DOCUMENTAL HISTÓRICO

El regreso de las Mujeres de Oro

  • La selección de hockey fue el primer equipo femenino español que consiguió una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.

  • Sucedió en Barcelona 92 y este jueves #Vamos reúne a las campeonas en un documental.

  • Casi 30 años después recuerdan el camino que las condujo al éxito tras un torneo inolvidable.

Eli Maragall, en un momento del documental, junto a Luis Fermoso

Eli Maragall, en un momento del documental, junto a Luis Fermoso / ESTÍBALIZ ORTEGA

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En un mundo sin covid las jugadoras se abrazaban y el público en la grada celebraba cada uno de los goles con una pasión desenfrenada. Daba igual si el vecino hablaba o no tu lengua. Había algo que festejar y era necesario vivirlo entre el calor humano. El 7 de agosto de 1992, en Barcelona, como no en los Juegos Olímpicos, hubo un grupo de mujeres que se abrió camino entre un mundo deportivo integrado prácticamente por hombres. Las llamaron las mujeres o las chicas de oro, porque de ese color era el metal que se colgaron al ganar el torneo olímpico de hockey. Las primeras deportista españolas, como equipo, que lo consiguieron. Este jueves, a las 22 horas, el canal #Vamos de Movistar+ rememora la hazaña en un documental de 41 minutos.

"Hace 30 años los éxitos de las deportistas españolas se centraban principalmente en los que conseguían Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez. Nosotras salimos de la nada y nos convertimos en campeonas olímpicas, una hazaña por la que todavía hoy en día nos reconocen. Y el legado está allí", explicaba este miércoles Maribel Martínez, una de las porteras de aquel equipo que ganó el oro olímpico hace casi tres décadas.

"Todo el mundo quería estar allí"

Hoy esas chicas que se cubrieron de oro son mujeres de 50 años que siguen conservando la relación y que, además, se han apoyado cada vez que alguna de ellas ha necesitado el calor del grupo. "Recuerdo que jugamos el torneo olímpico en Terrassa. Y ya allí las gradas se fueron llenando desde el inicio. Pero la final fue impresionante. Estaba todo ocupado. Hubo días que tenía que dejar el entrenamiento porque venían familiares o amigos a recoger entradas. Todo el mundo quería estar allí y nadie deseaba perderse el partido", recordaba este miércoles Eli Maragall, autora del gol que certificó el campeonato olímpico.

"No estábamos acostumbradas a jugar con público --rememora Maribel Martínez-- porque en los partidos de Liga solo se reunían en la grada los padres y los novios de las jugadoras. Al inicio no contábamos para nadie, solo para nosotras mismas. No habíamos tenido casi visibilidad. Además, éramos mujeres y estábamos luchando por lo que entonces era el ritmo natural del deporte"; es decir, los éxitos venían solo por el lado masculino.

El seleccionador, cuando se concentraron para comenzar el recorrido olímpico, les dijo que había preparado un "plan inhumano", que jugaban en casa y que, cuanto menos, llegarían a las semifinales, lo que ya les permitía entrar en la lucha por las medallas. "Un plan inhumano no significaba sacar el látigo ni atizar a nadie, sino que había que estar semanas y semanas viviendo las 24 horas del hockey; en la comida, en el descanso, en los entrenamientos. Y eso era algo inhumano para cualquier persona que no fuera deportista". Así lo veía este miércoles, casi 29 años después, el seleccionador José Brasa.

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El plan dorado terminó el 7 de agosto y ya nunca más hubo una medalla olímpica en el hockey femenino. "Lo teníamos todo planificado hasta el 7 de agosto pero luego llegó el día después; celebraciones y más celebraciones. Nunca pensé que había tantas autoridades en España. Celebración tras celebración durante casi un año. Hasta fuimos a Argentina porque querían conocer a las campeonas olímpicas. Quizá no supimos gestionar bien el éxito y por eso luego no llegaron mejores resultados", justifica Maribel Martínez.

En un mundo sin covid, con público en las gradas, sin mascarilla, sin temor a contagios, el deporte y los éxitos se vivían de otra manera y por ello las campeonas se han sentado delante de la cámara de la mano de Luis Fermoso y con la realización de Estíbaliz Ortega para revivir un éxito inolvidable.