30 oct 2020

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SEGUNDA DIVISIÓN

El Girona: un cambio de ciclo para volverse a levantar

El equipo catalán se rejuvenece con las llegadas de Monchu, Franquesa o Pablo Moreno, y ya sin titulares como Borja García, Mojica, Maffeo, Ignasi Miquel y Riesgo

De la mano del técnico Francisco, buscará optar una vez más al regreso a una Primera División que escapó cruelmente el pasado agosto

Jordi Roura

Francisco, en un momento del partido del Girona en el campo del Elche.

Francisco, en un momento del partido del Girona en el campo del Elche. / EFE

No es nada nuevo, para el Girona, tener que volverse a levantar. Sacudirse, lamerse las heridas, hacer de tripas corazón, y volver, volver a empezar. Poco antes de la medianoche del 23 de agosto, cuando se vislumbraba en Montilivi una prórroga que, en caso de haber terminado 0-0, habría dado el ascenso a Primera a los rojiblancos, un gol de Pere Milla, del Elche, casi sobre la bocina de los ocho minutos de añadido, lo estropeó todo. Otra vez. Porque los aficionados gerundenses ya tienen la piel muerta a la hora de sufrir.

Exceptuando el histórico ascenso a Primera del 4 de junio de 2017 con un empate sin goles ante un Zaragoza al que también le iba bien el resultado para salvarse, el resto de finales, y el Girona los últimos años ha jugado muchas, siempre han salido cruz. Pasó en el 2013, en una final de 'play-off' que se llevó el Almería; y en el 2015, cuando el Lugo, que no se jugaba nada, marcó en el agregado para privar el ascenso directo; y en el 2016, cuando Osasuna se llevó la promoción con un 0-1 en Montilivi; y en el 2019, cuando una funesta racha de nueve derrotas en los últimos 10 partidos en Primera envió un equipo que parecía salvado, de nuevo, a la Segunda División.

Menos dinero

La reducción del presupuesto (el Girona era el curso pasado el más rico de la categoría, con 29 millones de límite salarial, y ahora se situará entre los 15 o 16), y el final de ciclo que significó el fracaso de no subir, han rejuvenecido la plantilla, que aún puede sufrir muchos más cambios en los 10 días que faltan para que se cierre el mercado. De momento lo que da tranquilidad a la afición es la continuidad de Francisco en el banquillo.

Queda por aclarar el futuro de Stuani, que tiene contrato, pero también muchas novias y un sueldo astronómico

Después de ver fracasar todos los técnicos que Quique Cárcel han llevado a Montilivi desde la marcha de Pablo Machín, el entrenador fetiche que en el 2014 salvó al equipo de un descenso cantado a Segunda B y lo terminó llevando a la élite y salvándolo el primer año un tiempo después, la llegada a finales de junio de Francisco dio un nuevo aire al equipo.

El Girona no funcionó ni con Unzué, ni con Pep Lluís Martí, con Juan Carlos Moreno de puente. En cambio con Francisco las piezas se conjuntaron y quién sabe si incluso con más tiempo hubiera podido atrapar un ascenso directo perdido en los meses anteriores. Lástima del maldito gol del Elche. Ya no están, para debutar este sábado en la liga en Gijón ante el Sporting, titularísimos como el portero Riesgo (Leganés), Borja García (Huesca), Mojica (Atalanta), Maffeo (Huesca), Gallar (Cartagena) e Ignasi Miquel (Leganés), y la continuidad de otras piezas claves en el pasado como Àlex Granell, y de no tan claves como Diamanka, tampoco está garantizada.

Jóvenes con proyección

Para dar un nuevo impulso al equipo han llegado, básicamente gracias a cesiones, jóvenes con proyección como el azulgrana MonchuPablo Moreno y el portero Muric, desde el City; y el lateral Franquesa, vía Villarreal. Ayer se anunció también la incorporación del brasileño Yan Couto, otro préstamo del City. Fichado como agente libre se recuperó a Jordi Calavera, cedido por el Eibar el curso pasado, y que acabó rescindiendo con el club vasco.

 

Y, claro, también hay otra tarea pendiente: aclarar el futuro de la gran institución del Girona los últimos años: el goleador Cristhian Stuani. El uruguayo tiene contrato, pero también muchas novias y un sueldo astronómico que ahora mismo parece inasumible. Pero de momento continúa en la ciudad, entrenándose con aparente normalidad, a pesar de que no disputó por unas molestias los amistosos contra el Barça y el Zaragoza, y será baja en el Molinón por sanción (la roja que vio contra el Elche al 'play-off').

Nuevo máximo accionista

En el aspecto social también ha habido cambios en Montilivi. Desde finales de agosto, el City Football Group (47%) es el máximo accionista del club (hasta entonces lo era Pere Guardiola), compartiendo protagonismo con un nuevo socio inversor, el magnate estadounidense boliviano Marcelo Claure (35%), propietario del Miami de la Liga estadounidense, y el hermano del técnico del City, que a pesar de haber reducido su porcentaje al 16% vendiéndole una parte de sus acciones, se ha erigido nuevo presidente del Consejo de Administración.

En su día, esta operación se explicó desde el club como un paso más para la consolidación del proyecto, que quiere seguir manteniendo la ambición como bandera a pesar de empezar un ciclo nuevo. Con la boca más pequeña, eso sí, y con otros clubs económicamente más fuertes en la categoría, como el Espanyol, el Leganés y el Mallorca, el Girona sueña con, al menos, volver a luchar para recuperar lo que la temporada 2018-19, con Eusebio, no tenía que haber perdido nunca.

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