SEIS MESES PARA LA CITA OLÍMPICA

Pesimismo sobre Tokio 2021: este año o "nunca"

  • Crecen las dudas sobre si Japón podrá organizar la cita aplazada en 2020 por la pandemia del covid 19.

  • Varias voces expresan la inquietud, el diario 'The Times' habla de cancelación pero Japón se mantiene firme aunque con contundentes medidas sanitarias.

  • "No hay plan B", repite Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, mientras una encuesta local afirma que el 80% de la población nipona está en contra de la celebración.

Una niña se deja fotografiar en los aros instalados a las afueras del Estadio Nacional de Tokio, este viernes.

Una niña se deja fotografiar en los aros instalados a las afueras del Estadio Nacional de Tokio, este viernes. / EFE / FRANCK ROBICHON

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Dick Pound (Canadá, 78 años), antiguo nadador olímpico en Roma 1960, primer presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y exvicepresidente del COI (Comité Olímpico Internacional), no es una persona que se muerda la lengua. Hace un año fue el primero que habló de un aplazamiento de Tokio 2020 cuando ya empezaba a verse que el coronavirus había desembocado en pandemia mundial. Entonces otros dirigentes o exdirigentes del COI lanzaban balones fuera. Pero él, desde el primer día, insistió: los Juegos no iban a celebrarse en las fechas designadas el verano pasado.

Y ahora ha sido el primero en decir que la cita olímpica se hará en 2021 "o nunca". Y su declaración llega mientras crece la controversia y el diario británico 'The Times' afirma, citando una fuente de la coalición gubernamental nipona, que los Juegos se cancelarán y se desplazarán a 2032, lo que provocó de forma inmediata una contundente respuesta en contra de las máximas autoridades de Tokio. "Estoy decidido a organizar los Juegos mientras el COI y Japón colaboremos estrechamente", según las palabras pronunciadas este mismo viernes, como respuesta al periódico londinense, por el primer ministro nipón Yoshihide Suga en la Cámara Alta del Parlamento japonés.

A puerta cerrada

Ni el COI ni Japón, por ahora, se plantean un nuevo aplazamiento; entre otras cosas porque en 2022 están programados los Juegos de Invierno (del 4 al 20 de febrero en Pekín). Y el primero en plantear abiertamente unos Juegos distintos y sin la esencia, sin la salsa, del público no ha sido otro que Pound. En esta vía trabajan ahora los responsables de la cita olímpica de este verano.

Si se ha disputado una Champions a puerta cerrada, si no ha habido espectadores ni en las gradas de los circuitos, ni en las metas del Tour, y solo unos pocos aficionados sentados en Roland Garros, cuando parecía que la crisis sanitaria comenzaba a remitir, ya no resulta extraño que si se celebra la próxima cita olímpica (del 23 de julio al 8 de agosto) se haga con todos los escenarios vacíos, en lo que se podría denominar unos Juegos exclusivamente retransmitidos por televisión y con los 11.000 atletas participantes viviendo en una burbuja que los aislará del mundo exterior.

Los espectadores no son "imprescindibles"

Por eso cobra especial importancia otro comentario de Pound: "Es bonito tener espectadores, pero no imprescindible". ¿El veto del público será la única medida? Porque ya son muchas las voces que abogan por la cancelación, estimuladas este viernes por el diario 'The Times', incluso con su tibio desmentido posterior.

Japón está en alerta por el covid 19. Hay varios departamentos, entre ellos el de Tokio, en estado de emergencia. Pero el temor se orienta más hacia un contagio que llegue del exterior que a las propias cifras de la infección en territorio japonés, preocupantes, sí, pero alejadas de los dramáticos números que azotan a Europa. En Japón el máximo diario de infecciones no ha superado este mes los 2.500 diarios.

Las restricciones previstas

Por ahora, las restricciones previstas solo afectan a los deportistas. Se quiere evitar que haya una villa olímpica excesivamente masificada. Los atletas participantes deberán realizar una mini cuarentena de cinco días antes de competir y tendrán que abandonar Japón, como máximo a las 48 horas de acabar la participación. Ni podrán quedarse en el país de turismo ni tampoco salir de la villa olímpica, al margen del entrenamiento o la competición. Por si fuera poco, deberán someterse cada tres o cinco días a pruebas PCR, con habituales tomas de temperatura y sin que, por ahora, esté programada, por las dificultades actuales que implica la falta de dosis a nivel mundial, la vacunación masiva de todos los participantes. "Haremos los Juegos pero tomando las medidas sanitarias necesarias", reiteró este viernes Seiko Hashimoto, ministra encargada del certamen, en declaraciones recogidas por Reuters.

"Los Juegos no se cancelarán, pero serán diferentes", advierte Sebastian Coe, presidente de la World Athletics, con cierto optimismo, quizás incluso más que el Gobierno japonés, preocupado después de que se haya hecho pública una encuesta local, según la cual el 80% de los japoneses está a favor de que se cancele la cita olímpica. "Los Juegos de Tokio deben ser la prueba de una victoria de la humanidad ante el covid", declaró este viernes primer ministro Suga, en sesión parlamentaria. Y eso a pesar del sobrecoste que el aplazamiento ha supuesto para la organización; nada menos que 2.700 millones de dólares extras para alcanzar un presupuesto de 13.000 millones, aunque diversas fuentes todavía aumentan mucho más la cifra.

El COI sigue con el plan

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El COI, sin embargo, al margen de las palabras de Pound, no quiere ni oír hablar de cancelación alguna. "No hay ningún motivo para creer que los Juegos no se vayan a inaugurar el 23 de julio en el estadio olímpico de Tokio. Estamos comprometidos a que sean unos Juegos exitosos y seguros. No hay plan B", ha declarado esta semana Thomas Bach, presidente del organismo. "Somos inflexibles. Los Juegos se harán. A partir de aquí no hablamos de nada más", ha reiterado también Toshiro Muto, director general de los Juegos. Al COI, con o sin público en los recintos deportivos, la cancelación le supondría pérdidas millonarias en derechos de televisión.

Pero las dudas sobre la cita olímpica llegan de todas partes. "Es improbable que se celebren. Yo, si estuviera en la piel de los organizadores, empezaría a idear un plan para la cancelación, aunque esperaría hasta el último momento", ha advertido Keith Mills, vicepresidente del comité organizador de Londres 2012.