LUTO EN EL ATLETISMO

El atleta del Barça Alex Quiñónez, asesinado a tiros en Guayaquil

  • El velocista ecuatoriano, bronce mundialista en 200 hace dos años, muere a los 32

Alex Quiñonez.

Alex Quiñonez. / alex_quinones1989

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

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Alex Quiñónez, atleta ecuatoriano del Barça y bronce en 200 metros en el Mundial de Atletismo de 2019, fue asesinado el viernes en Guayaquil.

El Barça expresó en las redes sociales su "sentido pésame" por el fallecimiento del velocista, de 32 años y que había competido como azulgrana desde 2018. El Ministerio del Deporte ecuatoriano lamentó la trágica muerte "del mejor velocista de la historia de nuestro país", que tenía el récord nacional en 200 con 19.87. Un lamento al que se sumaron también deportistas como su compatriota Richard Carapaz, que este verano terminó tercero en el Tour y fue campeón olímpico de ciclismo en Tokio. "No puedo creerlo, hasta cuándo vamos a seguir viviendo tanta maldad e inseguridad", clamó Roberto Ibáñez, presidente de al Federación Deportiva del Guayas, al confirmar en Twitter la muerte del velocista.

Estado de excepción

El atleta y un amigo suyo fueron tiroteados en el cuarto día de vigor de un estado de excepción declarado por el presidente del país, Guillermo Lasso, para intentar atajar el incremento de la delincuencia. Operaciones conjuntas entre militares y policías se han concentrado en varias zonas de Ecuador, especialmente en Guayaquil, donde se han registrado varias muertes violentas en las últimas semanas.

Quiñónez se dio a conocer en el panorama mundial cuando, un par de días antes de cumplir los 23 años, se coló en final de 200 de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En aquella carrera en la que Usain Bolt revalidó su corona olímpica, el corredor ecutariano acabó en séptima posición 

Su futuro se antojaba radiante pero, como decía el presidente de la federación ecuatoriana de atletismo, le pudo «el peso de la fama». Empezó a ausentarse de los entrenamientos y perdió el tren de los Juegos de Río-2016. Quiñónez se dedicó a la construcción y a la mecánica para ganarse la vida hasta que volvió a entrenar. «Estoy empezando desde cero», decía a finales de 2017, tras casi dos años sin competir. Los resultados llegaron pronto: al año siguiente bajó de los 20 segundos en los 200 y fichó por el Barça. 

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Su mayor logro deportivo llegó en 2019, un año después de su fichaje por el Barça, en el Mundial de Doha donde conquistó el bronce. «Hay que seguir soñando y trabajando duro», dijo tras bajar del podio, señalando que su reto era la medalla en los Juegos de Tokio. Pero el sueño olímpico se volvió a escapar después de que el COI le suspendiera tras no presentarse a un control antidopaje.