Sandor Martin, el boxeador que rompe límites

  • Tras lograr "la victoria más importante de un español en EEUU", el púgil de Nou Barris sueña con luchar por el título mundial de superligero

  • "Ya cansaba la imagen del boxeador problemático", dice un luchador que gana adeptos al deporte con su estilo dentro y fuera del ring

 

Sandor Martin, en el KO Verdún.

Sandor Martin, en el KO Verdún. / JORDI COTRINA

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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A los cinco años Sandor Martin se subió por primera vez al ring del gimnasio de su padre, el KO Verdún. Y a esa edad vio que no había ningún combate que no se pudiera ganar. El día de Navidad descubrió que no había regalos, solo carbón. "¿No te ha traído regalos? -le preguntó su padre-. Tranquilo que esto lo arregló". Cogió el teléfono y llamó a Papá Noel para recriminárselo. "Me quedo sin regalos de por vida", pensó Sandor, acojonado. "Pero a la mañana siguiente la casa estaba llena de regalos". Desde entonces no ha habido ningún combate que no se haya atrevido a librar. El último ante otro nombre de leyenda, Mikey García, que había sido campeón del mundo en cuatro categorías y que hasta entonces solo había perdido un combate. “El orgullo de Barcelona, Catalunya y de España”, bramaba el 'speaker' mientras levantaba el puño de Sandor, que acababa de lograr en California la que, en sus palabras, es la “mayor victoria del boxeo español”.

Sandor aún está digiriendo todo lo vivido desde entonces, desde el triunfo hasta el recibimiento en Nou Barris, donde la gente le sigue felicitando por la calle. "Vengo de barrio humilde y obrero, pero con mucho orgullo y corazón. Saliendo de un barrio humilde se puede llegar lejos en la vida", explica, orgulloso de sus raíces.

Su padre, hijo de exiliados de la Guerra Civil, nació en Francia. Apasionado de la historia le puso Sandor a su hijo en honor a Alejandro Magno y le transmitió su pasión por la historia, la poesía y el deporte. "La primera vez que competí fue con cinco años. En España hasta los 15 no puedes, pero gracias a que mi padre tiene la nacionalidad francesa yo ya pude dar mis primeros pasos en boxeo educativo, en el que se prioriza la técnica básica y hay un contacto muy leve, sin riesgo".

"Soy un boxeador de talla mundial, solo necesitaba una oportunidad para demostrarlo y lo he hecho"

Ya de adolescente, cuando empezaba a tener éxito, Juan, un socio de su padre, le rebautizó como 'Arrasandor'. Un mote profético para un boxeador que ha ido acumulando victorias (39, por solo dos derrotas). Tres veces campeón de Europa de superligero renunció a defender el título cuando por fin llegó la oportunidad de medirse a un grande en EEUU. Solo Kiko Martínez había ganado un gran combate en suelo americano, donde habían caído 'Poli' Díaz, Javi Castillejo, Pedro Carrasco y Alfredo Evangelista, entre otros. "Junto con el triunfo de Paulino Uzcudun ante Max Baer en los años 30 es la victoria más importante de un español en EEUU sin ninguna duda. Solo 20 boxeadores habían sido campeones en cuatro categorías o más y él era uno de ellos. Soy un boxeador de talla mundial, solo necesitaba una oportunidad para demostrarlo y lo he hecho".

"Lo daría todo en el ring para ser el primer campeón mundial de Catalunya en su historia y dar un Mundial más a España"

Este zurdo, de 28 años y al que nunca han tumbado, confía en que le den la opción de competir por el título mundial de superligero el año que viene. "Ojalá, si me dan la oportunidad lo daría todo en el ring para ser el primer campeón mundial de Catalunya en su historia y dar un Mundial más a España". ¿Un campeón del mundo es lo que falta para volver a poner de moda el boxeo? "Yo creo que ya está muy de moda, los gimnasios están llenos, los eventos también per aumentaría más la afición que hay por el boxeo. Quiero seguir sumando en positivo para mi deporte".

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"Aquí no hay nada de suerte, lo que eres en el ring lo eres en la vida"

Admirador de Muhammad Ali (al que considera la figura histórica más importante del siglo XX y al que pone a la altura de Napoleón o Julio César), Sandor gana adeptos a este deporte no solo dentro sino también fuera, con la imagen que proyecta en entrevistas como esta o sus apariciones en canales de Twitch como el de Reven, al que entrenó para la pelea organizada por Ibai Llanos. "Yo creo que ya cansaba la imagen del boxeador problemático, saliendo de las drogas y de riñas familiares que se mete a boxeo para superarse, pero que cuando llega a campeón lo pierde todo y se vuelve a hundir. Eso para las películas está muy bien pero la vida real es otra cosa: es esfuerzo, sacrificio, compromiso. Es lo que venimos a representar, que con esfuerzo y compromiso todo puede llegar. Aquí no hay nada de suerte, lo que eres en el ring lo eres en la vida".