La vida tras la competición

Del deporte a mirar al abismo (o cómo lidiar con la vida después del éxito)

Las estrellas del deporte se ven abocadas a rehacer de lleno su vida, a veces complicada, tras una jubilación sobrevenida aún en la treintena

  • Entrevistas con Gervasio Deferr, Isabel Fernández, Berni Rodríguez, Andrés Díaz, Rafa Muñoz y Fernando Giner
  • Darío Silva, Fermín Cacho, Rafa Pascual... galería con otros casos que han pasado al anonimato
  • Declaraciones de Ferran Martínez y María Fernández Ostolaza, volcados en ayudar a deportistas que se retiran
Berni Rodríguez, Isabel Fernández, Gervasio Deferr, Rafa Muñoz, Fernando Giner y Andrés Díaz.

Berni Rodríguez, Isabel Fernández, Gervasio Deferr, Rafa Muñoz, Fernando Giner y Andrés Díaz. / ARCHIVO

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Empujados por la ilusión inabarcable de la infancia, pocos son los niños que no sueñan con ser grandes estrellas del deporte. Muchos no lo consiguen y aprenden a lidiar con la vida después de ese primer anhelo frustrado. Otros viven la culminación de sus deseos más primarios, con una vida de éxito salpimentada con reconocimiento público, autoestima, apoyo constante y, según el caso, una considerable suma de dinero. 

Pero luego hay más. Los éxitos deportivos son consecuciones efímeras previas a la segunda vida con la que tienen que lidiar las estrellas que un día fueron portada, la del paso al anonimato tras una jubilación prematura, la de buscar otra ocupación más allá de la actividad física que ha vertebrado su vida desde que tiene recuerdos. 

Para algunos, el precio a pagar es demasiado alto, víctimas de una sociedad que consume de forma abusiva deportistas de usar y tirar, a los que endiosa para luego sustituir por una versión más joven, mejorada y atractiva de ellos mismos. Al final, lo que quedan son personas educadas en la exigencia y la dedicación plena, en algunos casos ricos prematuros, más o menos influyentes y populares, que son jubilados de pleno derecho a los 40 años.

“El deportista se ha dedicado toda su vida a algo que le ha apasionado y una de las cosas más difíciles de aceptar es que tiene que buscar otra ocupación. Además, tiene un índice altísimo de autocompetencia: lo que hacía le gustaba mucho, pero además lo hacía muy bien. Luego tiene que enfrentarse a otra realidad en la que lo que hace, no lo hace tan bien”, explica como cuestiones nucleares María Fernández Ostolaza, exgimnasta y seleccionadora nacional que, después de sus dos retiradas del deporte, se convirtió en psicóloga y acumula años de estudio en una tesis doctoral sobre el duelo de la jubilación deportiva. 

Dos vidas

“Tenemos dos vidas: la de deportista, en la que estás como en una burbuja, y la vida real que empieza el día que te retiras”, explica con crudeza en la misma línea el exbaloncestista Ferran Martínez, reciclado en su segunda vida entre inversiones financieras, asesoramiento a deportistas retirados o la escritura de libros de autoayuda como La cancha de la vida; tras una carrera envidiable en el Barça, la Penya o Panathinaikos, además de 156 internacionalidades con España. Su trayectoria deportiva terminó de forma abrupta, a los 34 años, empujado por una lesión de rodilla que se produjo en un Catalunya-Croacia en 2002, capitaneando un equipo con Pau Gasol (recién nombrado mejor novato del año en la NBA) su hermano Marc o Juan Carlos Navarro. “Fue un shock muy fuerte, pero rápidamente me puse las pilas. La retirada es un cambio muy grande, pero también es una oportunidad para empezar a disfrutar de otras cosas”, explica. 

Historias de transición como la de Ferran Martínez fueron las que encontró María Fernández Ostolaza cuando empezó a trabajar con el exfutbolista Jorge Valdano en una empresa que trasladaba al mundo laboral conceptos del deporte. “Me di cuenta de que se movilizaban muchas emociones en todos los casos. Entonces fui consciente de que era importante hablar de todo eso”, ilustra Ostolaza. El siguiente paso fue conformar lo que sería su grupo de estudio y así nació en 2011 “la tertulia de la retirada”, unas reuniones de exdeportistas cuyo núcleo conformó el germen fundacional de El último vestuario, una asociación que reúne mensualmente a deportistas retirados en sesiones para poner en común sus experiencias y sentimientos en el duelo de la jubilación anticipada.

 El último vestuario empezó a mostrarse a la luz pública después de la muerte de la campeona de esquí Blanca Fernández Ochoa. El de la madrileña es el último de los casos trágicos que ponen nombres y apellidos al destino más dramático de algunas vidas después del deporte, como fueron los casos de Jesús Rollán, Chava Jiménez, Yago Lamela, José Manuel Urtain o Luis Ocaña. “Intentamos ver qué cosas son las que duelen. Cómo ha sido su relación con el deporte. Cómo se relaciona su entorno con la retirada”, dice Ostolaza, que añade entre los duelos de la retirada el cambio de visión sobre el deportista que tiene su entorno, desde el paso al anonimato hasta la adaptación de su familia a la nueva situación. 

Para que sea el deportista el que marque los designios de su segunda vida, desde el Consejo Superior de Deportes (CSD) se asesora a los deportistas de élite a través del Programa de Atención al Deportista (PROAD) que “ofrece atención personalizada durante la carrera deportiva para que culmine en una exitosa integración socio laboral”, apuntan desde el órgano gubernamental.

La prevención

La principal dedicación de los deportistas retirados es el propio deporte, pero entre las claves  para hacer llevadero el trance Martínez apunta a la diversificación de intereses durante la carrera: “Además de formarse, es importante que no toda la vida gire en torno al deporte, tener otras inquietudes. Cuando estás compitiendo no piensas en cuándo te vas a retirar y hay muchos que creen que todo el mundo les va a ir a buscar y van a tener ofertas de mil cosas, pero no es así”, relata.  

“Hay que pensar cuándo hay que retirarse, intentar controlar la retirada. Una lesión o unos malos resultados te pueden retirar, pero cuanto más hayas pensado y preparado la retirada, más se va a parecer a lo que tú quieras”, apunta Ostolaza, que también señala puntos en los que el deportista puede incidir para gestionar con éxito el trance de la retirada. 

“La retirada es como una boda: todos sabemos que hay una serie de elementos que están ahí y son inevitables, pero luego cada uno lo monta a su manera”, ejemplifica. “Mejor aún, es como un divorcio: los mismos elementos que con la boda, pero sabes que va a haber dolor y un cambio de vida. La clave es que puedes elegir cómo hacerlo”, añade de manera esclarecedora. 

En sintonía con la exgimnasta, Martínez señala con precisión las características intrínsecas al deportista extrapolables al mundo civil: “Los deportistas estamos acostumbrados a trabajar bajo presión, con objetivos, tenemos capacidad de superar muchas adversidades. Todos los valores que te da el deporte son muy positivos cuando los trasladas al mundo laboral. Esto lo decía mucho Johan Cruyff y lo hablábamos, que si éramos capaces de sumar los valores del deportista a una buena formación académica, podríamos tener unas personas con mucha capacidad en el mercado laboral”, relata el exbaloncestista. “El deportista es, en general, muy ejecutivo y activo por naturaleza. Se puede llevar a su nueva vida el interés por aprender”, añade Ostolaza.

Recursos limitados

El PROAD dispone de un equipo de más de 20 profesionales para tratar con 4.900 deportistas de alto nivel y casi 750 deportistas de alto rendimiento, no solo durante su retirada, también para “compatibilizar su carrera deportiva con una formación académica de calidad”, aseguran desde el CSD.

Aun así, los recursos con los que cuentan las oficinas de ayuda al deportista son limitados y proliferan asociaciones de asesoramiento para exdeportistas. “El sistema sigue siendo precario. No es que las oficinas no funcionen bien, es que no pueden abarcar la necesidad que hay”, apunta Ostolaza.

“Es un problema de filosofía, no se le da al deporte la importancia que tiene realmente. Aquí estamos por la foto el día que uno gana y el olvido cuando se retira”, dice Martínez en comparación con el modelo en Estados Unidos y su sistema de deporte universitario como cantera de las ligas profesionales. En cualquier caso, según reveló un estudio de la revista Sport Ilustrated, más del 60% de los jugadores de la NFL estaban arruinados a los cinco años de haberse retirado. En España hay una carencia de datos y estadísticas de este tipo. 

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El desarrollo y la evolución es lenta, pero cada vez hay más deportistas de élite en España que, durante su carrera, cursan estudios. Según datos facilitados por el CSD, el 28% de los deportistas tutorizados en España cursan estudios universitarios.

Grandes reportajes de Prensa Ibérica

Esta información forma parte de una serie de reportajes sobre deportistas retirados que han sido elaborados por varios diarios de Prensa Ibérica. Dichos medios son El Periódico (Catalunya), Levante-EMV (València), Información (Alicante), La Opinión de Málaga y La Opinión de A Coruña.

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