La cita atlética del domingo

Un maratón con el techo de 30.000 personas

Un grupo de corredores durante la disputa del maratón 2019.

Un grupo de corredores durante la disputa del maratón 2019. / JORDI COTRINA

  • Dos años y ocho meses después Barcelona vuelve a acoger su prueba deportiva más emblemática tras la cancelación de 2020 por la pandemia.

  • Según los datos municipales cada atleta extranjero llega acompañado a la capital catalana por al menos tres personas, que aprovechan el fin de semana para hacer turismo.

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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El maratón de Barcelona regresa este domingo a las calles de Barcelona después de dos años y ocho meses de ausencia debido a los daños colaterales de la pandemia y a la cancelación obligada de 2020. Y vuelve con el convencimiento de que todavía está lejos de su techo, como una de las pruebas de referencia del calendario mundial, mucho más por un trazado turísticamente atractivo que por un circuito veloz donde sea fácil superar marcas, tanto a nivel popular como profesional.

La ciudad de Barcelona, según las fuentes consultadas por este diario, está preparada para acoger hasta 30.000 participantes en un maratón que se movía con los 20.000 inscritos antes del covid y que ahora ha tenido que fijar un máximo de 15.000 personas (15.100 concretamente) para que puedan correr en una época que no es la habitual (de primavera a otoño) y con un verdadero colapso mundial de maratones (este domingo también se celebra la emblemática cita de Nueva York).

El recorrido del maratón de Barcelona.

/ EPC

"Si hemos podido celebrar el maratón solo ha sido por la eficacia de las vacunas. Sin ellas se tendría que haber vuelto a cancelar o se habría realizado de forma muy restrictiva", cuenta Juan Porcar, responsable de RPM, la empresa que organiza la carrera. Y se ha hecho, además, con 7.000 participantes llegados desde el extranjero. "La mayoría de ellos ha viajado hasta Barcelona con sus familias, que aprovechan para hacer turismo. Según nuestras cifras cada participante extranjero llega acompañado de otras tres personas lo que da pulmón a la ciudad", añade David Escudé, concejal de deportes del Ayuntamiento de Barcelona.

Las actuales medidas sanitarias han permitido que el domingo se pueda correr sin apenas restricciones y sin que haya sido necesario pedir pruebas de PCR, antígenos o pasaportes de vacunación. "Los datos indican -agrega Porcar- que la gente que viene de fuera lo hace vacunada".

Participantes extranjeros, amantes del turismo de maratones, que han tenido que marcar escrupulosamente su calendario deportivo debido a la congestión de carreras que ha habido desde septiembre con las celebraciones, prácticamente uno detrás de otro, de los maratones de Berlín (25 de septiembre), Londres (3 de octubre) y el 'loco' domingo 17 de octubre con la disputa de los de París, Amsterdam y Lisboa. Quedará todavía el maratón de València, uno de los grandes rivales de Barcelona, que se correrá el 5 de diciembre.

"Al estar tan agrupados por culpa de la pandemia el maratoniano ha tenido que ser mucho más escrupuloso a la hora de determinar la carrera escogida", cuenta Porcar. Y Barcelona ha sido agraciada con un 45% de participantes extranjeros, la mayoría franceses (1.721 personas), impulsados sobre todo por la colaboración de ASO, empresa que organiza el maratón de París y también el Tour de Francia.

Sin embargo, el espíritu 'maratón' se ha mantenido intacto con centenares de atletas populares entrenando estas últimas semanas por Barcelona y con ansias de que regresase la carrera. "La última vez que presentamos un maratón en Barcelona, antes de este, fue hace 539 días", dijo Cristian Llorens, director de la carrera, el pasado jueves. "Los atletas populares lo han preparado con la misma ilusión de siempre. Mis corredores, por ejemplo, llevan 12 semanas entrenando, cada cual con el objetivo de marca que se han trazado", comenta Carles Castillejo, atleta y entrenador que tiene la intención de cubrir 36 kilómetros, los primeros haciendo de 'liebre' para sus pupilos.

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El 3 de abril de 2022 se celebrará la edición 43, aunque se hará todavía lejos de ese techo de 30.000 participantes, la cifra máxima que Barcelona podría acoger para no morir, sobre todo, de éxito. "Lo que siempre hay que evitar es que se produzca un colapso de personas en las salidas, mucho más controlables en maratones, que en carreras de 10 kilómetros, puesto que el corredor no sale tan rápido. Con demasiada gente, sobre todo al principio, sería muy complicado poder correr y eso es lo que hay que tener en cuenta debido a las propias calles de la ciudad”, puntualiza David Escudé.

A las 8.30 de la mañana se dará la salida, cada cual con su propio objetivo como el del atleta Eric Domingo que quiere rebajar el récord de 2.58.40 horas tirando de una silla de ruedas; con su madre, Sílvia Roldán, para dar visibilidad a la lucha contra la esclerosis múltiple.