01 oct 2020

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TRAS GANAR EL CLÁSICO

Zidane inicia la defensa del liderato ante el Betis

Isco, Carvajal y Nacho no han podido entrenar en la última sesión del Madrid antes de visitar Sevilla

Alejandro García

Zinedine Zidane durante el entrenamiento de este sábado del Real Madrid.

Zinedine Zidane durante el entrenamiento de este sábado del Real Madrid. / EFE

Nada como una victoria como bálsamo, más si es ante el Barcelona. La seriedad de Zidane antes del Clásico contrastaba con el sentimentalismo satisfactorio con el que salió ante la prensa antes de viajar este domingo a Sevilla para jugar contra el Betis (21.00 horas), en la primera defensa del liderato que consiguió en el Clásico hace una semana. 

Fueron los inesperados goles, por los ejecutores, de Vinicius y Mariano los que le dieron vida a un Madrid que ya mostró en la derrota en Champions ante el City que no anda sobrado de atacantes letales, pero que aspira a conservar su posición de privilegio en La Liga mientras aguarda una hipotética remontada en Manchester en una semana y media (el día 17). 

Mariano entre las bajas 

El mejor argumento de Zidane es la solidez y fortaleza del equipo, mientras busca alternativas para aumentar su efectividad goleadora. El sorpasso de Mariano a Jovic en el Clásico, con gol incluido, abre una nueva vía, la más interesante, en el ataque blanco ante los problemas de los habituales para marcar las diferencias. “Mariano tiene que estar preparado, nada más. Es difícil dejar jugadores fuera en esta plantilla”, es todo lo que dijo un Zidane que volvió a dejar al serbio fuera de la convocatoria.

Para visitar al Betis, el técnico del Madrid no podrá contar con Nacho, Carvajal e Isco, los dos primeros aquejados de gripe y el atacante madrileño con problemas de espalda que arrastra toda la semana. 

Además, en la lista de las bajas de larga duración siguen Asensio, que ya ultima su vuelta con trabajo a buen ritmo sobre el césped, y Hazard, todavía a la espera de recibir el alta tras ser operado del tobillo: “Estaba muy tocado justo después de la lesión, pero la operación ha ido bien y está mejor de ánimo”, aclaró Zidane en primera instancia. “No sé si volverá antes de que acabe la temporada, espero verlo con nosotros este año, es posible”, amplió al final el técnico, ya en francés. 

Antes de ganar al Barça, el Madrid venía de cosechar un punto ante el Celta y el Levante, a las puertas de una semana decisiva de la que ha salido reforzado en liga, aunque con un problema en Europa. “Siempre hay momentos de dificultades, pero es ahí donde se ven los equipos. Puede pasar, pero lo importante es que el mal momento pase rápido”, dijo Zidane generalizando sobre los malos resultados que ha cosechado el Madrid ante equipos que no están en la zona alta de la tabla. 

El proscrito Bale

Entre los pocos temas de discusión, el proscrito Bale, sin trascendencia en los dos últimos partidos clave del Madrid, ante el Manchester City y el Barça, al contrario que Vinicius. “Nadie está por encima de nadie, intento transmitir que todos los jugadores son importantes, luego habrá unos que juegan más y otros menos, pero yo estoy aquí para tomar decisiones”, argumentó Zidane con la superficialidad con la que trató los temas en una comparecencia sin titulares. El galés está en la lista de convocados junto a Rodrygo, que regresa al primer equipo seis partidos después.

El francés tuvo que opinar, sin mucho entusiasmo, sobre las consecuencias del coronavirus en el fútbol: “Es algo bastante negativo, no lo podemos negar”, dijo; o de la polémica en el Barça con Eder Sarabia“Cada uno lo vive su manera, hay momentos en los partidos en los que es difícil controlar la tensión y las reacciones en el campo”, es todo lo que dijo en dos respuestas. 

En la vertiente de la rumorología, Zidane saldó sin complicaciones las cuestiones sobre noticias que le vinculan en el futuro con la Juventus de Turín o en el banquillo de la selección francesa: “Todos los que estamos aquí tiramos en la misma dirección y yo sé que soy el entrenador, pero también que mañana puede cambiar, así es el fútbol”, dijo en una respuesta reflexiva. “Me siento muy respaldado por el club, muy honrado de poder estar aquí y agradecido”, aclaró antes y después, para disipar dudas.

Rubi en la cuerda floja

Mientras, en Sevilla espera un Betis que vive semanas convulsas casi desde que llegó Rubi al banquillo, siempre en la cuerda floja y sin que termine de arrancar. Pese a estar más cerca del descenso que de los puestos europeos, las amenazas de Fekir, Canales o Borja Iglesias están preparadas para darle al entrenador catalán un buen resultado que alargue una semana más su oportunidad en el Benito Villamarín.