Llamamiento a la prudencia

Temor a que la Superbowl dispare los contagios en Estados Unidos

  • La gran final del campeonato de la NFL, que enfrenta este domingo a Tampa Bay y Kansas City, contará con más de 20.000 espectadores en el Raymond James Stadium

Un aficionado de Kansas City, en los exteriores del estadio.

Un aficionado de Kansas City, en los exteriores del estadio. / Matthew Emmons

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Efe

Al mediodía del sábado aún era posible encontrar entradas para presenciar en vivo la Superbowl LV que jugarán el domingo los Chiefs de Kansas City contra los Buccaneers de Tampa Bay en el Raymond James Stadium. 

De acuerdo a la compañía Ticketmaster, la elegida por la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) para hacer la venta de las entradas, hasta el mediodía del sábado había alrededor de 140 disponibles, con precios que oscilaban entre los 5.200 dólares (unos 4.316 euros) en los asientos más económicos hasta casi los 23.000 dólares (unos 19.090 euros) por las mejores posiciones en el estadio. 

El viernes por la tarde aún había 190 entradas disponibles, y a mediodía la cantidad era de 330. De todas formas, las entradas se están vendiendo lentamente, a pesar de los temores por los contagios de coronavirus y los pronósticos climatológicos, que dan algo de lluvia. 

Las autoridades han permitido que el estadio tenga una asistencia de sólo 22.000 aficionados debido a la pandemia del coronavirus, de los cuales 14.500 serán entradas vendidas al público, mientras que 7.500 son las que han recibido el personal sanitario que ha trabajado en la lucha contra la pandemia del coronavirus y que fueron invitados por la NFL. 

Sin embargo, altas autoridades sanitarias dicen estar preocupadas por el evento, ya que podría convertirse en un "súper propagador" del virus, especialmente por las reuniones en casas y establecimientos para ver el partido. 

Agregan que quizá el evento no se da en el mejor momento porque las cifras de contagios han disminuido después de un pico posterior a las fiestas navideñas, por lo que creen que el Super Bowl podría causar que los números de nuevos contagios se incrementen una vez más. 

La NFL va a entregar un paquete gratuito con mascarilla, toallitas de mano y desinfectante a cada uno de los asistentes al partido para su uso obligatoria mientras se encuentren dentro del recinto del campo.

Duelo Mahomes-Brady

En lo deportivo, el duelo tendrá el atractivo añadido del duelo personal que vivirán el pujante Patrick Mahomes (Kansas City) y el veterano Tom Brady (Tampa Bay). La temporada 2020, que tampoco se pudo escapar de la pandemia, llega a su fin con la pelea por el prestigioso Vince Lombardi, un trofeo del que ambos equipos y sus dos estelares 'quarterbacks' ya pueden presumir.

Los Chiefs, campeones de la Conferencia Americana, lo han ganado en dos ocasiones, en 1970 ante los Vikings y el año pasado ante los 49ers, y los Buccaneers, campeones de la Conferencia Nacional, en una, en 2003, ante los Raiders.

Precisamente, la franquicia de Florida heredó el trono de New England Patriots, que se había proclamado campeón por primera vez en su historia en 2002 de la mano de un joven y prometedor 'mariscal de campo' llamado Tom Brady. El californiano tenía entonces 24 años, la misma edad con la que hace un año se coronó Patrick Mahomes, seguramente el mejor y más dominante 'quarterback' de la actualidad.

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El de San Mateo ganó cinco anillos más de campeón de la NFL con los Patriots, a los que dejó tras la pasada campaña para demostrar que, a pesar de su edad, 43 años, todavía es capaz de ser de los mejores. Su destino fueron los 'Bucs', una franquicia que no era de las más notables y que bajo su mando ha vuelto a plantarse en una Superbowl, la décima para Brady.

Muchos señalan a Mahomes como el heredero del californiano a la hora de convertir a los Chiefs en una dinastía como hizo con New England su rival de este domingo, con el que vivirá un quinto duelo que servirá para desempatar ya que los dos primeros fueron para Brady y los dos siguientes para Mahomes, el último el de esta temporada regular por 27-24 y mostrándose demoledor en una derrota que fue la última que encajaron los Buccaneers.