13 ago 2020

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HABLAN LAS LEYENDAS DEL ESPANYOL

El descenso del Espanyol: "¡Lo peor es que no le podemos echar la culpa a nadie!"

Jugadores y técnicos que han vivido en el vestuario perico consideran que, desde el primer día, la cosa pintó muy mal para el equipo

No haber encontrado relevo para los 17 goles conseguidos por Borja Iglesias, ahora en el Betis, es la mayor explicación para el desastre

Emilio Pérez de Rozas

Sergi Darder llora el descenso de su equipo en el Camp Nou.

Sergi Darder llora el descenso de su equipo en el Camp Nou. / REUTERS / ALBERT GEA

La familia perica está de luto, pero no le ha pillado de sorpresa, ni hablar. Todos los que tienen un rinconcito blanquiazul llevaban meses con la mosca detrás de la oreja. La confesión es común: se veía venir, estaba claro que no remontaríamos, empezamos mal, seguimos mal y, cuando algo empieza mal, te ves venir el tropezón. Y más en una Liga con la española donde, cuando tú caes en desgracia, es muy difícil encontrar tres equipos peores que tú.

No importa haber estado muchos años en el Espanyol, haber formado parte de muchos de sus éxitos y/o desgracias (no demasiadas), todos los que han vestido esa camiseta y vivido en ese vestuario sienten una desazón tremenda. Pero, eso sí, todos, todos, coinciden en que el descenso, el desastre, la impotencia se veía venir. Todos estaban preparados para el duelo.

«No voy a culpar al dueño chino (Chen Yansheng) de este descenso. No soy quien, pero yo siempre he desconfiado de este tipo de inversores, propietarios, alejados, no solo de la ciudad y el entorno del club, sino incluso de nuestra cultura», señala Pichi Alonso, goleador blanquiazul durante tres años. «Y no solo pienso en el Espanyol, pienso en los desastres que están haciendo en el Almería o el mismo Valencia y muchos más. Mandar desde lejos, por personas interpuestas que, encima, ni son de la ciudad ni del ambiente ni del deporte, es imposible. No te sale».

"Yo dudo de todos estos ricos dueños de club que mandan desde lejos y, culturalmente, no tienen nada que ver con nosotros"

Pichi Alonso

Goleador del Espanyol durante tres temporadas

Pichi, entristecido por la grandeza que tiene el Espanyol y la pérdida momentánea de un club grande en Barcelona, cree que «si tú fallas en la planificación, si se te va un delantero de 17 goles (Borja Iglesias) y los que traes meten cuatro o dos, es evidente que la salvación es muy, muy, difícil. El Espanyol ha sido un desastre en las dos áreas y, así, es imposible salvarse. Solo daré un dato: la diferencia entre los goles que encaja (55) y los que mete (27) son -28 tantos, con eso está dicho todo».

«Este es un luto que tenemos que pasar lo antes posible y prepararnos para ascender el año que viene, que es vital», explica el gran Rafa Marañón, que no quiere culpar a Chen de lo ocurrido «porque sin el dinero de Chen no sé donde estaríamos». Marañón cree que ha habido dos problemas serios. «El primero es ilusionarnos tanto por la UEFA y dejarnos llevar en las primeras jornadas de Liga, como diciendo ‘ya se arreglará, ya recuperaremos lo perdido’ y, eso, en una Liga tan dura y competitiva como la española, te penaliza mucho. Y, dos, hemos querido jugar demasiado bien a fútbol y, a veces, hay que jugar a otra cosa, sobre todo cuando estás en la cola y tienes que salir del pozo».

"¿Sabes qué es lo peor de este descenso, lo peor? ¡Que no le podemos echar la culpa a nadie"

Dani Solsona

Uno de los grandes ídolos del Espanyol

«Para mí», dice el finísimo centrocampista perico Dani Solsona, «lo peor de este descenso es que no podemos echarle la culpa a nadie y eso, créeme, es muy jodido, mucho. Porque, mira, si dices nos hundimos en la última jornada, nos machacó el VAR, se nos lesionó el mejor…pero no, todos lo veíamos venir, todos. No nos ha sorprendido a nadie. Ha fallado todo y todos. Nos hemos hundido solitos».

Y Solsona pronostica un durísimo año «¡ojalá sea solo uno!» en el purgatorio de Segunda “donde hay equipos tan buenos como tú, clubs históricos como tú y una docena de equipos que buscan tu mismo objetivo y ¡42 partidos!, tela. O acertamos con el técnico, que no sé si tiene que ser un joven hambriento, un experto en ascensos o un técnico que quiera crecer, o lo pasaremos fatal».

Bernardo Espinosa se lamenta de la última ocasión perdida en el Camp Nou. / AP / JOAN MONFORT

«No sustituir a Mario Hermoso atrás y a Borja Iglesias delante, no hacer bien ese relevo, ha sido la sentencia», señala el hábil extremo Jordi Lardin. «El año que tú te quedas sin jugadores importantes, los demás te atizan. Si tú te equivocas y los que te hacen la competencia, no, te vas al foso. Los 17 goles de Borja son la salvación, sobre todo cuando el Pichichi del Espanyol lleva ¡cuatro goles!»

«A mí me duele el alma», cuenta Walter Pandiani, animoso gladiador del gol. «Me duele el alma porque siento al Espanyol muy mío y me encantaría ayudarles a salir de esta. Yo lo que veo, y siento decirlo, es que ahí ha fallado el vestuario. Los futbolistas somos, al final, los únicos responsables de todo lo que ocurre y creo que han fallado los capitanes, que debieron de meter tres gritos bien dados, echarle cojones, detectar los fallos, contarlos, comentarlos, hacer piña y salir a flote. Yo eso lo he vivido ¡yo era uno de esos! Los capitanes, los veteranos, los jefes de la manada han de dar un paso al frente, echarle valor y revertir la situación».

"Aquí lo que ha faltado es un capitán, un jefe, un veterano que le echase cojones y diese dos gritos bien dados en el vestuario"

Walter Pandiani

Goleador del Espanyol

«Hemos ido de mal en peor, y punto. Puede, sí, que yo este chapado a la antigua. Puede que yo haya vivido siempre bajo un régimen presidencialista, no lo niego, pero lo que ha ocurrido en el Espanyol se veía venir, todos los pericos sabíamos, hace ya muchos meses, que acabaríamos así porque la sensación es que el club estaba sin gobierno y/o mal dirigido», explica Paco Flores, extécnico carismático de la afición perica.

«Un equipo que gana solo cinco partidos es imposible que se salve. Un equipo que ficha y despide a tres técnicos para, luego, acabar siendo dirigido por el director deportivo que fichó y despidió a esos tres mismos técnicos, jamás puede salvarse, jamás. Oiga, si usted falló, se va y se pone a otro, pero ponerse usted…no sé, la verdad».

"No puedes fichar y destituir a tres entrenadores y, después, ponerte tú. Si no ha ido bien, te tienes que ir"

Paco Flores

Mítico y querido técnico del Espanyol

Esa misma tesis defiende, desde Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, el gran y queridísimo Xabier Azkargorta, uno de los grandes, enormes, pericos que hay. «Cuatro entrenadores en una temporada y, el último, el propio director deportivo, ya te da una idea ¿no? de lo que ha ocurrido. Mucho desconcierto. El equipo cambia cuatro veces de voz de mando, de relación, se pierden los automatismos, no vale la alineación anterior, el discurso cambia cuatro veces en seis meses. Pero, ahora, no queda otra que reponerse y olvidar lo que pudo haber sido». «Yo lo sigo viviendo como si fuese su técnico, de verdad, y por eso el dolor es grande, pero ahora no hay que rendirse», señala Azkargorta.

También desde muy lejos, desde su querida Dinamarca, en medio de un campamento con jóvenes «a los que quiero enseñar a amar el deporte como una forma de vida», el magistral centrocampista perico John Lauridsen siente el mismo cosquilleo y dolor que Azkargorta. «Nos ha pasado todo, pero, sobre todo, lo peor que nos ha ocurrido es que jamás levantamos el vuelo. El equipo sufría, continuamente, una pérdida de fe, de confianza, de autoestima terrible y, si esas cosas te ocurren cuando debes remontar, todo es una montaña y hasta el pase más fácil, el de cinco metros, se va a las nubes o se falla», cuenta Lauridsen. «Pase lo que pase, soy blanquiazul pero, desde luego, los 17 goles de Borja Iglesias los seguiremos encontrando a faltar. Eran nuestra salvación, fijo».

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