Entrevista a la directora del documental

Marina Zenovich: "Con Armstrong no todo es blanco o negro, también es gris"

La realizadora cuenta su experiencia con el exdeportista y sus confesiones ante la cámara

Marina Zenovhc, en una foto de promoción de un documental

Marina Zenovhc, en una foto de promoción de un documental / JEFF VESPA

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Idoya Noain

En el 2017, tras haber rodado ya para ESPN un documental sobre el escándalo de una falsa acusación de violación contra jugadores del equipo de lacrosse de la Universidad de Duke, la cadena contactó de nuevo a Marina Zenovich para proponerle un trabajo sobre Lance Armstrong. La cineasta, que ha firmado también documentales sobre Roman Polanski, el cómico Richard Pryor o el actor Robin Williams, y a la que le gustaría hacer uno sobre Pedro Almodóvar, aceptó tras entrevistarse con él. Su trabajo, estrenado primero en Sundance, y cuya llegada a las pantallas se ha adelantado por la crisis del coronavirus, es sobre todo un estudio del personaje.  

- Ha dicho que no sabe por qué Lance Armstrong hizo el documental porque no se lo ha preguntado pero, ¿por qué cree que lo hizo?

-No puedo hablar por él pero... Para él ha pasado mucho tiempo. Para otra gente en esta historia creo que no, pero él lo ha dejado atrás. Empezó a aparecer en podcast como el de Joe Rogan y empezó a abrirse y parecía un buen momento para él. Diría que es parte de su búsqueda de entender quién es, qué hizo, cómo puede dejarlo atrás. Quizás era una especie de ejercicio para él.

- Y usted, ¿por qué lo hizo?

-¿Cómo podría no hacerlo? Él es fascinante. Es muy divertido, inteligente, ágil... Hay que seguirle el ritmo. He hecho muchas películas sobre gente que ya no estaba viva o no salía personalmente en la película así que tener a alguien tan vivo, atractivo, frente a mí, era muy emocionante. Podía preguntar lo que quisiera. Eso no se puede superar. No hay nada mejor.

- ¿Hubo condiciones?

-No, ninguna. Sentí que podía preguntar y él me dijo que podía preguntar lo que quisiera y fue increíblemente liberador. No quiere decir que él no fuera a ser evasivo, o a desviarse, u obligarme a trabajar para conseguir lo que buscaba, pero no hubo ningún tipo de condición.

- Muchas veces ha sido descrito como un tirano, un ‘bully’. ¿Vio esa parte de él?

-No tan evidente como era en los archivos de aquellos tiempos, y puedes llegar a esa conclusión cuando los ves. Desde temprana edad tenía esa personalidad, es una fuerza de la naturaleza, pero conmigo no lo mostró. Lo fue con otra gente e intenté que hablaran de ello pero era difícil conciliar la persona que tenía delante de mí con la persona que fue. Y alguna gente te dirá que no ha cambiado, pero desde el punto de vista de un observador desde fuera parece haber cambiado. No es algo que pasa de la noche a la mañana, es un proceso de años. Lleva mucho tiempo yendo a terapia. Me dejó hablar con su terapeuta, aunque al final ella no aparece en la pantalla. Armstrong intenta entender quién era y por qué hizo lo que hizo y cómo vive con ello. La primera parte del documental es el ascenso, es algo más suave, pero la segunda parte es más intensa, es más difícil de ver. Y aunque ya lo ha pasado abre viejas heridas.

- ¿Era usted aficionada o experta en ciclismo antes de este proyecto?

-No, en absoluto. Era un mundo que no conocía. Lo he apreciado. Me parece precioso que aparezca un periodista francés y hable de cómo el Tour es parte de la historia de Francia; retratar lo europeo que es el deporte; las diferencias entre franceses, italianos, españoles... lo importante que el ciclismo es para otros países. Y lo aprecio ahora de una forma en que no lo hacía antes.

Armstrong, entrevistado por Oprah ante quien confesó su dopaje / george bournes (reuters)

- Hay dopaje en muchos deportes y Armstrong no es el único que lo hizo en ciclismo pero es el más asociado con dañar un deporte tan exigente y duro. ¿Entiende usted que sea visto como una figura malvada?

-No es todo blanco y negro, es muy gris, y eso es lo que a mí me interesa. En ciclismo ha habido dopaje mucho tiempo pero Lance lo llevó a otro nivel, con la cantidad de poder que tenía, con el apoyo que tenía de la Unión Ciclista Internacional, y luego añades superviviente de cáncer y figura y un héroe para muchos... Tiene mucha más carga que cualquiera de los otros ciclistas que también se dopaban.

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- Usted ha dicho que es bueno que el documental lo haya dirigido una mujer porque puede llegar a la historia de forma muy diferente.

-Lo digo por experiencia. Una vez trabajé en una película ayudando a un amigo. Era sobre un famoso artista con un ego enorme y mi amigo también tenía un gran ego y eran como dos gatos peleando. Mi amigo me dejó hacer unas preguntas y fui capaz de que el artista se abriera. Creo que al documental tienes que llegar sin ego. Y creo que las mujeres llegamos intentando entender, dando el beneficio de la duda. Lance es un hombre muy alfa y creo que sería una película diferente si la hubiera dirigido un hombre. Hay una sensibilidad que aportamos las mujeres, un tipo de empatía más profunda. Hay hombres que también pueden hacer eso pero para este caso particular creo que esta fue la decisión correcta. Siento que algunas películas sobre hombres deben ser hechas por mujeres.

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