EL CLÁSICO

Ejercicio de supervivencia del Madrid

El equipo de Zidane cura sus heridas con una victoria que apacigua la tormenta de críticas después de dos derrotas

Los jugadores del Madrid celebran el tercer gol en el Clásico.

Los jugadores del Madrid celebran el tercer gol en el Clásico. / AP

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Lo que hace el Madrid es un ejercicio de supervivencia constante. Después de dos derrotas que revelaron todas las carencias blancas, desatadas por la falta de actitud, el equipo de Zidane ganó un Clásico en el que a duras penas mantuvo la igualdad a los puntos, consiguió aguantar en sus peores momentos y recibió la asistencia inesperada del videoarbitraje para decantar un partido que se iba volcando en contra de sus intereses. 

Más allá de la polémica, sumó una buena dosis de confianza con la constatación de que, sea por el camino que sea, el trabajo duro da sus frutos. “Es una victoria de equipo. Hemos hecho el partido perfecto”, llegó a decir un Zidane quizá demasiado satisfecho. “Estuvimos muy juntos, compactos y contundentes. Luego, con espacios, no se nos ha olvidado jugar al fútbol”, analizó el técnico. El equipo blanco aguantó con fe ciega en lo que estaba haciendo, en el plan de resistir sin dar un paso atrás. “El fútbol se trata de creer en lo que hacemos, no vamos a inventar nada. Este equipo tiene carácter”, explicó Zidane. 

La victoria le da al Madrid un liderazgo momentáneo en La Liga, pero más allá, supone un espaldarazo para el planteamiento de fe y trabajo de Zidane para lidiar con una temporada a la baja, sin fichajes y sin perspectivas de una regeneración de la plantilla que es inevitable. La victoria en el Clásico ha sido una salvación en el último suspiro de un Madrid que sigue en tendencia negativa, aún con repuntes.

Rabia contenida

Como un boxeador curtido al que le queda poco de la pegada que le llevó al éxito, el Madrid aguantó contra las cuerdas con fiereza y pareció reaccionar en el campo del Barça con toda la rabia contenida después de la tormenta de críticas que sobrevino después de dos derrotas seguidas. “Hemos tenido muchas ganas y hemos corrido mucho. Debemos hacer esto cada partido. La gente podía dudar de nosotros, pero esta victoria nos da confianza”, dijo Courtois tras el triunfo. “Era un día para reivindicarnos. Se puede perder, pero no se puede negociar la intensidad y la actitud”, añadió el capitán Ramos. 

El Madrid suplió sus problemas defensivos con intensidad, con un sistema de ayudas constantes, con implicación plena y un derroche sin reservas. “Cuando más difíciles están las cosas, más unidos hay que estar. Hemos corrido y hemos sufrido juntos. Hemos corrido por nosotros y por el compañero de al lado”, explicó Ramos. Solo así consiguió aguantar.

Otro cantar será la Liga de Campeones, en la que el Madrid se obligó a conseguir puntos en Alemania, el martes ante el Borussia Monchengladbach, después de perder en la jornada inaugural. “Ahora es momento de disfrutar”, insistió varias veces un Zidane empeñado en destacar el trabajo de sus jugadores y su alegría por ellos. 

A Alemania con Lucas

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Con la lesión de Nacho, Zidane tiene lesionadas a las tres primeras opciones para el lateral derecho, pero apareció un Lucas Vázquez acostumbrado a coleccionar críticas para cumplir con eficiencia en defensa y aportar alguna carrera oxigenadora por la banda. En el siguiente partido en Alemania, se presenta como la primera opción y el Madrid vuelve a estar, como antes del Clásico, a un partido de la catástrofe. 

Antes, la sangre fría y la clase de Modric sentenció el partido cuando el Madrid encontraba contragolpes casi sin querer, con poco más que el empuje de resistir los ataques del Barça.