ENTREVISTA A JOSÉ CARLOS JAENES

"Simone Biles abrirá las puertas del armario de la salud mental"

  • José Carlos Jaenes, psicólogo que ayudó a Rafa Muñoz y asesora a 10 olímpicos españoles, analiza el impacto del caso de la gimnasta norteamericana

  • "Cuando te rompes una rodilla se entera todo el mundo y cuando tienes depresión muchos no quieren que se entere nadie"

José Carlos Jaenes junto a la atleta de 3.000 obstáculos Carolina Robles, una de las 10 olímpicas en Tokio a las que asesora.

José Carlos Jaenes junto a la atleta de 3.000 obstáculos Carolina Robles, una de las 10 olímpicas en Tokio a las que asesora. / JOSÉ CARLOS JAENES

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Rafa Muñoz era la gran esperanza de la natación española. Pero tras haber batido el récord del mundo de 50 mariposa y ganar dos bronces mundialistas en Roma-2009 sintió el vértigo de estar en el pozo de la depresión. Tras dos intentos de suicidio empezó a salir a flote y recuperó el gusto por la natación de la mano de José Carlos Jaenes. Doctor en psicología y profesor de universidad, lleva 16 años en el Centro Andaluz de Medicina del Deporte y presidió el Congreso mundial de Psicólogos del Deporte de 2017. Tras haber trabajado con deportistas como María José Rienda, afronta sus terceros Juegos Olímpicos, en los que asesora a 10 olímpicos españoles.

¿Cómo analiza el caso Simone Biles?

La primera vez que saca una medalla en unos Juegos puede pasar como con Adriana Cerezo, que casi ni se entere. Pero la segunda vez que se enfrenta al reto olímpico es más fácil que aparezcan las dificultades. Más con las enormes expectativas que había alrededor de Biles. Seguro que en el fondo ella sabía qué le podía pasar, no es reactivo ni primario. Lo tenía dentro, los demonios en la cabeza de los que ella habla. No hay que olvidar los abusos sexuales que sufrió en la selección de gimnasia de EEUU y que seguro que han tenido un gran impacto en ella. Hay detalles curiosos como el de arropar a sus compañeras tras lo ocurrido, que denotan una personalidad tan exigente que no tolera hacer daño a su equipo. Ser deportista es una fuente de frustración. Para ganar hay que perder muchas veces.

Gervasio Deferr cuenta que la ansiedad no la sintió en sus primeros Juegos sino en sus últimos.

Hay estudios con pilotos de combate que la primera vez toleran el estrés pero la segunda abandonan. El estrés se aprende y la dificultad de los Juegos también se aprende. Sebas Martos, que compite en 3.000 obstáculos, me decía que está extrañamente tranquilo. Hay algunos deportistas que saben manejar la presión mejor que otros. En cualquier caso todo forma parte del proceso de educación.

¿Falta preparación psicológica en la élite tanto para gestionar el éxito, el fracaso como la retirada?

Hay un espacio muy grande entre lo que dicen los entrenadores, que es un componente fundamental, y lo luego la realidad, que aseguran que no tienen tiempo para prepararlo. Muchas veces solo tiran de psicólogos cuando se ven con la soga al cuello.

Casos como el de Rafa Muñoz y Simone Biles ayudan a visibilizar la necesidad de cuidar la salud mental.

Ahora trabajo con la Federación española de remo para trabajar la salud mental de los remeros más allá del rendimiento deportivo. Creo que el resto de federaciones deberían de seguir con ese ejemplo. Simone, Rafa, Phelps contribuyen a que los problemas mentales dejen de ocultarse. Simone Biles abrirá las puertas del armario de la salud mental, animará a muchos deportistas a decir que no están bien.

Antes admitirlo se veía como una debilidad.

Quizás, pero hay cada vez menos miedo a hablar de la salud mental. Igual que en estos Juegos hay deportistas que intentan visibilizar al colectivo LGTBI creo que es importante que la salud mental deje de esconderse. Me llama la atención que se no cuente la importancia de la psicología deportiva. Necesitamos psicólogos de élite.

¿Decirlo públicamente, como ha hecho Biles, es el primer paso para recuperarse?

Sin duda, hay que expresar las emociones, sacar los miedos, no poner buena cara cuando se está pasando mal. Y eso sirve tanto para un deportista de élite como para un empresario de alto rendimiento. Hay límites que hay que intentar superar. Cuando te rompes una rodilla se entera todo el mundo y cuando tienes depresión muchos no quieren que se entere nadie.

A diferencia del fútbol, para la mayoría de deportes los Juegos es el momento culminante para la mayoría de deportistas, que experimentan una presión distinta que en Mundiales y Europeos.

Sin duda son el culmen de la historia personal de muchos deportistas y eso implica máxima presión que vivirán en sus carreras. Muchas emociones, mucho estrés y hay que estar preparado.

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Se les prepara competir, pero no muchas veces para gestionar la presión mediática, como padece a Naomi Osaka.

Hay rasgos de tendencias de comportamiento que impulsan a enfrentar de forma similar situaciones parecidas. Que no se manejen bien en ese tipo de situaciones, pero no podemos dejarlas solas. No puede ser que haya gente que diga que es su obligación. Son seres humanos sometidos a unas presiones descomunales. Situaciones que si pasaran en la vida cotidiana no llamarían tanto la atención pero que en unos Juegos son muy llamativas. Biles mandan el mensaje que hay que cuidar la salud mental.