28 oct 2020

Ir a contenido

DEPORTE FEMENINO

Competir con las hormonas

La profesionalización del deporte femenino ha conllevado que se empiece a tener en cuenta el control del ciclo menstrual, antes tabú

Irati Vidal

La española Patricia García, plazada por la francesa Elodie Guiglion en un partido de rugby de los Juegos de Río.

La española Patricia García, plazada por la francesa Elodie Guiglion en un partido de rugby de los Juegos de Río. / ALESSANDRO BIANCHI (REUTERS)

La eclosión del deporte femenino ha puesto todas las miradas en la ansiada igualdad. Se habla de mediatización, de patrocinadores e incluso de sueldos e inversión. Sin embargo, hay temas que todavía escapan de la mano de muchos profesionales. Y uno fundamental es la condición biológica de las atletas. Son deportistas de élite, pero su constitución jamás podrá compararse con la de los hombres. Porque son mujeres. Y porque tienen la menstruación

La regla, un tabú durante muchos años, se convierte en una herramienta que abre un camino hacia la profesionalización del deporte femenino. "Normalmente no lo hemos tenido en cuenta. Con suerte, las mujeres han entrenado como lo hacían los hombres. Si te llamabas María entrenabas como Jose. Eso con suerte, porque he visto entrenadores que a ellas les exigían y entrenaban menos por miedo a lo que les pudiera pasar", asevera Alberto García, responsable del curso 'Mujer y deporte' del INEF Madrid y preparador de triatletas olímpicas como Ana Burgos, Zuriñe Rodríguez y Marina Damlaimcourt.

El ejemplo de EEUU

Controlar el ciclo menstrual es controlar también el rendimiento de las atletas. Trabajar con las hormonas y no pelearse con ellas es lo que ha empezado a hacer la selección de fútbol de los Estados Unidos. Durante el pasado Mundial, su hotel de concentración se llenó de carteles en los que se podía verificar el calendario de partidos, los ciclos menstruales de las 23 convocadas y los días de medicación de cada una de ellas. El objetivo, armonizar la competición y la ovulación para sacar el  mayor rendimiento posible.

El resultado fue claro. Dominio apabullante sobre el resto de combinados nacionales y el oro en el cuello tras siete triunfos. La condición física de las americanas demostró estar por encima del resto de futbolistas y la diferencia empezó con pequeños detalles como la monitorización de la menstruación a través de la aplicación FitrWoman. La utilizaron en su favor, como está haciendo ahora el Chelsea femenino. E impusieron su batuta con clara diferencia.

Según Esther Morencos, preparadora física de la selección española femenina de hockey sobre hierba y una de las mayores estudiosas del tema en España, "más que adaptar el entrenamiento, lo que acabó haciendo Estados Unidos es controlar la menstruación y adaptar las fases de recuperación a la sintomatología. De esta forma, jugadoras y ‘staff’ técnico eran consientes de todo lo que les sucedía a ellas y pudieron hacer hincapié en ciertas estrategias de recuperación y preparación. No modificaron la planificación del entrenamiento, empezaron por el control. Y ya es mucho".

Contra los estereotipos

Es mucho porque el crecimiento del deporte femenino sigue chocando con los estereotipos, los tabús y la falta de formación. Los cursos de técnicos siguen siendo por y para hombres. "No es que la formación de entrenadores vaya encaminada a los deportistas, es que solo se tiene en cuenta la visión masculina. Ni en cursos ni en facultades se instruye sobre la influencia de la menstruación en el deporte de élite", reflexiona García recalcando que él mismo imparte una optativa de planificación en la que se intenta introducir a los alumnos en la temática. "La igualdad empieza aquí", concluye. Sobre todo porque la realidad es el mejor ejemplo del camino que queda por recorrer.

"Siempre he tenido entrenadores hombres. Y nadie ha prestado atención ni ha dedicado su tiempo al tema de la menstruación en ningún momento. Los entrenamientos no se adaptan a ello y creo que se debería hacer", explica la boya del CE Mediterrani Naia Duran. Cristina Jorba, jugadora de rugby en Tarragona y del INEFC Barcelona, añade: "Hace tiempo que no noto la diferencia entre competir con o sin la menstruación, pero físicamente puede que esté diferente".

Diferencias fisiológicas

Lo está. Alberto García, uno de los hombres que más ha estudiado el tema en España, no duda. "Que la menstruación afecta está claro. Durante la primera fase del ciclo menstrual dominan unas hormonas diferentes a las que dominan en la segunda fase y como estas lo regulan todo, una mujer no es igual el lunes que el domingo. Por fuera puede parecerlo, pero por dentro nunca". Por eso, empezar a controlar la sintomatología de las deportistas y conocer su ciclo menstrual puede acabar marcando la diferencia a nivel deportivo. Porque así se pueden colocar las cargas de entrenamiento cuando mejor las asimilan, es decir, la semana siguiente a la menstruación.

Durante la regla y los dos días anteriores la mujer tiene una máxima frecuencia cardíaca más alta, le cuesta más hacer ejercicio, recupera menos y está más cansada. "Esos días no cuesta nada reducir la intensidad del entrenamiento y aumentarla la semana siguiente, cuando la deportista podrá con eso y mucho más", insiste Alberto García. Y aunque cuesta encontrar ejemplos, ya existen equipos en España que empiezan a trabajar en ello.

Anaïr Lomba, jugadora del Espanyol lo ha vivido desde dentro. "Lo de la menstruación es un tema que se está tratando cada vez más. Donde más lo viví fue en el Valencia, allí nos lo controlaban todo  y cuando estábamos con la regla nos bajaban las cargas de trabajo (más en el gimnasio que en campo). En el Espanyol nos lo tienen en cuenta también, pero no tanto".

Variar las cargas

Lejos de la profesionalidad está el caso de Mon Femení de Preferente femenina. El club catalán ha empezado a implementar el control del ciclo menstrual en su equipo juvenil. Aunque no está siendo nada fácil. "Es un tema complejo que para muchas jugadoras todavía es tabú, sobre todo, teniendo en cuenta que la mayoría de cuerpos técnicos son hombres", reflexiona su fisioterapeuta, Esther Bazan. Desde la entidad intentan adaptar el trabajo preventivo y de fuerza dividiendo el grupo en dos: jugadoras en fase de menstruación y jugadoras en fase de ovulación. Las segundas normalmente hacen un trabajo con menor carga que las otras para evitar lesiones.

Varios estudios recalcan que, durante la menstruación las mujeres son más propensas a romperse los ligamentos de la rodilla. Según la Universidad de Navarra, las mujeres tienen hasta ocho veces más posibilidades de sufrir una rotura en el ligamento cruzado anterior justo antes de la ovulación. "Las mujeres tienen mayor propensión a las lesiones de rodilla debido a factores anatómicos y especialmente debido a una hiperlaxitud ligamentosa. El número de hombres que practican deportes de impacto y se lesionan es mayor, pero el porcentaje y la incidencia de lesiones en mujeres es más alto", explica el doctor Andrés Valentí, de la Clínica Universidad de Navarra. 

Anaïr Lomba es todo un ejemplo. La futbolista del RCD Espanyol acumula ya seis intervenciones en las rodillas y recuerda que la última rotura ligamentosa le coincidió con la menstruación. Unas molestias en los isquiotibiales y la regla acabaron por romper a Lomba.

Pero las razones por las que las mujeres se rompen más son varias. "La anatomía, la forma de las piernas, la debilidad muscular y la laxitud, unidas a un momento del ciclo menstrual en el que se producen más estrógenos y relajantes musculares parece que puede favorecer que las mujeres tengan más lesiones ligamentosas durante este período", añade Valentí convencido de que las autoridades deberían hacer una llamada a la implantación de programas para la prevención de lesiones. "Se ha demostrado que las mujeres necesitan prevención y que, las que la realizan, reducen drásticamente las lesiones ligamentosas".

Una relación no directa

Porque la relación entre menstruación y lesión no es 100% directa. Se conoce el ciclo hormonal y se han estudiado los efectos de las hormonas, pero a la literatura científica aún le queda por indagar en la relación de la regla con las lesiones de rodilla. "Existen ensayos pero la investigación básica es muy complicada", reza Valentí. Esther Morencos coincide: "Hay que mejorar los procesos metodológicos en la investigación de la mujer porque no es fácil homogeneizar y hacer potente la evidencia científica para que todo el mundo haya medido lo mismo". Pero replica: "Como en otras tantas cosas, las mujeres nos hemos visto relegadas a un lado e incluir el ciclo menstrual en la investigación era un extra, incluso económico, y se ha dejado al lado".

Mientras tanto, nada mejor que la prevención de lesiones, la formación y la educación de atletas y entrenadores. Las mujeres no son como los hombres. Y no deben entrenar como ellos.