GIMNASIA ARTÍSTICA

Simone Biles recupera la sonrisa y logra el bronce en barra de equilibrio

  • "Ha sido una semana muy larga, han sido cinco años muy largos. Apreciaré esta medalla durante mucho tiempo", dice tras su regreso

  • Se despide con su séptima medalla olímpica y un mensaje que resquebraja el tabú de la salud mental.

Simone Biles con la medalla de bronce conseguida en la barra de equilibrio.

Simone Biles con la medalla de bronce conseguida en la barra de equilibrio. / REUTERS / MIKE BLAKE

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Lo que se ha vivido este martes en Tokio ha quedado ya marcado como uno de los episodios para la historia de los Juegos. Simone Biles, la que tenía que ser la estrella de la cita olímpica y ha acaparado los focos tras lanzar el mensaje que la salud física y mental está antes que las medallas, ha vuelto a competir. Y lo ha hecho con una sonrisa y en barra de equilibrio, donde se ha llevado el bronce, el mismo metal que en Río. Daba igual lo que hiciera, lo importante era verla sonreír de nuevo en su hábitat natural.

Simone Biles, en el calentamiento.

/ USA GYMNASTICS

"Ha sido una semana muy larga, han sido cinco años muy largos", ha sentenciado Biles, de 24, tras volver a competir. "No esperaba conseguir una medalla. Solo quería salir y hacerlo por mí, y eso es lo que he hecho (...) Este bronce es más especial que el de la barra de equilibrio en Río. Lo apreciaré durante mucho tiempo".

Desde que dio un paso al lado en la final por equipos y explicó que renunciaba al concurso completo por equipos e individual para priorizar su salud mental, había la incertidumbre de saber si Simone volvería a competir en Tokio. Pese a la alegría que generó su inscripción para la final, hasta el último momento se mantuvo la duda de si finalmente se subiría a la barra. Tras su ausencia en las finales de salto, barras asimétricas y suelo, ha vuelto en un aparato en el que es vigente campeona del mundo y fue bronce en Río. En la barra hay menos giros que en suelo o salto, por lo que hay menos impacto del problema de "pérdida de figura", provocada por la presión, una pérdida de referencia en el espacio, que la pone en peligro en las acrobacias.

Simone Biles con la medalla de bronce conseguida en la barra de equilibrio.


/ REUTERS / LINDSEY WASSON

Biles ha recibido una sonora ovación del pabellón japonés cuando ha salido a competir en tercer lugar. Ha clavado todos los giros transversales, en los que no tiene problemas, a diferencia de los longitudinales, y también la salida, siendo aclamada por los técnicos y gimnasta que habían podido acceder por las restricciones del covid.

Al bajar, entre vítores, se ha fundido en un fuerte abrazo con su entrenadora, Aimee Boorman, y ha ido recibido las cálidas felicitaciones de sus contrincantes, empezando por la china Tang Xiging (que había entrado en el último momento en sustitución en la final de la rumana Larissa Iordache). Los jueces le han dado a Simone una puntuación de 14.000, lo que le daba la segunda posición tras la asiática. Solo Guan Chenchen, con solo 16 años, las ha superado, con lo que Biles ha quedado tercera tras el doblete chino. Era su segunda medalla en Tokio, tras la plata por equipos, y la séptima tras los cuatro oros y el bronce de Río. Sus ojos han brillado por las lágrimas de emoción cuando ha subido al podio. Thomas Bach, presidente del COI, ha bajado a felicitarla.

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Tras esa semana y cinco años tan largos, Biles podrá volver a Texas para recuperarse física y mentalmente. Después de sus primeros Juegos, estuvo dos años sin competir. Un tiempo que aprovechó para escribir su biografía, en la que contó su difícil infancia: los servicios sociales le quitaron a su madre, sumida en problemas de adicciones, la custodia de Simone y sus tres hermanos. Antes de volver a competir, en enero del 2018, explicó también que había sido víctima de los abusos de Larry Nassar, el médico del equipo estadounidense de gimnasia condenado a décadas de cárcel por abusar de al menos 265 niñas. El año pasado Simone cargó contra la Federación por intentar evitar una investigación independiente para castigar a los que conocían los abusos de ese depredador sexual. Una Federación a la que ha dado su última medalla en Tokio.

Hashimoto también gana en barrra fija

Tras conquistar el oro en el concurso completo individual y la plata por equipos, Daiki Hashimoto se ha despedido de los Juegos ganando la barra fija. El anfitrión se ha impuesto en la final al croata Srbic y al ruso Nagornyy.

En paralelas, victoria del chino Jingyuan Zou. El dos veces campeón del mundo en este aparato superó al alemán Lukas Dauser y al turco Ferhat Arican, plata y bronce respectivamente.