24 oct 2020

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la hostelería y el retorno del fútbol

Un menú con 232 partidos en un mes

Los bares tendrán las puertas abiertas aunque tampoco tiran flores por los encuentros televisados debido a las limitaciones de aforo

Solo el Barça, antes del coronavirus, les permitía hacer una buena caja en una temporada en la que sobresalen únicamente las citas del clásico y la Champions

Sergi López-Egea

Un camarero desinfecta la mesa de una terraza, el pasado lunes.

Un camarero desinfecta la mesa de una terraza, el pasado lunes. / EUROPA PRESS / MARÍA JOSÉ LÓPEZ

"Pon el Madrid, que va perdiendo". Es el único reclamo que escucha Paco de los clientes habituales cuando hay partido televisado, prácticamente todos los días, y no es el Barça el protagonista del duelo en cuestión. Vuelve la Liga y regresa el fútbol a la hostelería, uno de los sectores más dañado por el confinamiento del coronavirus. Partidos habrá de sobras puesto que LaLigaTV Bar, la titular de los derechos para los establecimientos públicos, televisará 232 encuentros de Primera y Segunda hasta mediados de julio. Y solo se ofrecerán de forma gratuita a las residencias de mayores, tan injustamente castigadas por la pandemia.

Paco Fernández es uno de los dueños del bar Xapako, de la calle de Consell de Cent, 411. No espera el retorno televisado muy animado. "De hecho -cuenta- solo llenamos con el clásico. En el Eixample de Barcelona la gente suele tener contratado el fútbol en sus casas y solo se anima a ver los partidos en grupo en contadas ocasiones de la Liga y en las eliminatorias de Champions que juega el Barça. El Madrid solo me lo piden los clientes si va perdiendo".

Un establecimiento como el Xapako, uno de los típicos bares de la Dreta del Eixample de Barcelona, paga unos 280 euros al mes por tener derecho a ofrecer partidos a la clientela. Estas últimas semanas las plataformas se han volcado en llamarlos para animarlos a recontratar el fútbol, y con descuentos. "A nosotros, en cuanto se canceló el fútbol por la pandemia nos dejaron la cuota al mínimo. Antes, los partidos del Barça eran un aliciente. Ahora tenemos que limitar el aforo tanto en la terraza como en el interior", explican los hermanos Fernando Paqui Leyton, propietarios del Snack 55, en el mismo número del paseo de Sant Joan de Barcelona.

Menos bares con fútbol

Aunque pueda parecer lo contrario, no son tantos los bares, al menos en el centro de Barcelona, que tienen contratado el fútbol. Muchos de ellos se dedican en exclusiva a la gastronomía y los que han sido adquiridos por ciudadanos de origen asiático no parecen estar muy seducidos por la magia del balón. "Los partidos funcionan mejor en otros barrios o en ciudades del cinturón como Santa Coloma", añade Paco Fernández.

Una excepción, por ejemplo, es el bar Arc del Triomf, en el número 16 del Paseo de Sant Joan. Es un feudo perico y solo se llena cuando juega el Espanyol, como ocurrirá, con las limitaciones de aforo previstas en la Fase 2, este sábado en el duelo ante el Alavés. "Solo puedo tener a un 40 por ciento, pero como la gente se presenta sin avisar no sé si habrá más o menos interés que antes", explica el dueño, parco en palabras.

"Yo estoy animado"

"Pues yo estoy animado. Tenemos por costumbre no efectuar reservas en los partidos. Pero ya nos han llamado por teléfono o preguntado personalmente si el sábado daríamos el Mallorca-Barça", adelanta Fernando Leyton, del 55 de Sant Joan. Solo podrá acoger a un 50 por ciento de personas en la terraza y a un 40 del aforo habitual en el interior. "No nos podemos quejar, desde que reabrimos esto está animado, pero con tantas semanas de inactividad por la pandemia este año no podremos hacer vacaciones en agosto", lamenta Fernando.

"Yo solo podré colocar a 16 personas en el interior del bar. Hay que cumplir la normativa. El cliente que quiera ver el partido deberá entrar con mascarilla, lavarse las manos con el gel y cumplir con la distancia exigida. Nosotros mantenemos las mesas separadas dos metros. No queremos sustos", advierte Paco, del Xapako. No habrá abrazos si marca Messi, ni tampoco brindis en la barra. "Ni vacaciones de verano. Tenemos que recuperarnos", lamenta Paco antes de despedirse.