23 oct 2020

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CONVIVENCIA CON EL COVID

El deporte rebrota bajo mínimos

La vuelta de las competiciones ha estado condicionada después del parón obligado de varios meses por la pandemia mundial de coronavirus

Alejandro García

Una pareja de turistas se saca una foto junto a los aros olímpicos instalados en Tokio.

Una pareja de turistas se saca una foto junto a los aros olímpicos instalados en Tokio. / EPA

Sin público y con intensos protocolos de prevención para todos los implicados, el deporte ha vuelto a la actividad en 2020 de forma condicionada, pero el gran evento deportivo previsto para el verano de 2020, la celebración en Japón de los Juegos Olímpicos, quedó irremediablemente pospuesto un año y el futuro del evento es incierto.

El confinamiento generalizado de diferentes países, que se empezó a extender a finales de invierno y que aún continúa aún hoy día en muchos países en forma de restricciones que se pueden volver a endurecer, ha venido impidiendo que los más de 11.000 deportistas que planeaba acoger la cita puedan entrenar con un mínimo de igualdad de condiciones.

Mientras no cambie la situación, se complica sobremanera la idea de que se puedan celebrar unos Juegos Olímpicos al uso, aunque solo sea porque se den cita deportistas de los cinco continentes, con unas mínimas garantías de no se de en la tradicional villa olímpica un brote del virus. La esperanza de que la pandemia mundial remita o de que aparezca una vacuna es lo único que sostiene la idea de que Tokio 2020 podrá tener lugar en 2021.  

Sin selecciones

También se pospusieron un año las grandes competiciones del fútbol de selecciones (Eurocopa y Copa América), en este caso empujadas por un calendario sobrecargado que se desbordó con el parón obligado en marzo, en plena recta final de las competiciones de clubs. 

La idea de las autoridades fue habilitar el verano para ganarle fechas a un calendario al borde del colapso, con el inicio de las nuevas temporadas en las ligas domésticas casi solapadas con el final de las competiciones europeas; y con el Mundial en Qatar previsto para noviembre de 2022. 

Caso aparte es la final de la Copa del Rey, con el compromiso de los tres principales implicados (RFEF, Athletic y Real Sociedad) para que no se juegue hasta que no pueda haber público en el estadio. Una medida que obligó a los clubs a renunciar a la plaza en competiciones europeas que otorga el torneo copero y que ha dejado al partido por el título sin fecha hasta ahora, con el inicio de la edición 20/21 prevista para el próximo mes de enero. 

Nuevos calendarios

La línea común en el resto de deportes ha sido la de retrasar y readaptar sus calendarios para asumir el parón de varios meses en pleno desarrollo de las competiciones y terminar las temporadas de 2020. Así lo han hecho el golf, el atletismo, el rugby o la natación, pero en la lista de grandes competiciones suspendidas hay que anotar el torneo más icónico del tenis, Wimbledon y la Euroliga de baloncesto. 

En el circuito mundial tenis, acostumbrado a recorrer el mundo durante todo el año, la competición se ha reducido a la ventana de superficie dura en Estados Unidos, con el US Open en sus fechas previstas, y a la temporada de tierra batida con Roland Garros, cuatro meses después de lo previsto, como acontecimiento central. 

La vuelta a la competición del tenis en Estados Unidos. / JASON SZENES (EFE/EPA)

El frenazo en el ciclismo mundial casi al inicio de la temporada, sin que se hubieran corrido las clásicas de primavera (ahora salpicadas por el calendario sin orden ni concierto) o las vueltas de tres semanas, obligó a la UCI a remozar de arriba a abajo el calendario. Cambió el orden habitual de Giro, Tour y Vuelta para dar prioridad a la carrera francesa, que comienza aún en verano y con una situación pandémica menos agresiva de la que se prevé, según la tendencia de infectados, para el otoño.

Temporadas reducidas

En el caso de los grandes mundiales del motor, la Fórmula Uno y el mundial de motociclismo han tenido que reducir un cuarto el número de carreras de sus temporadas, incluido un parón de cuatro meses y grandes premios en el mismo circuito dos fines de semana seguidos. 

La variante que ha tomado el baloncesto ha sido la de la burbuja de aislamiento. Ya lo hizo la ACB en España, que cerró la temporada con una especie de play off a doce que se resolvió en 14 días, y algo parecido puso en marcha la NBA americana, con reducción de equipos para terminar la liga regular en la burbuja de Orlando y después jugar unas eliminatorias por el título que ahora están al borde de la cancelación por los problemas de racismo en Estados Unidos.