del mundo en Stuttgart (1993) y medalla de bronce en los Juegos de Atlanta 96.

Jóvenes marchadores del Baix Llobregat entrenando en las pistas de atletismo Moisès Llopart en el Prat de LLobregat.

/ JORDI COTRINA

Teresa Palacio (63 años) fue pionera entre las marchadoras. "Me llamaron la 'Llopart femenina'”. Varias veces campeona de España compartió entrenamientos con Jordi a las órdenes de su padre Moisès. "Una vez Llopart padre me dijo: ‘hasta que no sudes sangre no tendré piedad de ti’. En aquella época Jordi era imposible de igualar".

"Empecé con 7 años y mi familia me decía que debía parecerme a Jordi. Yo, a esa edad, no entendía nada, pero me dije que debía ser alguien muy importante si ganaba medallas. Siempre me sorprendió la elegancia que tenía como marchador", cuenta Eva Pérez (46 años), que participó en los Juegos de Sydney 2000.

Jordi Llopart, en 1983, junto a Manuel Alcaide, vencedor, tras acabar segundo en el trofeo de marcha de la Seda.

/ FAMILIA LLOPART

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Aparte de marchador sabía cómo inculcar enseñanza. "Conseguíamos lo que nos proponía. Era muy perfeccionista con la técnica. Era mi consejero, pero también mi amigo", recuerda Emilia Cano (53 años), que participó en los Juegos de Barcelona. "Lo conocí en 1978 después de pedirle un autógrafo. Siempre decíamos lo mismo: 'somos enemigos en competición, pero amigos en la vida'. Hasta aprendí castellano para entenderme con él", dice Raffaello Ducceschi, 59 años, que representó a Italia en los Juegos de Los Ángeles y Seúl.

"Lo mejor es que su legado sigue vivo. A mí y a muchos nos enseñó cómo caminar, no solo con marcha firme en la competición, sino en la vida. Por eso el domingo andaré un kilómetro con el espíritu que nos inculcó", confirma Basilio Labrador (54 años), quinto en los 50 kilómetros del Mundial de Stuttgart de 1993. Son los amigos, los 'apóstoles' y los que hicieron un referente de la marcha.