Se refugió en Polonia

La atleta que huyó de Bielorrusia subasta una medalla en Ebay

La joven ha decidido vender su galardón para ayudar a deportistas disidentes a su país

Krystsina Tsimanouskaya.

Krystsina Tsimanouskaya. / REUTERS

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Judit Bertran

La velocista bielorrusa Krystsina Tsimanouskaya, que abandonó los Juegos Olímpicos de Tokio por presiones del gobierno de su país, subastó este lunes una medalla deportiva que consiguió en los 100 metros lisos de los Juegos Europeos de 2019. Así, este jueves, en una entrevista en Al Jazeera -un medio de comunicación árabe-, la deportista ha afirmado que tomó la decisión para ayudar a los atletas que se encuentran en la misma situación y necesitan apoyo y que el dinero se destinaría a la Fundación Solidaridad Deportiva Bielorrusa. De esta manera, a las 12.00 GMT del lunes, las pujas en el portal de subastas Ebay ya habían elevado el precio del obsequio a los 21.000 dólares (17.889,16 euros).

El porqué de la venta

La atleta, de 24 años, ha afirmado que cuando estaba en Tokio, sus entrenadores le pidieron que corriera una carrera de distancia adicional, el relevo 4x400m, porque habían descartado otros miembros del equipo, ya que no se habían sometido a suficientes controles de dopaje. "Traté de hablarlo con los entrenadores, pero me ignoraron. En ese momento sentí que era una falta de respeto hacia mí y mi duro trabajo. Las emociones me controlaron y hablé al respecto en mi Instagram".

Según explica ella en la entrevista, los entrenadores se percataron del error y la repercusión que podría significar, entonces decidieron conversar con ella y cortar el problema desde la raíz. "Vinieron a mi habitación y me dijeron que tenían una orden de sacarme de los Juegos Olímpicos, que no me dejaban competir en los 200 metros, y que me tenía que ir a casa y afirmar que estaba lesionada para que no me castigaran". Por lo tanto, según ha explicado: "ese día, mi entrenador me comentó que tenía 40 minutos para empacar e irme a casa".

El Comité Olímpico de Bielorrusia afirmó que los entrenadores retiraron a Tsimanouskaya de los Juegos por consejo de los médicos sobre su estado emocional y psicológico, hecho que la atleta negó en todo momento.

En Bielorrusia

Krystsina Tsimanouskaya no dudó en contactar con sus familiares y amigos para explicarles su situación. Pero cuando habló con su abuela, le explicó las barbaridades que estaban diciendo sobre la atleta: "Vio en la televisión lo que explicaban sobre mí: decían que tenía problemas de salud mental, entre otras cosas. Pero igualmente [en ese momento] tenía decidido volver a Minsk". Pero cuando la deportista estaba de camino al aeropuerto, su abuela la volvió a llamar para avisarla que no estaba a salvo si volvía a su país.

Al final, con ayuda de la policía japonesa, consiguió no volar hasta Minsk y evitar a los oficiales bielorrusos. Por lo tanto, acabó encontrando refugio en la embajada polaca y le proporcionaron un visado humanitario como ayuda. "Ahora mismo estoy a salvo, en Polonia. Mi marido está conmigo y el país está haciendo todo lo posible para que yo continúe mi carrera deportista aquí", ha afirmado.

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Pero la atleta no baja la cabeza ante la situación: "el deporte me hace fuerte a mí y a mi carácter cada día. Porque tengo que entrenar cada día, entonces, en situaciones complicadas el deporte me da una razón para no desistir", ha afirmado Tsimanouskaya. También, ha explicado que siente lástima, pero que "deberían quitarle el derecho a Bielorrusia de participar en los Juegos Olímpicos bajo su bandera". "No me gusta ver así a mi país, pero tengo que admitir que todo es culpa del mismo gobierno. Y la reacción de la comunidad global es totalmente merecida".