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Morikawa se corona en el Open Británico y Rahm acaba tercero

El joven talento estadounidense conquista el torneo del Grand Slam en su primera aparición, suma su segundo grande y confirma su prodigiosa carrera

Morikawa levanta la Jarra de Clarete, el trofeo que distingue al ganador del Open Británico

Morikawa levanta la Jarra de Clarete, el trofeo que distingue al ganador del Open Británico / Paul Childs / Reuters

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Luis Mendiola
Luis Mendiola

Periodista

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Hace poco más de un año, Collin Moriwaka se presentó al mundo adjudicándose el Campeonato de la PGA en su debut y convirtiéndose, con 23 años, en uno de los más jóvenes ganadores de un grande, para integrarse en un selecto club en el que también están Jack Nickaus, Tiger Woods y Rory McIlroy. La historia volvió a repetirse este domingo y el talentoso y jovencísimo jugador de Los Angeles  se coronó en el Open Británico en su primera aparición. Pero en esta ocasión, ya no se trata de una estrella emergente, sino la confirmación de un prodigio que camina a ritmo de récord. Su victoria en el Royal St George’s de Sandwich, supone su su segundo título en torneos de Grand Slam en ocho apariciones y le equipara a Tiger Woods, que también sumó dos victorias en PGA y British antes de los 25 años.

La exhibición del jugador californiano no admitió réplica, aunque otro joven talento estadounidense Jordan Spieth y también Jon Rahm intentaron poner las cosas difíciles.  Morikawa despidió la última vuelta con 66 golpes (265, 15 bajo par), en la que estuvo espléndido con los hierros y muy solvente con el 'putt', sin conceder ni un solo bogey, para aventajar en dos golpes a Spieth y en cuatro a Rahm y Oosthuizen, que empataron en la tercera plaza.

"Es de largo, uno de los mejores momentos de mi vida. No he podido tener aquí ni a mi novia, ni a familia por las circunstancias actuales. Han tenido que seguirlo por televisión pero he sentido todo su apoyo desde la distancia", admitió Morikawa, un jugador con buena pegada, solvente con el 'putt', pero sobre todo un virtuoso con los hierros, una parte del juego imprescindible en los exigentes 'links' de Open Británico.

Rahm, que volvió a dar un recital y concluyó su vuelta con 66 golpes, recuperó el número uno del ránking mundial al quedar por delante del estadounidense Dustin Johnson en la clasificación. El castellonense Sergio García cerró la última vuelta con cuatro bajo par, para despedirse entre los 20 mejores.

Espíritu ganador

El ‘león de Barrika’ volvió a hacer una demostración de carácter, de espíritu ganador, para no descolgarse nunca de la pelea. Un ‘eagle‘ en el par 5 del hoyo 7 anticipó su carga, para sumarse a la caza de los líderes. Pero un bogey en el siguiente, enfrió sus pretensiones.

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En todo el recorrido, Rahm estuvo a un nivel sensacional. Es difícil jugar mejor que lo hizo el jugador vasco para sortear el espeso rough, los bunkers y las engañosas ondulaciones del Royal St George’s. Agresivo en todas sus salidas, en las que desplegó toda su potencia y preciso en todos sus golpes, solo le faltó un poco más de suerte con varios putts que lamieron el hoyo y le hicieron sumar algún golpe de más.

Su determinación se hizo más evidente en el tramo final, en el que ya jugó sin miedo ninguno y aparecieron sus mejores virtudes cuando jugó a tumba abierta para encadenar cuatro ‘birdies’ consecutivos, entre el hoyo 13 y el 16, que dispararon sus expectativas y también la emoción del desenlace y confirmaron su enorme talento. Su paso por los ‘majors’ esta temporada son la prueba: quinto en el Masters de Augusta, octavo en el PGA, ganador del US Open y tercero en el Open Británico.

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