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El planeta Balonmano se rinde a los entrenadores de España

La selecciones que han ganado los campeonatos de Ásia, África, América y Europa son dirigidas por técnicos formados en ligas europeas

"Estamos muy a gusto fuera, pero nos encantaría volver a casa, trabajar en las mismas condiciones y trasladar nuestra experiencia"

Jordi Ribera dando instrucciones durante el europeo 2020.

Jordi Ribera dando instrucciones durante el europeo 2020.

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Irati Vidal

“Hace tiempo escribí un tuit en el que insistía que nos pasamos la vida admirando a los demás, que queremos ser como los franceses y daneses. Pero que siempre estamos ahí”, recuerda para EL PERIÓDICO el profesor de la Escuela Nacional de Entrenadores de Balonmano, Alberto Suárez.

El gijonés habla de los éxitos de la selecciones masculina y femenina, de la internacionalidad de los árbitros y de la nueva moda del balonmano internacional: la pizarra española. “Es el Boom En su momento, todo se reducía a la escuela rusa, a la de la antigua Yugoslavia o a la balcánica, pero ahora son nuestros entrenadores los que están de moda y lo están fieles a un balonmano mucho más cerebral. Un balonmano que se escapa de lo físico y saca la mejor versión de cada jugador. De la necesidad hemos hecho una virtud”.

Valero Ribera ha llevado a Catar a la cima asiática / NOUFAL IBRAHIM (AFP)

Porque ya hace tiempo que hablar de técnicos españoles es hablar de éxito. Los campeones de Asia, África, América y Europa llevan la firma de la pizarra nacional.  Valero Rivera pasó de convertir en oro a España a liderar a una nueva Qatar y convertirla en subcampeona mundial y bicampeona asiática. Prácticamente lo mismo que ha logrado Jordi Ribera con los Hispanos, a los que solo les falta el cetro olímpico.

En Sudamérica, Manolo Cadenas es campeón de los juegos Panamericanos y derrotó a la Brasil de Daniel Gordo para llevarse el último torneo Centro-Sur. Y en África la imagen de la final continental volvió a ser la de la batalla estratégica entre dos pizarras españolas. Esta vez, la Egipto de Roberto García Parrondo le ganó la partida a la Túnez de Toni Gerona. Pero el catalán ya sabe lo que es ser campeón de África.

"Nuestros entrenadores están de moda fieles a un balonmano más cerebral"

ALBERTO SUÁREZ

Profesor de la Escuela Nacional de Entrenadores

Implicación y trabajo

“Medirte en una final a otro técnico español es algo muy bonito e interesante. Es algo que nos tiene que llenar de orgullo. Porque todos los grandes banquillos están apostando por nosotros”, confiesa Parrondo a EL PERIÓDICO días después de alzar el título africano.

Asegura que el denominador común de todos los entrenadores nacionales es el del trabajo, el “echar el tiempo que haga falta” y el “analizar todo lo analizable”. Su rival en la final africana, Toni Gerona, coincide. “Todos somos diferentes, cada uno tenemos nuestra forma de trabajar pero la rigurosidad e implicación nos ha llevado a conseguir todos estos éxitos”.

Otro denominador común es el oro. El caso de Parrondo es único, pues en pocos meses ha pasado de ganar la Liga de Campeones con el Vardar Skopje en la primera Final Four con pleno de técnicos españoles (un 40% de los banquillos de Champions eran hispanos) a conquistar África. Pero insiste en que esto puede ser un arma de doble filo.

“Se está extendiendo la idea en muchos clubes de que solo por tener un a entrenador español van a ganar. Y eso es peligroso porque se aleja de la realidad. La nacionalidad no te da títulos. Te los da el trabajar, el analizar, hacer las cosas bien y el sentar unas buenas bases. Nada viene dado”. O sí.

Porque como cuenta el segundo técnico de las GuerrerasRobert Cuesta: “No es casualidad que ahora solo ganen entrenadores de aquí”. La escuela española se ha adaptado a la necesidad de imponerse a físicos superiores y ha convertido su balonmano en uno de los más metódicos del planeta. Y aunque existen dos claras escuelas, la marcada por el sistema de Juan Carlos Pastor y la de los técnicos catalanes, todos parten de la misma base. Estudio y control. “No nos gusta dejar nada al azar. Solemos estudiar bien a nuestros rivales y llegar al partido con todo controlado”, argumenta Cuesta.

Roberto García Parrondo ha pasado de ganar la EHF Champions League a conquistar África con Egipto / efe

Táctica y creatividad

“Tenemos una filosofía más táctica que los entrenadores de fuera. Seguramente porque nunca hemos sido los mejores físicamente y hemos tenido que adaptarnos y buscar otras formas de competir”, añade el técnico del Wisla Plock de Polonia, Xavi Sabaté, que insiste en que el entrenador español “intenta siempre aprovechar el máximo potencial de sus jugadores en beneficio del equipo”.

Pueden apostar por sistemas diversos pero todos coinciden en priorizar el grupo por encima de todo. Y en enseñar a los suyos a tomar decisiones, algo letal según Gerona: “La preparación de un partido ante equipos creativos y con capacidad de decisión es muy difícil, de ahí a los éxitos españoles”.

Raúl Entrerríos celebra uno de sus seis goles a Francia / AFP

Cuesta y Sabaté reiteran ese trabajo. “En toma de decisiones somos los mejores porque creamos jugadores inteligentes que entienden por qué tienen que hacer lo que hacen”. Ahí reside al diferencia. “Pasamos muchos años intentando copiar a todo el mundo y siempre éramos malas copias. Pero poco a poco hemos desarrollando nuestro propio estilo, aquel en el que hay que ser el más listo, el más rápido y el más táctico”, explica el profesor Suárez. Buscar espacios y responder es básico en la pizarra española.

Pero hay algo que va más allá de los sistemas: la solidaridad de un balonmano que tirita en casa y brilla en el extranjero. “La escuela de entrenadores española es increíble. Y su riqueza viene de la variedad”, reflexiona el gijonés mientas explica que “en los cursos nacionales, casi todos los entrenadores de élite vienen a contar sus experiencias, su vida y su balonmano”. Ir a clase es aprender de los que lo han ganado todo.

Un producto que vende

La base de técnicos es buena (aunque como cuenta Alberto escasea de mujeres), los de arriba no se cansan de ganar y todo lo que tienen lo comparten con los que suben. Cada uno crea su propio estilo pero todos parten de ocupación de espacios, el juego táctico, el desmarque sin balón, el pase extra y las defensas inteligentes.

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Sin embargo, la clave esencial se encuentra fuera de la estretegia. Es el saber estar. “Ribera ha demostrado lo que son los entrenadores españoles. Todos saben que lo que importa es el equipo, por eso se mantienen en segundo plano y dejan que el protagonismo, dentro y fuera de la pista, lo lleven los jugadores”. Ellos ya se encargan de lo táctico, del rendimiento individual y de un producto que fuera de España vende mucho.

“En el extranjero llenamos pabellones y somos respetados. El producto es bueno”, confiesa Cuesta. Y Gerona recalca: “Estamos muy a gusto fuera, pero nos encantaría volver a casa, trabajar en las mismas condiciones que tenemos aquí y poder trasladar nuestro conocimiento y experiencia a la liga española”. Una liga que sufre pero que no puede más que agradecer la conquista de sus técnicos. Campeonatos continentales, Mundiales masculinos y femeninos, Final Four al completo y más de una Liga de Campeones femenina. La pizarra de oro.

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