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La 'playlist' de la Euro

El futbolista al que todo le importaba un carajo

Canción: 'The man don't give a fuck'

Intérprete: Super Furry Animals

País: Gales

Deportes  futbolista  Robin Friday

Deportes futbolista Robin Friday

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Rafael Tapounet

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16 de abril de 1977. El Cardiff City y el Luton Town disputan un encuentro de la Segunda División inglesa. En el minuto 36, el árbitro amonesta verbalmente al delantero centro del equipo galés, Robin Friday, por una entrada fuerte y a destiempo que ha dejado al portero del Luton, Milija Aleksic, doliéndose en el césped. Friday tiende la mano a Aleksic para ayudarle a levantarse, pero el guardameta se la rechaza con un gesto airado. Error. En la jugada siguiente, Friday presiona a la defensa rival hasta robar el balón, avanza hacia el portero, lo regatea con facilidad y marca a puerta vacía. Y completa la humillación dedicándole a Aleksic el muy soez signo de la V (esa ultrajante manera de decir “jódete” que tienen los ingleses), ganándose una suspensión federativa de dos partidos y componiendo una imagen que años después entrará a formar parte de la cultura pop de las islas al ser utilizada por el añorado grupo de Cardiff Super Furry Animals como portada de un ‘single’ de edición limitada que contiene la canción ‘The man don’t give a fuck’ (‘Al tío no le importa un carajo’).

Esto último ocurrió en diciembre de 1996. Robin Friday no pudo verlo porque para entonces ya llevaba seis años muerto, después de haber sucumbido a un paro cardiaco supuestamente provocado por una sobredosis de heroína a la edad de 38 años. Un desenlace trágico pero en absoluto sorprendente para un futbolista único cuyo disparatado estilo de vida convertía a George Best, por contraste, en un modelo de profesionalidad y templanza.

Nacido en el distrito londinense de Acton en 1952, Robin Friday tuvo una carrera profesional de apenas cuatro años. En ese cortísimo periodo de tiempo protagonizó tantas anécdotas, desmanes, agresiones y actos de indisciplina que darían para llenar un libro. De hecho, ese libro existe, se titula ‘The greatest footballer you never saw’ (‘El mejor futbolista al que no viste nunca’) y fue escrito por el periodista e historiador pop Paolo Hewitt y el exbajista de Oasis Paul McGuigan. Y contiene la mayor cantidad de situaciones descabelladas jamás vista en una biografía de un deportista.

Una última copa antes de jugar

Como, por ejemplo, la del día en que su equipo de entonces, el modestísimo Hayes, de la liga regional Isthmian, tuvo que empezar un partido con 10 jugadores porque Friday se había esfumado. Cuando apareció, ocho minutos después del pitido inicial, estaba tan ebrio que antes de pisar el terreno de juego pasó por el bar del campo a tomarse la última. Acabará marcando el gol de la victoria. O la ocasión, ya durante su gloriosa etapa en el Reading, en que se presentó en el club Churchill’s vestido con una gabardina y unas botas y absolutamente nada más y no tardó en quitarse la gabardina para ponerse a bailar. O cuando celebró un gol en el último minuto contra el Rochdale besando a un policía. O su detención en la estación de Cardiff por viajar sin billete el mismo día en que se incorporaba al equipo galés. Y tantas borracheras. Y tantas expulsiones. Y tantas jugadas asombrosas.

Robin Friday se retiró del fútbol a los 25 años para dedicarse a asfaltar tejados, a beber y a drogarse. Y los Super Furry Animals le dedicaron una canción que fue vetada por las emisoras de radio por repetir hasta 50 veces la palabra ‘fuck’. No parece un mal homenaje.

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