CAMINO DE LA CHAMPIONS

El 'caso Arthur' marca la vuelta al trabajo del Barça

Dembelé, Griezmann y Lenglet se ejercitan al margen del grupo

Arthur Melo se entrena en el gimnasio de su casa. 

Arthur Melo se entrena en el gimnasio de su casa.  / INSTAGRAM

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Luis Mendiola
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El 'caso Arthur' ha marcado el regreso a los entrenamientos del Barça. El centrocampista brasileño, que desde que fue traspasado a la Juve no ha disputado ni un solo minuto en los últimos cinco partidos, se ha hartado y no quiere volver a ponerse a las órdenes de Quique Setién. Además de su ausencia, la gran novedad ha sido la presencia de Dembelé, que se ha ejercitado, aunque al margen de sus compañeros.

El club ya le ha abierto un expediente a Arthur, que sigue queriendo adelantar su salida, que se había resistido a ser traspasado pero que acabó aceptando entrar en la operación Barça-Juve que, además de servir para cuadrar las apuradas cuentas azulgranas (72 millones, más 10 en variables), supondrá la llegada por 60 de Pjanic al Camp Nou. Desde la secretaría técnica no entienden que mientras el centrocampista bosnio siga cumpliendo con profesionalidad con su contrato hasta el 30 de agosto, el brasileño no haga lo propio, algo que consideran que es una falta de respeto a sus compañeros. Aunque han estado hablando con él, no ha habido forma de conseguir que reconsidere su decisión de quedarse en Brasil. 

Sin fondo de armario

El jugador se siente utilizado y despreciado. Él había sido reacio a entrar en el intercambio de cromos y cuadre de cajas, porque como repetía su objetivo era triunfar en Barcelona. Y cuando aceptó, en lo que entendía que era un favor para el club que necesitaba a toda costa equilibrar sus balances antes del 30 de junio. Y cuando aceptó Setién se olvidó de él. Mientras Sarri ha seguido contando con Pjanic, Setién no le ha dado bola a Arthur desde que le dio cuatro minutos en Vigo horas antes de que viajara a Turín para rubricar su marcha. No solo eso. Los distintos dardos que el técnico cántabro le ha mandado públicamente también han acabado la paciencia del jugador que ha decidido plantarse. Pese a ello, la realidad es que el Barça no va sobrado de fondo de armario, especialmente en el centro del campo. Con las sanciones de Busquets y Vidal solo hay cuatro centrocampistas para medirse al Nápoles: De Jong, Rakitic, Sergi Roberto y Riqui Puig. En caso de lesiones, el técnico cántabro tendría que hacer algún experimento en la medular. 

La arenga de Vidal

«Comenzando desde hoy a preparar nuestro gran desafío... vamos equipo, está Champions debe ser nuestra», tuiteaba ayer Vidal, intentando espolear a su compañeros y a una afición que anda algo alicaída a pesar de que el cetro europeo esté a tan solo cuatro victorias de distancia. 

Tras someterse a los test PCR para asegurarse de que seguían libres de coronavirus, los jugadores azulgranas han vuelto a entrenar una semana después con la novedad de Dembelé, que no juega desde el 27 de noviembre y del que esta semana se cumplen los seis meses fijados en febrero tras ser operado en febrero. Aunque no ha descartada su presencia ante el Nápoles, su historial de lesiones y recaídas hace que haya muchas dudas de que pueda llegar a tiempo para la vuelta de la Champions el 8 de agosto. Sus compatriotas Griezmann y Lenglet se ejercitaron también aparte del grupo para recuperarse de sus dolencias, aunque en sus casos se da por hecho que estarán en condiciones de medirse al Nápoles. Setién podría incluso contar con Araujo, tras la lesión de tobillo derecho que se produjo el domingo jugando con el filial contra el Sabadell en la promoción de ascenso.

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