el retorno del goleador

El deslucido regreso de Luis Suárez al Camp Nou

  • El delantero uruguayo se mostró intenso y motivado en su vuelta a estadio del Barça

  • No fueron suyas las mejores ocasiones rojiblancas y, sin sus goles, al Atlético le cuesta mucho ganar

Suárez discute con Ter Stegen tras un lance del partido.

Suárez discute con Ter Stegen tras un lance del partido. / Jordi Cotrina

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Si el homenaje previo, además de los abrazos con los que fueran sus compañeros de vestuario y de vida en Barcelona, intentaban arredrar y ablandar a Luis Suárez sobre el césped, salió regular. El último héroe despedido por el barcelonismo (es el tercer máximo goleador de la historia del club), regresó al Camp Nou por primera vez tras su salida y no marcó, pero quiso ser protagonista desde el principio y fue de los destacados entre el buen rendimiento general de todo su equipo.

El uruguayo estuvo motivado desde el inicio, intenso en la disputa y en el desmarque, sin la velocidad de antaño, pero con el criterio para ejercer de eje sobre el que pivotó el ataque atlético en sus mejores minutos en el partido. Cada balón que cazó por las cercanías de la portería rival terminó en un disparo, con más o menos peligro, como movido por un acicate especial, mostrando jerarquía, la misma que siempre tuvo en ese estadio que pisaba. 

Todas son características propias del juego histórico de Luis Suárez, también vestido de blaugrana, de la misma manera que es inherente a su figura el fútbol canchero, ese en el que las protestas son innegociables, por claro que sea el acierto arbitral, y en el que el engaño comedido está bien visto. En eso también estuvo en su línea. Intercambió pareceres sobre el juego con sus antiguos compañeros Piqué o Ter Stegen, con el portero tras fingir una falta en el área, en un tono más alto del que se hubiera dado con un mate compartido, buscó faltas y choques, al tiempo que cada error rojiblanco era un aspaviento y un reproche al cielo catalán.

Sin gol

Lo que le faltó fue un gol, y tampoco se le pueden achacar fallos clamorosos ante la portería de Ter Stegen, el portero alemán despejó sin demasiados problemas un tiro escorado desde el lateral del área y otro lejano. 

Las mejores ocasiones que tuvo se las fabricó sin asistencias y no inquietaron. La igualdad inicial en el partido no le dio oportunidades copiosas, aunque fueron los momentos en los que más presencia ofensiva tuvo, pero después pasaron los mejores minutos del Atlético sin que Suárez tuviera una ocasión manifiesta y, así, no hubo goles. 

Fueron sus compañeros los que disfrutaron de tentativas que parecían idóneas para el uruguayo, esas en las que su figura encajaba perfectamente con el hueco a rellenar en la jugada.

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Desde que este verano cambiara el Camp Nou por el Metropolitano, Luis Suárez ha venido siendo la pieza clave para que el Atlético convierta su idea de juego en victorias, un equipo que renovó aspiraciones con su llegada y que, en la Liga, maravilló en el primer tramo. La rebaja en las prestaciones goleadores del uruguayo, si son causa o consecuencia del juego del equipo es otra discusión, han coincido con los peores momentos en la temporada de un equipo que volaba en la primera vuelta con el atacante en plena forma. Poco después del ecuador del campeonato empezó el declive y, con tres goles de Suárez en las últimas 14 jornadas, el Atlético se ha ido dejando puntos sin parar en la Liga hasta dejar el liderato en manos de sus rivales. 

Es innegable que en Luis Suárez hace más mella su condición física conforme avanza el curso, a sus 34 años, y en la segunda parte no fue el mejor jugador atlético durante los tramos de dominio de los de Simeone, pero si el uruguayo no marca, al Atlético le cuesta mucho ganar los partidos.