UN PARTIDO DECISIVO PARA LA LIGA

Valdebebas, fútbol ante las Cuatro Torres

  • La ciudad deportiva del Madrid, símbolo de su opulencia, se levanta en una zona con naturaleza flanqueada por autovías y construcción 

  • El Alfredo Di Stéfano es la joya del complejo desde el que se gestiona el club

Entrenamiento del Real Madrid en Valdebebas, con las Cuatro Torres levantadas sobre los terrenos de la antigua ciudad deportiva al fondo. 

Entrenamiento del Real Madrid en Valdebebas, con las Cuatro Torres levantadas sobre los terrenos de la antigua ciudad deportiva al fondo.  / EFE / Rodrigo Jimenez

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No hay nada más icónico en el fútbol español que un enfrentamiento entre Barça y Real Madrid, un espectáculo concebido para las masas que, con el estreno del Alfredo Di Stéfano como un nuevo escenario que acoge el partido, se va a celebrar en un entorno menudo, de cantera, que en casi nada se parece a ir al Bernabéu. El escenario no puede estar más lejos del misticismo de jugar en el estadio del Madrid, pero está en una ciudad deportiva poblada de olivos, álamos, almendros o cipreses, entre llamativas flores en primavera y la intensa coloración del otoño, siempre embriagadora con un olor intenso que aleja al visitante de la ciudad que ve al fondo, con el horizonte dibujado por las imponentes Cuatro Torres, que se levantan sobre el suelo que ocupaba la antigua ciudad deportiva blanca, el motor económico de la edad de oro del Madrid de Florentino Pérez. 

El estadio Alfredo Di Stéfano, nombre ilustre para el que calificó como “campo de entrenamiento” Jurgen Klopp, el último huésped del campo principal de ese complejo; es la joya de la corona de una ciudad deportiva situada en una zona tan prominente como alejada de la ciudad, en el que se desarrolla la vida deportiva y toda la gestión del Madrid entre la vanguardia arquitectónica y paisajística.

Mil hectáreas

Secundada por autovías, por parques de nombres regios, algún campo de golf de lujo y el aeropuerto de Barajas, la ciudad deportiva del Real Madrid se extiende por un basto territorio de más de un millón de metros cuadrados. Allí está el hotel en el que se concentra el equipo de Zidane, los dos campos en los que entrena cada día, la residencia de la cantera o el pabellón en el que jugaría el equipo de baloncesto en caso de necesidad, además de todas las oficinas y despachos. Ya no se dice aquello de lo que piensa o planea hacer la planta noble del Bernabéu, ahora el Madrid se gestiona desde despachos con vistas a 11 campos de fútbol, salpicados entre arbustos y plantas aromáticas cuidadas por afanados jardineros que siempre van de aquí para allá.

En el extremo opuesto de las oficinas está la mentada rotonda de Valdebebas, lugar de reunión de los aficionados más arrojados ante la esperanza lejana de atisbar a un jugador entre los cristales de sus coches y ese sitio en el que las cámaras de televisión buscaban una historia para el medio día. 

Allí ha habido dos partidos entre Madrid y Barça, de sus equipos filiales, con los dos en Segunda División. En el primero de ellos, que perdió el Barça 3-2, marcó Sergi Roberto para el equipo entrenado por Eusebio Sacristán con Rafinha o Deulofeu. 

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La casa habitual del equipo filial blanco es también, durante la pandemia de coronarius, el campo de local del primer equipo, mientras siguen a buen paso las obras de remodelación de un nuevo Santiago Bernabéu que el Madrid preveía estrenar en el inicio de la temporada 2022-2023, aunque el acelerón en las obras durante esta temporada es directamente proporcional al secretismo institucional sobre el ritmo de construcción.

Entre tanto, allí ganó el Madrid la Liga de la pandemia, remontando ante el Barça en las últimas 11 jornadas. Esta temporada, todo el mundo se ha ido acostumbrando a las circunstancias y en el Di Stéfano se han producido sonadas derrotas como la que perpetraron el Shakhtar, el Cádiz o el Alavés.