21 feb 2020

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CITA EN ARABIA

Madrid-Atlético, una final de Supercopa sin campeones

El equipo de Zidane ha encontrado la fluidez poblanco la medular y Simeone confía en arrastrar la euforia de la victoria sobre el Barça

Albert Guasch

Zidane y Simeone, el día antes de la final de la Supercopa.

Zidane y Simeone, el día antes de la final de la Supercopa.

Zinedine Zidane y Diego Simeone protagonizan este domingo un derbi madrileño en Arabia Saudí repleto de concordia. Como en los derbis barceloneses, los dos entrenadores posaron este sábado con las camisetas sobre el césped del escenario de la final de la Supercopa (Movistar, 19.00 horas). Se estrecharon la mano y se dedicaron amables palabras. De paso, reflexionaron sobre la madurez de cada uno como entrenador. Los dos llegan aplaudidos. Zidane, porque el Madrid juega engrasado con la fórmula de los cinco centrocampistas. Simeone, porque dio de bruces al Barça en un desenlace frenético. Los dos llegan por invitación. En el formato tradicional, ninguno de los dos sería finalista, ya que ninguno ganó la Liga o la Copa.

Zidane atraviesa un periodo dulce. No pierde el Madrid desde mediados de octubre, en Mallorca. Y en la semifinal ante el Valencia mostró una autoridad incontestable. Ha elegido el francés poblar la medular. Una nueva manera de jugar, una evolución como entrenador. "Me veo mejor que en mi primera etapa y progresando. En la vida, no sólo como técnico, aprendemos de las situaciones y de la gente de alrededor. Me gusta escuchar mucho a la gente que trabaja conmigo porque son muy válidos. Eso me hace progresar como entrenador y persona. Ese es mi objetivo. Lo de la flor no va a cambiar y eso depende de cómo piense cada uno. Estoy para trabajar y me gusta lo que hago. El resto no lo puedo cambiar. Yo sigo fuerte y convencido de lo que hago en el campo".

Zidane y Simeone, posando antes de la final en el estadio de Yeda. / EFE

La mención a la flor viene emparentada con la impresión que cundió ante todo en su primera etapa de que era en esencia un alineador. Un término despectivo que él despachó este sábado con elegancia. “No es así. Preparamos los partidos. Miramos siempre bien, bien, bien al rival. Miramos la fase ofensiva y la defensiva. Es importante conocer al rival, cómo ellos juegan. Pero lo importante somos nosotros".

Décimo choque

Zidane y Simeone se enfrentarán en Yeda por décima vez en sus carreras. El técnico blanco cuenta con tres victorias; el colchonero, con dos. El argentino confía en la adrenalina arrastrada del triunfo sobre el Barça. También en su experiencia acumulada en este tipo de enfrentamientos. “Esto es como la vida, somos mejores con los años. Todas las experiencias acumuladas las conseguimos desarrollar. Yo considero haber crecido tanto en la vida como en el deporte ya que, creo, que no haya una relación separada de la vida con el fútbol”, opinó.

Antes del partido compareció también Sergio Ramos, que ha convertido en tradición coger el micrófono antes de cada final. Ramos marcó al Atlético en las finales de Champions del 2014 y 2016. Un tipo temible, pues, para los atléticos. Podría ganar el título 20 de su carrera.

El defensa, por cierto, celebró la nueva Supercopa. “Es un formato bueno. El torneo recupera valor. Estamos recibiendo un trato inmejorable en el país, nada que reprochar si sirve además para que los clubs o la federación se beneficien económicamente". Pragmatismo.