LA FINAL DE LA NFL

Duelo generacional de gigantes en la Super Bowl

  • La final enfrenta a Tom Brady (43 años, el mejor quarterback de la historia) contra Patrick Mahomes (25), su más cualificado sucesor

  • Los Buccaneers de Tampa tienen el privilegio de jugar en casa ante los Chiefs de Kansas City, que parten como favoritos

  • "Dentro de 30, 40 o 50 años, la gente hablará de este partido", predice un ‘exquarterback’ de los Dallas Cowboys 

Fotografías de Tom Brady y Patrick Mahomes, las estrellas de la final de la Superbowl, en una calle de Tampa, la sede del partido.

Fotografías de Tom Brady y Patrick Mahomes, las estrellas de la final de la Superbowl, en una calle de Tampa, la sede del partido. / C J Gunther / Efe

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Ricardo Mir de Francia
Ricardo Mir de Francia

Periodista

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LeBron contra Jordan, Pelé contra Maradona, Navratilova contra Serena... Elijan a los mayores astros del deporte que quieran, separados como mínimo por una generación, pónganlos en equipos rivales, denles una final para medirse ante el mundo, agiten la coctelera y disfruten del partido. Es así como se ha descrito en Estados Unidos el duelo que este domingo enfrentará a Tom Brady contra Patrick Mahomes en la Super Bowl de Tampa, el mejor quarterback de la historia frente al hombre con más números para sucederle un día a la derecha del Padre, el final de una carrera inigualable contra el principio de otra no menos imponente. “Este es uno de los grandes duelos en la historia del deporte”, ha dicho el comentarista Tony Romo, antiguo mariscal de los Dallas Cowboys. “Dentro de 30, 40 ó 50 años, la gente hablará de este partido”.

Puede que haya algo de hipérbole en la cosa, pero son muchos los analistas deportivos que se han quedado estos días sin adjetivos para describir el choque de gigantes que aguarda en esta Super Bowl entre los Tampa Bay Buccaneers de Brady y los Kansas City Chiefs de Mahomes.

Brady llegó en marzo a Tampa, con seis títulos en su palmarés, y ha metido al equipo en su segunda final de la historia

Los primeros solo han ganado un título, allá por el 2003, poco antes de que los tanques empezaran a rodar sobre Irak, y casi nadie contaba con ellos tampoco esta vez. Ni siquiera cuando el pasador más laureado del fútbol americano anunciara en marzo que ponía rumbo a Florida tras dos décadas ganándolo todo en los Patriots de Nueva Inglaterra. Tenía 42 años y seis campeonatos a sus espaldas, una edad perfecta para vender entradas, tomar el sol y acabar de hacer caja antes de su retirada definitiva. 

Pero el efecto Brady funcionó y los Bucaneros, con una de las mejores defensas de la liga y el lanzallamas de su mariscal, destruyeron a todos sus rivales en los play-offs para acabar jugándose el trofeo Vince Lombardi este domingo en su estadio, algo que no había sucedido nunca. Como tampoco hay precedentes de una final que enfrente a los quarterbacks de los equipos ganadores en las dos ediciones anteriores: los Patriots de Brady en 2019 y los Chiefs de Mahomes en 2020. Un Mahomes que acaricia su segundo título con solo 25 años, un umbral que nadie había atravesado a esa edad hasta ahora, y que podría dar a la escuadra de Kansas City su tercera Super Bowl. 

Tom Brady, 'quarterback' de los Tampa Bay Buccaneers, parece bostezar en un entrenamiento.

/ Stacy Revere

Es la primera vez que coinciden los quarterbacks campeones de las dos últimas ediciones

Pocos deportistas en el país despiertan tanta admiración como este atleta que empezó con el baloncesto y el béisbol antes de tomarse en serio la pelota ovalada. “Es único”, ha dicho Bruce Arian, el entrenador de Tampa, su rival del domingo. “No hay ningún otro quarterback que corra hasta la banda derecha y te tire un pase que cruza el campo hasta la banda izquierda. De hecho, les enseñamos a los jugadores a que no lo hagan. Es un jugador excepcional”. Mahomes no solo pasa a balón parado, también corre que se las pela sin perder la precisión en carrera, lo que ha convertido a los Jefes en uno de los equipos más demoledores en ataque. 

Chiefs, favoritos en las apuestas 

En el único partido que enfrentó a ambas escuadras esta temporada, los Jefes se impusieron a los Bucaneros por 27-24. También las casas de apuestas y los expertos sondeados por 'ESPN' dan como ganador al equipo de Mahomes, aunque por márgenes tan estrechos como ese resultado de la temporada regular. El país volverá a pegarse al televisor, aunque sin las fiestas multitudinarias que suelen preceder al evento. Es posible que tanta épica pueda ser su mejor medicina en este principio de año aciago, marcado por los estragos del coronavirus y la violencia política en el Capitolio

En el estadio de Tampa habrá público, pero solo 22.000 espectadores de los casi 66.000 que caben en el estadio Raymond James. La NFL ha entregado 7.500 entradas a trabajadores sanitarios ya vacunados; otras 2.000 irán para los palcos VIP y el resto se han puesto a la venta, sin que se exija a los aficionados la vacuna contra el Covid-19. La pandemia también se notará en el espectáculo del descanso, en el que no se esperan las masas que en tiempos normales amenizan el intermedio sobre el campo. El escenario lo ocupará el canadiense The Weeknd, que ya anunciado que no contará con invitados especiales, como si tuvieron el año pasado Shakira y Jennifer López.

Patrick Mahomes, quarterback de los Kansas City Chiefs, en un entrenamiento previo a la final.

/ Steve Sanders / USA Today

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Grandes marcas ausentes 

También se resentirá la parrilla de anunciantes. Grandes marcas habituales como Budweiser, Pepsi, Coca-Cola o Audi no se anunciarán en esta ocasión. Algunos, para ahorrarse los 5.5 millones de dólares que se pagan por 30 segundos en el intermedio de la Super Bowl, toda una señal de las vacas flacas que pastan por el país. Esta vez más que nunca el espectáculo estará en el césped: Brady contra Mahomes. Hagan sus apuestas.