Juegos Olímpicos 2021

Reyes-La Cruz: la pelea de boxeo que divide Cuba

Acusan al coruñés de traidor y este es apoyado por los exiliados en Miami, que ven en él un símbolo del cambio

Enmanuel Reyes, tras sus victoria en primera ronda. 

Enmanuel Reyes, tras sus victoria en primera ronda.  / EFE

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María Varela

Mucho más que un combate. El duelo de cuartos de final de los pesos pesados que esta mañana (12.54 horas) enfrentará en los Juegos Olímpicos de Tokio al coruñés Enmanuel Reyes contra el cubano Julio la Cruz, es casi una cuestión de estado en la isla caribeña. Allí, el boxeo es el deporte rey, una religión.

Los niños no suspiran por una pelota de fútbol, sino por unos guantes para subir al ring. Por eso el duelo entre los dos púgiles nacidos en el mismo país, otrora compañeros y ahora rivales, ha levantado una enorme expectación, sobre todo después de la exhibición de El Profeta de Monte Alto, con el KO ante Levit, en la anterior ronda —el combate más visto en audiencia de todos los Juegos Olímpicos— y porque el que gane tendrá acceso garantizado a las medallas. Pero también va más allá del ámbito deportivo. Desde Cuba intentan caldear la pelea acusando a Reyes de traidor y disidente. En cambio, la colonia de exiliados que vive en Miami se ha puesto de su lado porque ve en él un ejemplo más del profundo cambio que necesita un régimen que no deja otra alternativa que la huida a muchos de sus ciudadanos.

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Desde el bando coruñés prefieren que el combate se quede en lo que es, un espectáculo deportivo. Pero el entorno de Reyes sí que reconoce que, por motivos obvios, será una pelea especial. Enmanuel, nacionalizado español, quiere demostrar que era merecedor de la oportunidad que en Cuba no tenía, precisamente porque todas iban para el que hoy será su oponente, un Julio la Cruz que es una leyenda del boxeo, con cuatro títulos mundiales y el oro olímpico en Río 2016. “Más que demostrar el buen boxeador que es”, matiza Chano Planas, uno de sus entrenadores junto a los técnicos de la selección española, “lo que quiere es demostrar que el sistema cubano no funciona”. “Allí al único que escogían siempre era a La Cruz, sin dar oportunidades al resto. Enmanuel, a un torneo internacional que fue, ganó los tres combates, pero después nunca más lo dejaban ir a ningún sitio, solo a La Cruz”, explica. Y precisamente por eso no entiende por qué en Cuba le llaman traidor: “Él no se marchó como han hecho otros, aprovechando una concentración en otro país. Él se fue, vía Rusia porque era de los pocos sitios a los que podía viajar sin el visado, buscando la oportunidad que no le daban allí para cumplir su sueño. Me gustaría que el combate se quedara en lo deportivo. Pero también que la victoria de Enmanuel sea un argumento más para la apertura del régimen cubano”, añade Planas.

Muchos alicientes a los que ya de por sí tiene un ronda como la de cuartos de final, antesala de las medallas —en boxeo hay dos bronces, por lo que todos los semifinalistas suben al podio—. Planas, pese al enorme palmarés del cubano, pone el favoritismo en su pupilo. Y una es la clave. “Los títulos de La Cruz son en semipesados. Reyes es un pesado natural y Julio un semipesado engordado, y no es lo mismo. Vi el combate del cubano en primera ronda y no se le veía cómodo, más lento, con menos reflejos”, avisa. El punto débil del coruñés será el corte en el ojo que sufrió en el anterior combate. “Le he dicho que se mantenga lejos porque es muy posible que el cubano intente lanzarle puños a la cara para volver a abrirle la brecha, lo que nosotros llamamos enguarrar el combate”, analiza. “Pero sinceramente veo muy tranquilo a Enmanuel, muy fuerte física y mentalmente. Vamos a por las medallas, pero tampoco nos conformaremos con eso. Vamos a por el oro”, concluye