Las desdichas de un mito

Andrea Pirlo, un cerebro extraviado, una cabeza en peligro

. Fue un símbolo como jugador y está al borde del fracaso en su debut como técnico. Su continuidad se da por descartada.

. La Juventus está fuera de la Champions a dos jornadas del final, y este sábado recibe al Inter.

. "Ver jugar a la Juve este año ha sido un ejercicio de masoquismo", dice Alberto Marini, cineasta e ilustre 'tifoso'.

Andrea Pirlo, con gesto serio, en el partido del pasado miércoles ante el Sassuolo.

Andrea Pirlo, con gesto serio, en el partido del pasado miércoles ante el Sassuolo. / Reuters / Alberto Lingria

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Eloy Carrasco
Eloy Carrasco

Periodista

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Como es muy probable que la cabeza ya no la salve, con todos los pulgares señalando hacia abajo desde hace semanas, a Andrea Pirlo (Flero, Lombardía, 1979) solo le queda dignificar la temporada de su debut como entrenador. Además de la final de la Coppa (el próximo miércoles ante el Atalanta), tiene dos partidos para evitar el desastre de dejar fuera de la Champions League a la Juventus, el club que llevaba nueve ligas italianas consecutivas, el oro como rutina, y que hoy es quinto, detrás de Inter, Atalanta, Milán y Nápoles.

El doble mortal será ante Inter (sábado 15) y Bolonia (domingo 23) en medio un ambiente fúnebre, con la espada decapitadora echando chispas en la muela de afilar y la entidad en el limbo del no saber cómo será la represalia de la ofendida UEFA, tras el fallido ‘flirt’ del club de Turín con la Superliga al que se entregó con singular frenesí Andrea Agnelli, el presidente ‘bianconero’. No ha salido bien la apuesta juventina por encontrar a su propio Guardiola, un hombre de casa, inexperto pero con carisma e ideas frescas. Pirlo, el jugador que iba con la telemetría incorporada, lleva camino de ser uno de esos grandes futbolistas para los que es más sencillo hacer las cosas que mandarlas hacer.

El masoquismo de ser fan de la Juve

"Ser de la Juve y criticar a Pirlo te hace sentir un Judas. Pero, honestamente, ver jugar a la Juve este año ha sido un ejercicio de masoquismo. Da igual que gane la Coppa (espero que, por dignidad, no lo celebren) o que ocurra un milagro con la Champions. Esta temporada es insalvable. Y Pirlo tiene su parte de responsabilidad”, afirma el guionista Alberto Marini (Turín, 1972, cocreador y escritor, entre otras muchas producciones, de la serie 'La unidad', de Movistar+), seguramente el ‘tifoso’ juventino más ilustre de Barcelona, y sin duda el más analítico.

Bonucci, Cristiano Ronaldo y De Ligt, ante el Sassuolo.

/ Reuters

El acabose llegó el pasado domingo con la sonrojante derrota en casa ante el Milán (0-3), el resultado que relegó a la Juve a la quinta plaza. La directiva ratificó a Pirlo el lunes, en una de esas decisiones que suenan poco convincentes y resignadas. Muchas voces pedían la destitución, pero el club lo mantiene al entender que, a dos semanas del fin, un cambio sería inútil, un remiendo en la persona del croata Igor Tudor, excentral que estuvo siete temporadas en la Juve y ahora ejerce de segundo de Pirlo. Para la reconstrucción ya suena Max Allegri -que regresaría triunfal tras su periodo sabático, con la garantía aún intacta de los cinco ‘scudetti’ consecutivos que cosechó entre 2014 y 2019-, sin perder ojo a Zinedine Zidane, un hijo pródigo de la casa en latente zozobra en el Real Madrid.

 “Pirlo -continúa Beto Marini- será siempre un símbolo de la Juve por lo que ha sido y nos ha dado en el campo. Amor inquebrantable y gratitud eterna. Tal vez, algún día, llegará a ser también un gran entrenador. Pero ahora que vuelva Allegri para reconstruir a un equipo que necesita una refundación profunda”.  

La temporada de Pirlo es inobjetablemente mala, lastrada por una irregularidad desconcertante. Contra el Barça en la Champions, por ejemplo. En Turín, permitió una de las mejores exhibiciones de los azulgranas (0-2); en el Camp Nou, se marcó un meneo que dejó a Messi y compañía a los pies del PSG en octavos (0-3).

Cristiano Ronaldo se ha mantenido como solista ávido de inflar sus fabulosas cuentas, redondeadas el miércoles ante el Sassuolo con su gol número 100 con esta camiseta. Lleva 28 en esta liga (6 de penalti) pero solo 2 pases de gol. Es un ‘capocannoniere’ que no remolca al equipo. Además, la prensa y los aficionados le reprochan sus desapariciones en los duelos trascendentes, y para enmarcar queda su retrato desfavorecedor del día de la eliminación en la Champions ante el Oporto, encogiéndose en la barrera para permitir el paso del tiro libre de Sergio Oliveira que a la postre fue definitivo. Tampoco Álvaro Morata ha sido una gran solución, con solo nueve goles en el campeonato.

“Es cierto que Pirlo ha tenido todas las atenuantes del mundo”, reflexiona Marini. “Se ha encontrado un equipo (mal) elegido por otros, no ha tenido tiempo para preparar la temporada, muchos jugadores no han dado la talla. Pero también es cierto que la Juve ha ido de mal en peor, que ni ahora que estamos al final de temporada se sabe a lo que juega y se respira una falta de motivación, intensidad y entrega generalizada y creciente. A un entrenador se le pide un trabajo táctico pero también la gestión de la plantilla. Y los dos aspectos han sido deficitarios”. 

 Nadie puede decir que, por nombres, la Juve no tiene una gran plantilla. Además de su famosa pareja atacante, están De Ligt, Chiellini, Bonucci, Dybala, Rabiot, Chiesa, Cuadrado, Bernardeschi… “Lo curioso, o más bien criminal, de esta Juve entrenada por Pirlo es que juega sin un Pirlo. Y no porque no haya nadie como él, sino porque, increíblemente, entre más de media docena de mediocampistas no hay ningún cerebro”, continúa Marini.

Pirlo, junto a Cristiano Ronaldo, como si aún se sintiera jugador.

/ AFP / ISABELLA BONOTTO

Además, algunos son figuras muy gastadas, como el central Chiellini, que cumplirá 37 años en agosto y ya ha anunciado que no seguirá, lo mismo que Buffon, quien a sus 43 considera que no tiene edad de calentar banquillo y desea seguir jugando. Ofertas tiene. Completamente fallido ha resultado el fichaje del exazulgrana Arthur Melo, que no deja la suplencia y cuestiona cada día que pasa el esotérico trueque con Pjanic, malo para todas las partes.

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Con esos jugadores y el aire nuevo de Pirlo, lo que nadie habría pronosticado en septiembre es que la Juventus estaría a estas alturas con un pie fuera de la Champions. Algunos comentaristas y exfutbolistas, como David Trezeguet, responsabilizan a la plantilla, cuestionan su entrega, y mayormente exculpan al técnico, vendido por unas estrellas poco comprometidas.

Pero, aunque parezca mentira, el fiasco en el campo aún podría no ser lo peor de la temporada. Está en peligro incluso la presencia de los piamonteses en la próxima liga italiana, cuyo presidente, Gabriele Gravina, se plantea ponerle las maletas en la puerta por el devaneo con la Superliga europea, del que aún no se ha retractado Andrea Agnelli. Puede que, como Pirlo, el presidente también tenga los días contados.