UN RETO QUE PARECÍA IMPOSIBLE

El sueño de un maratón olímpico

  • Laura Méndez, 32 años, consiguió el domingo 18 de abril la mínima para correr en los Juegos de Tokio.

  • Por tan solo dos segundos, la atleta valenciana se apuntó la marca en el aeropuerto neerlandés de Twente.

  • La prueba olímpica de los 42,195 kilómetros se celebrará en la ciudad japonesa de Sapporo.

Laura Méndez, en primer plano, con sus compañeras de equipo-

Laura Méndez, en primer plano, con sus compañeras de equipo- / PLAYAS DE CASTELLÓN

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Muchos años luchando con el 1.500, una distancia a la vez larga para plantearse un esprint pero corta a la hora de convertirse en un fondista resistente. Muchos años llevaba Laura Méndez, una atleta valenciana, feliz ahora al ver Tokio en el horizonte, tratando de mejorar en el kilómetro y medio. Hasta que a finales del año pasado, tras buenas sensaciones en el medio maratón, decidió dar un cambio radical a su vida deportiva: ¿qué tal la idea de preparar el maratón?

Y en tres meses, solo en tres meses, a base de series, concentraciones en altitud, ir asimilando poco a poco la distancia, Laura se fue aclimatando a los 42 kilómetros y 195 metros hasta plantearse lo que parecía un reto imposible logrado el domingo pasado: conseguir la mínima olímpica y con ello un fantástico viaje a Sapporo, el lugar escogido para disputar el maratón con un ambiente de temperatura y humedad mucho más saludable para las atletas que de haberse corrido en la misma ciudad de Tokio, aunque sin el premio final de cruzar la línea de llegada en el estadio olímpico.

Las experiencias internacionales

"La idea de afrontar el maratón fue de mi entrenador y pareja Manolo Ripollés después de los buenos resultados que obtuve el año pasado disputando medio maratones", explica Laura Méndez, 32 años, que ha alcanzado con tenacidad, constancia y esfuerzo el poder dedicarse profesionalmente al atletismo, ahora como corredora integrada en el equipo Playas de Castellón. "Ahora puedo vivir del deporte. Porque aparte de mi faceta como corredora soy la coordinadora de la escuela de atletismo de Sagunt donde también doy clases atléticas a los niños", cuenta después de las dos primeras experiencias internacionales.

Fue convocada con el equipo español, el año pasado, para participar en el Campeonato del Mundo de medio maratón que se celebró en la ciudad polaca de Gdynia. Y la semana pasada voló hacia los Países Bajos para debutar en el maratón, el que se disputó solo para atletas élite, sin participación popular por las restricciones del covid, en el aeropuerto de de Twente. ¿Y cómo es eso de correr entre pistas dedicadas al despegue y aterrizaje de aviones, lejos de los focos urbanos propios de los principales maratones?

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"Desplazaron el maratón al aeropuerto para apartarlo de la ciudad debido a la pandemia. Pero, a la vez, al correr en un aeródromo sabes que el terreno será llano con lo que puedes conseguir una mejor marca". Los organizadores diseñaron un circuito de 5 kilómetros entre pistas al que se daban ocho vueltas con mil metros extras de ida y vuelta para la zona de salida y llegada, que era la misma. Laura quería la mínima olímpica. Al final tuvo que esprintar, un último esfuerzo, darlo todo porque el pasaporte para Tokio llegó por tan solo dos segundos. 2 horas 29 minutos y 28 segundos. De ir tres segundos más lenta, adiós al sueño de los Juegos Olímpicos.

El nerviosismo

"No pegué ni ojo la noche anterior de lo nerviosa que estaba". A las 4.45 horas ya estaba con los ojos abiertos. No necesitó siquiera la ayuda del despertador. Rápida desde mucho antes de que se diera la salida. En Tokio, y ante el inalcanzable ejército de atletas africanas, resulta imposible plantearse una medalla. Para ella y para la mayoría de fondistas europeas el lema en Sapporo será el de salir y disfrutar, ni siquiera preocupadas para la mejora de marca, pues el premio ya es poder estar ahí respirando el mismo aire del amanecer junto a etíopes y kenianas.