28 feb 2020

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VISTA AL BARÇA

La proeza reiterada del Getafe

El equipo dirigido por Bordalás está superando todas las expectativas con otra temporada histórica

Alejandro García

José Bordalás dirige un partido del Getafe.

José Bordalás dirige un partido del Getafe. / X90072

Los pronosticadores y los analistas coincidían al inicio de la temporada en señalar que la histórica temporada 18-19 del Getafe no tendría continuidad, que sería flor de un día. Pese a la renovación de Bordalás, tras muchos rumores, idas y venidas; la ausencia de fichajes de máximo nivel y el aumento exponencial de la exigencia con la participación en la Europa League se atisbaban como retos insuperables para los madrileños.

Seis meses después, en el ecuador del curso, algunos aspirantes a Champions deben pensar que el Getafe es como la mala hierba, que nunca muere, ni frente a la exigencia de una temporada con tres competiciones. El equipo madrileño ocupa con relativa solidez (un partido de ventaja) el tercer puesto de La Liga y, la próxima semana, arranca su concurso en una eliminatoria europea ante el Ajax, semifinalista en la última Liga de Campeones, en una cita histórica que aglutina la ilusión getafense entorno a la oportunidad de invadir el escaparate internacional con el proyecto de Bordalás. “Pensaba que iba a ser una temporada más complicada y difícil, la competición europea te puede despistar”, reconoció el entrenador esta semana en la Cadena SER.

Antes de la cita europea, el Getafe visita al Barcelona en el Camp Nou en un duelo inesperado entre el segundo y el tercero de La Liga, tras una semana movida con el flirteo del Barça con Ángel y con los medios a medio camino entre la alabanza a los resultados y la crítica a los métodos. 

Más que intensidad

El milagro de Bordalás en el Getafe se ve de lejos: el alicantino ha llevado al Getafe en cuatro años de eludir el descenso a Segunda B a pelear en la zona alta de Primera; y de cerca en la intensidad de cada partido, todo a través de un rediseño del partido a partido que hizo célebre Simeone, una suerte de modelo no buscado de las virtudes azulonas. A medio camino entre un judoka y un boxeador más experto que esplendoroso, la mayor virtud del Getafe es neutralizar las posibilidades de ataque del rival y, entre que se repone del fracaso ofensivo, golpear con velocidad y precisión. 

Los goles de estrategia le han dado un sustento para explotar las ventajas de defender tan lejos de su propia área como es posible, el que más de La Liga, y con una presión muy alta. “El míster nos enseña que tienes que luchar y trabajar hasta el minuto 90, nos ayuda mucho, se ve en el gran resultado que han dado todos los jugadores que están aquí”, explicaba con devoción esta semana Cucurella.

La propuesta con el balón de los de Bordalás no va mucho más allá de buscar una opción en largo para iniciar el ejercicio de presión, el juego a la contra que realiza con maestría. El Getafe es un equipo que ahoga los espacios y, en esa tránsito, acumula un historial de rivales desquiciados que, por algún motivo, han encontrado sus peores sensaciones ante la insistencia fogosidad del Getafe, sustentada en una gran condición física.

En el inicio del año, el Getafe encadenó la segunda derrota seguida en liga y cayó en Copa ante el Badalona, fue un momento de dudas que ha precedido, antes de un momento culminante en la temporada, a una racha de cuatro victorias. La última en casa con una exhibición contra un Valencia que, la temporada pasada, le arrebató la plaza de Champions en la última jornada y lo eliminó en Copa. “Fue un partido completísimo. Hacía tiempo… eso es lo que los entrenadores intentamos, que seas muy superior”, explicó el técnico.

Fondo de plantilla

Sin una estrella rutilante que acapare los deseos de otros clubes, los movimientos del Getafe en el mercado se han enfocado en conservar lo que hay y completar el fondo de armario. Bordalás se ha rodeado de un abanico de jugadores de nivel similar entre los que reparte minutos, siempre con un delantero más de lo necesario. Por si acaso, deben pensar. El club no ha buscado un salto drástico en el nivel, tentador en las cotas altas, consciente de que su gran fuerza está en el colectivo, en futbolistas que se revalorizan al estilo de Jorge Molina, Ángel o Maksimovic. 

La última gran adquisición es Cucurella, una apuesta más ambiciosa para marcar diferencias: “Cuando vine sabía que hacían las cosas muy bien, pero no te imaginas que en una liga tan competitiva vas a estar tercero. Estoy muy feliz, me siento muy a gusto desde el primer día y cuando los resultados acompañan todo es mejor”, aseguró el de Alella.