08 ago 2020

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PRIMERA ETAPA DEL DAKAR

Los Mini triunfan en el bautismo de Arabia Saudí

El campeón lituano de rallys, Zalas, da la sorpresa al ganar con un Mini convencional, no un 'buggy', la primera etapa del Dakar

Peterhansel y Sainz, los grandes líderes de la escuadra alemana, dominaron la prueba tras su sorprendente compañero de marca

Miguel Martínez

Stephane Peterhansel, a la derecha, habla, feliz, con un agotado Carlos Sainz.

Stephane Peterhansel, a la derecha, habla, feliz, con un agotado Carlos Sainz. / DPPI / FRANCOIS FLAMAND

Vaidotas Zalas, el campeón lituano de rallys, soprendió a todos en la primera etapa del Dakar para imponer su Mini (la versión 4-4, no el 'buggy') en la primera etapa de la prueba que se estrena en Arabia Saudí. No parece un candidato al triunfo final, pero sí alerta que este nuevo Dakar en Arabia Saudí diseñado por David Castera iguala de forma soberbia las posibilidades de privados y equipos oficiales.

La victoria del lituano tumbó el guión previsto de una primera etapa de 319 kilómetros cronometrados entre Yeda y Al-Wajh, en la que las pistas rotas y las piedras que prevalecían sobre la arena y debían favorecer  las características de los 'buggies' de Mini. Stephane Peterhansel, “Mr Dakar”, con 13 victorias, fue segundo y el primero entre los favoritos a un ritmo frenético que solo su compañero, en Mini, Carlos Sainz, pudo seguir. El madrileño apenas perdió  30 segundos tras una gran remontada en la segunda parte de la etapa en la que llegó a dejarse en el segundo punto de paso hasta 10 minutos frente a su compañero de equipo y gran rival.

Alonso, poco a poco

Esas piedras que tan mal van a las ruedas más pequeñas de los Toyota y su menor recorrido de suspensiones golpearon al nº 1 de la escuadra japonesa y principal favorito, el catarí Nasser Al-Atiyyah. El actual campeón se vió relegado por hasta tres pinchazos y debió esperar a las asistencias para repararlo. Aún así, finalizó cuarto, a solo cinco minutos. Fernando Alonso (Toyota) siguió sus planes de no fastidiarla a las primeras de cambio y completó la primera etapa 11º sin problemas de averías ni navegación a 15 minutos del líderi.

Tampoco se puede hablar de muchas sorpresas en motos, porque KTM, la marca que ha dominado las 12 últimas ediciones ganó la primera etapa en manos del doble campeón de la prueba Toby Price. Con 22 pilotos por delante gracias a la salida invertida, Price fue el más rápido en la etapa de más de 300 kilómetros con el Mar Rojo de testigo. El australiano padeció problemas de navegación a pesar de todo --incluso podría ser sancionado-- y optó por tragar polvo y seguir a otros mientras acaba de encontrarse.

Posible sanción al ganador de motos

"Es posible que me caiga una penalización. No es la mejor forma de empezar, pero queda mucho camino por delante”, explicó en la llegada. Ricky Babrec (Honda) finalizó a poco más de dos minutos por delante de Matthias Walkner (KTM), mientras que Joan Barreda (Honda) terminó la etapa con el séptimo mejor tiempo. Laia Sanz completó el primer envite en el puesto 21.

Sainz, contento con el inicio

Alguien que solo piensa en ganar, en lograr la tercera victoria en el Dakar, nunca está satisfecho con una tercera posición, y más, cuando sabe que era un terreno propicio para su coche. "La jornada podría haber ido muy bien, pero no ha ido mal del todo”, sentenció Sainz tras finalizar tercero, a dos minutos de un líder que se antoja muy provisional, y sobre todo, a poco más de 30 segundos de Stephane Peterhansel, su compañero de equipo y principal rival.

“Salimos y cogimos a De Villiers tras 25 kilómetros en el polvo hasta que logramos adelantarle. Luego tras la neutralización pinchamos una rueda en la arena, la verdad es que no sé por qué, no había mucha explicación y luego tuvimos bastante mala suerte con un punto GPS del que pasamos al lado un par de ves, no lo cogíamos y ahí perdimos bastante tiempo y de ahí al final apreté fuerte y creo que recuperamos bastante, logramos paliar un poco los daños”, desveló el bicamoeón del mundo de rallyes, tras recuperar más de 10 minutos a Peterhansel en la última parte de la etapa. "Estoy contento, podía haber sido una buena etapa, pero tras lo ocurrido cuando miras la situación, pues bien. Había mucha piedra, mucha, íbamos sobre piedras que no hemos pinchado ahí, más los Toyota, Nasser tres veces, pero es lo que hay. Tercer puesto es una buena posición”.

Alonso, controlando su impulso

“Hemos tenido algunas complicaciones, como todos, y como supongo pasará en todas las etapas”, explicaba Alonso en relación a los dos pinchados y un par de “perdidas” en la navegación, pero en resumen fue lo que queríamos, ir con precaución. Me he sentido muy a gusto en esta primera etapa”. El asturiano cumplió el plan que tenía trazado: “lo que queríamos, empezar con un poco de precaución y sin ningún susto o error muy grande", dijo al bajarse del coche tras ser undécimo de etapa, a 15 minutos del líder. 

“Nos hemos perdido un par de veces y cuando te pierdes y están dos o tres coches buscando y de repente llega el cuarto, lo encuentra y te quedas el cuarto, haces diez kilómetros en segunda o tercera a 50 km/h porque no puedes ver nada, y eso bueno les pasa a todos. De Viliers tuvo problemas más graves, Nasser también, Roma... a todos nos van a pasar cosas aquí y allá y esperemos que sean las mínimas cada día”, añadió el bicampeón del mundo de F-1 y debutante en el Dakar.

Aprendiendo de su copiloto 

El asturiano reconoce que sus compañeros en Toyota han ido más o menos como él. "Giniel ha tenido más problemas que yo y Nasser, sin los pinchazos, habría ido aún más rápido así que más o menos como esperaba. Sé que tengo más en el bolsillo, pero aún no es el momento de sacarlo. En la segunda semana tenemos más esperanzas, cuando la carrera esté un poco más definida, que no haya tantos coches, motos y quads, que es un poco una jungla”.

Un piloto de monoplazas como Alonso debe acostumbrarse a muchas cosas en un raid como el Dakar, sobre todo, aprender a escuchar a su copiloto. "Seguimos de luna de miel, yo no tengo la capacidad de dudar de nada de lo que haga él, incluso cuando nos perdemos me dice que es lo normal y que no va a ser la última vez y, aunque en ese momento sea frustrante, al acabar la etapa ves que eres de los que mejor ha trabajado", señala Marc Coma.

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