18 sep 2020

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INICIO DE LA TEMPORADA EN LOS DEPORTES DE INVIERNO

Mujeres: la compleja tarea de expandirse en la nieve

Las deportistas de invierno tratan de ganar visibilidad en un ámbito masculinizado y casi monopolizado por el esquí alpino

Noelia Román

 María Hidalgo se divierte sobre la nieve.

 María Hidalgo se divierte sobre la nieve. / JESSE DAWSON (BURTON SNOWBOARDS)

María Hidalgo tiene 22 años, un discurso más que armado y un reto casi tan complejo como las piruetas que hace sobre su tabla de snow: dar visibilidad a su deporte, el snowboard, y a las mujeres que lo practican. 

En España son pocas. Muy pocas. Y la más conocida sigue siendo la catalana Queralt Castellet, la deportista que hace casi tres lustros abrió para las mujeres una vía inédita en el país: aventurarse en un deporte de invierno que no fuera el esquí. 

"Yo, en realidad, no empecé en el ‘snowboard’ por Queralt sino por mi hermano mayor, al que veía divertirse un montón con la tabla, mientras yo me machacaba con el esquí alpino. Estaba aburrida de aquello, lo dejé y, con 12 años, me pasé al ‘snow’. Era muy divertido y enseguida me enganché", cuenta Hidalgo a ELPERIÓDICO. 

"Una vez ahí, sí tuve el referente de Queralt: si ella había podido, yo tenía que poder. Además, en mis inicios me ayudó al decir a la Federación española que yo tenía potencial, que quería y podía llegar más alto si tenía los recursos necesarios", prosigue Hidalgo desde Andorra, donde ultima su preparación para la temporada que este fin de semana arranca en diversas disciplinas invernales

Hasta la irrupción de Castellet, el esquí alpino monopolizó los escasos referentes femeninos en los deportes blancos

Hasta la irrupción de Castellet en el Campeonato del Mundo de Chile del 2005, el esquí alpino había monopolizado los escasos referentes femeninos en deportes de invierno. La recordada Blanca Fernández-Ochoa, María José Rienda y Carolina Ruiz son aún hoy referencias ineludibles en la iconografía de la nieve.  

Sin apenas recursos, apoyo ni tradición, ellas se hicieron hueco en un ámbito aún hoy muy masculinizado. Sus sucesoras y algunos hombres intentan desde hace años que eso cambie. Y han logrado avances. Pero son lentos y cuestan horrores. 

"Necesitamos más mujeres en la base, más entrenadoras, más técnicas y más preparadoras porque apenas tenemos. Eso es lo que más estamos trabajando nosotros ahora", señala Paula Fernández-Ochoa, responsable del programa Mujer y Nieve de la Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI)

Ayudas imprescindibles

Mujer y Deporte, del Consejo Superior de Deportes (CSD), Universo Mujer, el otro programa del CSD que tiene como patrocinador principal a Iberdrola, y las becas Pódium, que impulsa Telefónica, explican parte del progreso de las mujeres también en los deportes de invierno. 

"La visibilidad y las ayudas son imprescindibles y, lamentablemente, este año nosotros no tuvimos la beca Spainsnow para universitarias que en anteriores nos había dado el CSD. Esperamos recuperarla en el 2020. Los deportes de invierno son muy caros", sigue la dirigente en conversación con ELPERIÓDICO. 

Tan caros que apenas un puñado de deportistas ha logrado mantenerse en la élite de manera regular y componérselas para tener una dedicación profesional. Entre ese puñado, se encuentra Hidalgo, especialista en slopestyle y big air. Ella se sostiene con las becas Pódium –60% de su salario–, las ayudas de la Federación –viajes, estancias e inscripciones corren por cuenta del ente– y el imprescindible respaldo de sus patrocinadores, que supone el 40% de su sueldo. 

Los espónsores son vitales para la granadina Victoria Padial, la primera española en competir en unos JJOO en la modalidad de biatlón (carrera que combina el esquí de fondo con el tiro al blanco con carabina), dada su tensa relación con la Federación.

"Para seguir con el biatlón vendo lotería y calendarios, pido préstamos y hasta vendí los regalos de oro de mi comunión", explica Victoria Padial

"El problema surge en el 2011, cuando el entrenador de biatlón que teníamos propone a la Federación crear un equipo masculino y otro femenino para hacer crecer el deporte. La Federación no estuvo de acuerdo y dejó morir la situación. A partir de ahí, yo seguí como pude mi camino porque la Federación no tiene equipo, estructura ni programa deportivo en mi especialidad", expone la andaluza, que aspiraba a disputar los Juegos del 2018 y no pudo porque España no logró plaza como equipo.

"Yo hago malabares para seguir dedicándome al biatlón: vendo calendarios, lotería, tengo patrocinadores privados, hago eventos de promoción del biatlón para padres y niños, pido préstamos al banco y hasta vendí parte de los regalos de oro que me hicieron por mi comunión", agrega Padial, de 31 años. 

Choque con la Federación

Su conflicto con la Federación se agravó el pasado octubre, cuando la granadina calificó de "chupópteros" a los miembros de la RFEDI y esta le replicó con una denuncia por injurias. El máximo organismo estatal sostiene, a diferencia de lo que sospecha Padial, que "todas las ayudas de carácter finalista" otorgadas por la Unión Internacional de Biathlón (IBU) entre el 2015 y el 2019 llegaron a su destino. 

"Sobre el caso de Padial, me remito a lo dicho por la Federación. Igual con Queralt Castellet, con quien ya llegamos a un acuerdo. Los deportistas, por más talento que tengan, forman parte de un equipo y para que la Federación los apoye deben cumplir las normas de funcionamiento y el protocolo", comenta Fernández Ochoa. 

Como Padial, Castellet, subcampeona del circuito mundial de halfpipe en 2018 y olímpica en cuatro ocasiones, ha pasado años al margen de la Federación, entrenándose por su cuenta. Hace unos meses, anunció que esta temporada no disputaría la Copa del Mundo porque la Federación solo asumía una tercera parte de sus costes y la ayuda de sus patrocinadores no alcanzaba a cubrir el resto. 

"La Federación, que tiene una tradición muy alpina, se esfuerza por entender, pero está lejos de comprender lo que hacemos y cómo lo hacemos. En nuestra disciplina, más que un entrenador, necesitamos un motivador que nos cubra las espaldas y nos asesore técnicamente de manera puntual, pero los trucos y cómo hacerlos corren de nuestra cuenta", contemporiza Hidalgo. 

La buena voluntad no siempre alcanza para salvar las diversas barreras que todo deportista afronta, menos aún cuando se es mujer.